
El estreno comercial de El invitado es la razón por la que Denzel Washington, Ryan Reynolds y el director de la película, Daniel Espinosa, reciben a la prensa en el Hotel Villa Magna de Madrid. A Reynolds no le incomodan este tipo de convocatorias. Al contrario, se le ve encantado en esta profusión de micrófonos y flashes fotográficos.
Ryan Reynolds se ha convertido en uno de los actores más solicitados de Hollywood después de que dos películas suyas recaudaran más de 300 millones de dólares cada una en la taquilla mundial, La proposición, con Sandra Bullock, y la fantasía de superhéroes X-Men Orígenes: Lobezno.
En 2011 le hemos visto en la comedia El cambiazo, en el papel principal de Green Lantern y en el thriller de misterio Buried (Enterrado), donde es el único actor que aparece en la pantalla durante 95 minutos.
Después de conseguir que Denzel Washington diera vida a Tobin Frost, el inquietante protagonista de El invitado, el productor Scott Stuber y el realizador Daniel Espinosa empezaron a buscar al actor que daría vida a Matt Weston, el agente encargado de “cuidar” a Frost.
No tardaron en descubrir que Ryan Reynolds era el actor ideal para encarnar a Weston. El actor nos explica por qué quería unirse al equipo: “En primer lugar, la historia me apasionó. Y me apetecía trabajar con Daniel, un realizador original e impredecible, nunca había trabajado con alguien como él. Es una especie de matón increíblemente sabio, intuitivo e intelectual. Puede meterse en una bronca de primera categoría en un bar, pero si se habla de un libro, lo más probable es que lo haya leído. Además, estaba la oportunidad de trabajar con Denzel. Sabía que aprendería mucho a su lado”.
También le atrajo la dualidad del personaje. Su tapadera es que trabaja para el sistema sanitario. “Me fascinó el hecho de que mi personaje viviera una completa mentira. Se miente a sí mismo y a todos los demás, incluso a las personas que ama; al final eso acaba por pasarle factura”.

Ryan Reynolds explica la transformación de su personaje: “El crecimiento de Matt es muy discutible; incluso podría decirse que es una regresión. Empieza a recurrir a acciones que antes le repugnaban. Es fácil pensar que Frost afectará a Matt y le hará salirse del camino trazado. El agente aprovecha para explicarle al novato lo que es realmente la CIA y las operaciones negras que controla la Agencia. Matt se siente turbado y se da cuenta de que podría hacer algo así en el futuro. No sé si madura, pero desde luego, cambia”.
Los cineastas tuvieron la suerte de obtener la autorización para filmar en el recién construido estadio Green Point, una de las sedes del Mundial 2010 surafricano. Pero rodar en un estadio es complicado. Para la iluminación se necesitaron dos turbinas Condor, cuatro generadores, más todas las luces habituales del estadio. Además, se contrató a decenas de vendedores ambulantes y a miles de figurantes.
Ryan Reynolds expresa los sentimientos del resto del reparto cuando dice que “rodar en un estadio ultramoderno creó una curiosa yuxtaposición. Según donde se está, Sudáfrica es una nación moderna, y en otros lugares aparecen condiciones tercermundistas que obligan a la gente a vivir al día. Este contraste brutal aporta una riqueza visual inusitada a la película”.
A propósito de sus escenas de lucha en la película, Ryan Reynolds dice: “Me gusta la forma en que el coordinador de combates Olivier Schneider coreografía las escenas de lucha, no son nada refinadas. No hay kung-fu, nadie ha enseñado a Matt a pelear. Son momentos intensos, duros, sucios, tipo ‘mata o muere’. Me parece más interesante ver a alguien defenderse como puede que la demostración de un experto”.
Copyright de texto e imágenes © Universal Pictures, Relativity Media, Bluegrass Films. Cortesía de Universal Pictures International Spain. Reservados todos los derechos.
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