Daniel Radcliffe: "Esta no es una simple película de sustos. Trata sobre el dolor y la pérdida"
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- Categoría de nivel principal o raíz: CARTELERA
- Category: Entrevistas
- Creado en 15 Febrero 2012
- Published: 15 Febrero 2012

La llegada a Madrid de Daniel Radcliffe (Harry Potter) y el director James Watkins estuvo precedida de una justificada expectación. Además de ser el centro de atención en la tumultuosa premiere de su película La mujer de negro, ambos se reunieron con los periodistas en el Hotel Villa Magna, donde contestaron todo tipo de preguntas con simpatía y buen humor.
Radcliffe reconoce la necesidad de distanciarse de su papel del niño mago que lo había hecho famoso. “Me siento orgullosísimo de Potter”, asegura, “pero ahora necesito demostrar a todo el mundo que me tomo en serio la interpretación y creo que el mejor modo de hacerlo es empezar a elegir material interesante”.
El guión de Jane Goldman, inspirado en la novela homónima de Susan Hill, y la reunión con el director James Watkins bastaron para convencer al joven actor de que Arthur Kipps, el personaje principal de La mujer de negro, era el desafío adecuado que afrontar. “Arthur es muy complejo, pero también posee una gran calma”, opina Radcliffe. “Me parecía muy interesante tener ocasión de interpretar a un personaje así”.
También le atraía la oportunidad de participar en una historia de fantasmas victoriana, producida por Hammer Films. “La primera vez que me vi con James, mencionó una cita de Kubrick acerca de cómo todas las películas con un elemento sobrenatural suponen un consuelo inherente, porque implican que hay otra vida después de la muerte”, explica. “De pronto, tenemos aquí a un tipo que ha perdido a su mujer, va a una mansión y empieza a ver el fantasma de una mujer muerta. La razón por la que se queda allí y casi intenta encontrarla es que siente un deseo oculto, o un instinto, de obtener algún tipo de garantía de que su mujer está en un lugar mejor”.
Radcliffe describe a Arthur Kipps como un hombre “tan absolutamente destrozado por la muerte de su mujer que le ha resultado casi imposible vivir en el mundo real durante los últimos cuatro años”.
Y continúa diciendo: “Arthur ha sido incapaz de conectar con la gente, sobre todo con su hijo. Lo quiere, pero no ha estado ahí para él como debería haber estado. Hasta ahora, no ha sido capaz de darle una infancia feliz, porque no posee esa capacidad para la felicidad”.
Radcliffe señala la primera aparición de Kipps en el guión de Jane Goldman como especialmente indicativa de su estado mental. “Cuando lo conocemos al principio, es un hombre al límite”, explica. “La primera vez que lo ves, está con una navaja al cuello. Resulta que se está afeitando, pero siempre me ha parecido que seguro que se ha visto antes en esa situación, pensando en suicidarse”.
Para Radcliffe, lo que le ha supuesto un especial desafío a la hora de interpretar a Arthur ha sido la peculiar calma del personaje. “Hay momentos en que no hay manera de saber con seguridad en qué está pensando Arthur”, observa. “Sabes que seguramente no tenga nada alegre en mente, pero tampoco sabes exactamente por qué, o qué es lo que le está pasando por la cabeza en momentos concretos. Eso deja algo más de margen para que el público se pueda sentir identificado con él, ya que así pueden adjudicarle la emoción que sea que supongan que está sintiendo. Esa ambigüedad da pie a poder conectar con él, en mi opinión”.
Radcliffe comenta que es responsabilidad del actor principal ayudar a que el ambiente en el plató sea agradable. “He visto sets de rodaje donde los actores se dedican a dar guerra y son una amargura”, se confía, “y acaba afectando a todo el mundo. Pero a mí me encantan los rodajes y me encanta mi trabajo”.
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