
Los actores y el director de High School Musical 3: Fin de curso (High School Musical 3: Senior Year) hacen un alto en su gira europea y nos reciben durante su visita a Madrid.
Quien lleva la voz cantante es el director y coreógrafo Kenny Ortega, principal responsable de la saga HSM. Buen conocedor de aquellos genios que inventaron los mejores musicales de Hollywood, Ortega es un hombre educado y risueño, que atiende a nuestras preguntas como quien tuviera la ocasión para entender las razones de un éxito universal.
Su aventura, sin duda inolvidable, tiene mucho de ternura. Para comprenderlo, basta con ver el modo en que se refiere a los protagonistas de la franquicia:Zac Efron (Troy Bolton), Vanessa Hudgens (Gabriella Montez), Ashley Tisdale (Sharpay Evans) y Corbin Bleu (Chad Danforth).
La forma de hablar de Kenny Ortega –su franqueza y sensatez– alejan de la charla cualquier asomo de frivolidad. Por su mesura, parece que el cineasta y coreógrafo no ha nacido con vocación de ser famoso. Y sin embargo, algunos arranques de showman –gestos simpáticos, de cara a la galería– desmienten esa primera impresión, y demuestran que a Ortega un escenario pequeño le sabe a poco.
El realizador se dirige familiarmente al grupo de periodistas que hoy dialogamos con él.
Californiano de Palo Alto, no pierde la ocasión de sacar a relucir sus raíces. “Estamos muy felices de estar aquí –nos dice, con una amplia sonrisa–. Especialmente yo, porque mi familia es española. Mi abuelo se llamaba Martín Illano. Gracias de verdad a todos por esta cálida bienvenida”.
Kenny Ortega atesora en su memoria algunos de los mejores recuerdos que puedan hallarse en el negocio del espectáctulo. Bueno, esto no hace falta que lo aclare, pues a la vista está en su biografía. En sus inicios, formó parte de un grupo legendario, The Tubes. Tras participar en un proyecto televisivo de Cher, trabajó en Xanadú con Gene Kelly –que, mira por donde, es uno de los padres del musical–. Luego ideó la coreografía de Dirty Dancing (1987) y colaboró estrechamente con Madonna y Michael Jackson. Más de una vez, ha dirigido al cuerpo de baile que alegra el final de la Super Bowl y la ceremonia de entrega de los Óscar. No es raro que, dada su capacidad para los shows de gran formato, se ocupara de diseñar la inauguración de los Juegos Olímpicos de Atlanta y Salt Lake City.
Como director de cine, aparte de poner en marcha la saga High School Musical, Ortega realizó una película que entre nosotros se llamó La pandilla, y que originalmente llevaba por título Newsies. Sus protagonistas eran Christian Bale, Bill Pullman y Robert Duvall.
Newsies era un estupendo musical –no fue muy bien comprendido por la crítica– que, pese a estar ambientado en el siglo XIX, anticipaba el modelo coreográfico de High School Musical: jóvenes bailarines, ejecutando números casi acrobáticos, e interactuando con grandes masas de extras.
Le comento a Ortega lo mucho que me gustó Newsies. Una película que fracasó en taquilla y que me plantea una duda: ¿qué ha cambiado en la industria y en el público para que Newsies naufragara financieramente y HSM se convierta en un fenómeno global?
“Gracias por tu pregunta –responde–. En primer lugar, está claro el alcance de Disney Channel y su capacidad para hacer que High School Musical llegue a una audiencia global. Si hablamos del éxito de la primera entrega de la saga, también contribuyeron Internet y el boca a oreja entre los seguidores. Por otro lado, creo que es muy atractiva la inocencia del producto. Es algo así como una mirada atrás, un poco al estilo de los musicales de Busby Berkeley y de la MGM”.
Cuando Ortega dice esto último, me da por pensar que su verdadero referente está en los años 30. En musicales juveniles e intrascendentes como los de la serie Andy Hardy, protagonizada por Mickey Rooney y Judy Garland.
“También te diré –añade Ortega– que High School Musical es producto sencillo. La música es fácil de seguir, y la coreografía es muy vistosa. Esa mezcla de viejas y nuevas ideas, sumada a la extraordinaria calidad de los componentes del reparto, que además se llevan muy bien, sirve para explicar su atractivo. Sin perder de vista, claro, la sorprendente habilidad del Disney Channel para difundir estas películas… Un caso muy diferente fue el del largometraje que mencionas, Newsies, que fue un absoluto desastre en lo que se refiere al marketing”.
A medida que mis compañeros abren el diálogo, surgen cuestiones menos sentimentales. Por ejemplo, el dinero obtenido por High School Musical a lo largo de su generosa exploración.
“No puedo dar cifras de recaudación –indica Ortega– porque nunca hemos tenido resultados de taquilla. Esta es la primera vez, con HSM 3, que una película de la franquicia se distribuye como un estreno cinematográfico. Hasta el momento, las anteriores entregas sólo se han visto en televisión, así que el espectador no ha tenido que pagar por verlas. En cuanto al merchandising de High School Musical… Bueno, ha sido distribuido de un modo tan eficaz, y a tantos niveles, que la mayor cifra de beneficios que uno pueda imaginar probablemente sea la correcta”.
Les hablé antes de la saga Andy Hardy, lanzada en la edad dorada de los estudios. Por aquellos tiempos –me refiero a los años treinta y cuarenta–, un éxito podía originar una interminable cantidad de secuelas. De ahí que me resulte curioso que los críticos actuales insistan en que los modernos remakes son un mal síntoma.
“El motivo por el que se rodó High School Musical 2 –explica Ortega, con una lógica irrefutable– fue que ya había una buena acogida universal de la primera entrega. Fue algo que pudimos comprobar durante nuestros viajes. En Suramérica, en Asia, en Australia, y desde luego, en Europa, encontramos tantos fans, que eso motivó el rodaje de HSM 2 y que automáticamente se planteara la tercera entrega como una película que debía estrenarse en cines. Así pues, todo se debe a los millones de fans que hemos descubierto a lo largo del planeta”.
En fin: sé que es una obviedad, pero así están las cosas. El musical, por su propia naturaleza, nunca puede ser realista. Por eso no me extraña que los chicos de High School Musical sean guapos y brillantes. Forma parte del espectáculo. Tampoco es raro que el elenco protagonista disfrute de toda una legión de admiradores.
“Los chicos de todo el mundo –dice el realizador, complacido– se pueden identificar con los protagonistas de High School Musical. Es cierto que los institutos son diferentes, así como los sistemas educativos. Pero la gente joven, sea de donde sea, puede identificarse con Troy, Gabriella, Sharpay, Chad y Ryan. También la música y el baile son elementos universales, que contribuyen a reforzar esa conexión popular. Además, el mundo de HSM es un mundo colorista, seguro, acogedor… En fin, no pretendo conocer todas las razones por las que ha triunfado esta franquicia. Esto es un fenómeno social, y yo sólo trato de poner lo mejor de mí como director”.
Kenny Ortega, Vanessa Anne Hudgens y Zac Efron, en la terraza del Hotel ME Reina Victoria © Fotografía de Guzmán Urrero. Reservados todos los derechos
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