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| Diálogo con Cameron Díaz y Antonio Banderas |
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Yo, fíjense, estoy de acuerdo con Cameron Díaz. Por muy inspirado que esté un actor, quien dirige el invento es quien ha de organizar la interpretación dramática. “Chris Miller –dice la actriz– es el director. Así que es él quien nos da las instrucciones a la hora de actuar. En una producción como ésta, los actores no cumplimos con nuestra labor en el mundo físico. Tienes que imaginarte la escena… Chris nos muestra el story-board, repasa con nosotros las líneas del guión –el ensayo es importante, claro–, y luego las repetimos de veinte formas distintas… En definitiva, se trata de componer el personaje paso a paso”.
Nada de todo eso extraña a Banderas, muy familiarizado con el método empleado por Miller. “En realidad –añade–, mi trabajo en Shrek Tercero casi ha sido una continuación de mis grabaciones para la segunda entrega. La distancia entre las sesiones oscila entre dos y tres meses. Esta vez, simplemente, hubo entre la segunda película y la tercera un periodo de tiempo un poco mayor… Además, ya sabía cuál era el sistema de trabajo, de modo que podía ir a divertirme”.
Diversión. He aquí una palabra que siempre requiere explicaciones. “Este trabajo –aclara Banderas– resulta increíblemente fácil cuando se colabora con gente que sabe lo que está haciendo. Es también muy interesante el método empleado para obtener esa frescura que quizá no se logre en otras películas de animación. Me lo hizo ver mi mujer, que prestó su voz a un pajarito en Stuart Little. Me dijo: Te vas a hinchar a hacer repeticiones. Pero en Shrek no es así. De hecho, en el podio desde el que grabo cada sesión me ponen una espadita y un sombrero. Puedo usarlos para interpretar, porque hay una cámara que va grabando todo, para que luego los animadores incorporen esos gestos al personaje”.
Antonio es un tipo valiente, de los que se dicen a sí mismos: “A estas alturas, ya no es cosa de echarse atrás”. Quizá por ello desea convertir en negocio este reciente gusto por el cine de animación. “Tanto es así –nos dice–, que tengo un proyecto con Raúl García, un animador español que ha trabajado durante bastantes años en Hollywood, bajo las órdenes de Jeffrey Katzenberg. Raúl tiene una empresa de dibujos animados en Granada. Ahora estamos en conversaciones para establecer un vínculo entre su grupo y mi compañía de producción, con el fin de rodar un largometraje. Como es obvio, esta cinta quedará a una gran distancia tecnológica de otras películas de Katzenberg, como Shrek o El espantatiburones”.
Confieso que uno, propenso a simpatizar con los actores, tiene predilección por Banderas. En alguna otra ocasión he comprobado su generosidad y su gentileza (y hoy volveré a apreciarla cuando me acerque a saludarle tras la rueda de prensa). En todo caso, ahora me interesa lo que señala en torno a próximos proyectos.
“Después del Festival de Cannes –indica–, el éxito de la segunda entrega dio pie al desarrollo de otra película. De todos modos, se comprende la audacia de esta propuesta, y lo noto también en una creación como el Gato con Botas, que parte del cuento infantil para desarrollar su propia personalidad. Felizmente, mi personaje, además de intervenir en Shrek Tercero, tendrá la ocasión de protagonizar su propia película. Chris Miller será el director, y os diré que esto es algo extraordinario para mí… Visto con perspectiva, me parece algo casi increíble... Llegué a los Estados Unidos sin hablar inglés, y ahora me llaman para usar mi voz en una película de animación como ésta”.
De los presentes, a quien desconozco en mayor medida es a Justin Timberlake. Una compañera me pone al día sobre este cantante pop. Que si formó parte de los NSYNC, que si es un ídolo en Estados Unidos…
Tomo nota, y comprendo hasta dónde llega mi desconocimiento de ciertas parcelas de la cultura de masas. Quién me iba a decir a mí que iba a causarme tan buena impresión un tipo así. “A diferencia de lo que supone un trabajo discográfico –explica él, con evidente desenvoltura–, intervenir en una película como Shrek te permite relajarte. Sin duda, para mí es más exigente mi faceta musical… Ahora mismo estoy de gira: empecé el ocho de enero y acabaré en noviembre. De ahí que esta película haya sido como unas vacaciones”.
Pero no acaba ahí la cosa. “Otro detalle que supone una diferencia –dice Timberlake– es que cuando actúas de cara al público, sobre un escenario, conoces de inmediato la respuesta del auditorio. Eso es muy distinto en una película, que es, ante todo, un esfuerzo basado en la colaboración. Se nota especialmente en un producto como Shrek. Dentro de la cabina de locución, debes dejarte llevar y componer un personaje a partir de tu fantasía. Su aspecto no depende de ti, tan sólo sabes cómo va a hablar. Por suerte, el equipo que dirige Miller es una máquina bien engrasada. Todo el mundo sabe hacia dónde avanza el relato. Simplemente, te entregas y les dices: ¿Qué queréis de mí?”.
Justin se estrena en el papel del rey Arturo adolescente. Un papel que parece inspirado por los relatos de T.H. White (Los mismos que adaptó Disney en Merlín el encantador). “Dado que es la primera vez que aparece mi personaje–señala–, pensé que tenía la obligación de crearlo debidamente. Cameron y Antonio han obtenido personajes fascinantes, y yo intenté estar a su altura. Además, esto era importante para el desarrollo de Shrek Tercero, porque en las dos primeras entregas el público joven tiene como objeto de admiración al ogro, a Shrek... Arturo es el primer “humano” de la serie que suscita admiración. Vive sus años de adolescencia, y eso suponía fantástica oportunidad. Por fin, esta vez, los jóvenes pueden disponer de un personaje que les sirva de modelo. Al fin y al cabo, todos van a pasar por esa fase en la cual debes aprender a sentirte bien contigo mismo”.
Creo que sé lo que quiere decir eso. Pensaré en ello durante el camino de vuelta. De momento, me conformo con dos impresiones de lo más saludable: la sonrisa de Banderas y el modo en que Cameron se apoya sobre un costado, mientras se arregla el flequillo con la mano izquierda. Nada más natural por mi parte que fijarme en esto último.
Copyright © de las fotografías (centro e inferior): Guzmán Urrero, 2007. Reservados todos los derechos. Imagen superior (Justin Timberlake, Cameron Díaz y Antonio Banderas) reproducida por cortesía del departamento de prensa de Paramount Spain.
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