
Esto no es una historia de dragones y princesas. Esto no es un cuento ingenuo. Esto es una historia sobre la infancia. Una historia que exige muchas lecturas, y que debemos a un creador atrevido y sensible: Spike Jonze.
Una isla perdida y monstruos en ella. ¿Quién no es un monstruo cuando la noche o el juego nos permiten soñar? Se trata de una costumbre infantil, y Maurice Sendak la reflejó como nadie en un libro breve pero hermoso, Donde viven los monstruos.
Ahora Spike Jonze reinventa para el cine la historia de Sendak, y nos conduce al mundo íntimo de Max, un chaval de nueve años que puede ser alegre y confiado, pero también imprevisible y cruel. Casi tanto como esos monstruos que habitan en las orillas de su imaginación.
El realizador es, y no lo oculta, un hombre curioso, a quien le interesa mostrar en la pantalla otras formas de vivir y de sentir. En este caso, Donde viven los monstruos demuestra que, para el niño, las frustraciones y los miedos son algo inevitable en el proceso de la existencia.
¿Será verdad que la infancia es un torbellino en el que todo es posible? Hablamos de ello con Jonze y con el protagonista de su película, Max Records.
Desde que se reunió por vez primera con Maurice Sendak en su casa de Connecticut, ha mantenido con él una estrecha relación. ¿No hubo ningún momento en que usted se sintiera intimidado en el terreno creativo?
Spike Jonze: Le tengo un gran afecto. Es difícil explicar cómo es Maurice, y hacerle justicia. Él es la razón por la que hice la película. Me encanta su libro, y probablemente jamás hubiera hecho la película, precisamente porque me gusta demasiado Donde viven los monstruos... Pero fue Maurice quien insistió para que yo me hiciera cargo del proyecto.
Cuando le comenté que tenía varias ideas que quizá no se ajustaran a lo que es el texto original, él me dijo: "Está bien. No quiero a alguien que se limite a rodar una versión literal de Donde viven los monstruos".
Maurice Sendak tiene amigos cuyos libros han sido adaptados al cine de acuerdo con ese estilo que suele ser habitual en Hollywood. A él no le seducía esto último, y por eso estaba dispuesto a que yo hiciese la película a mi modo... Y a ti, Max, ¿qué te parece Maurice?
Max Records: Yo describiría a Maurice diciendo que alguien brutalmente franco, brutalmente sincero. Bueno, él es una versión sincera de Yoda.
¿Qué importancia tenía la expresividad de los monstruos? ¿En qué medida le ayudó David Fincher en su desarrollo?
SJ: La película no se mueve en los términos de un relato clásico: una princesa a la cual hay que rescatar o cosas por el estilo... La trama de Donde viven los monstruos es más sutil. Era necesario que Max pudiese tocar a esas criaturas. Quería que se pudiera sentir su presencia de un modo inmediato, y en este sentido, las emociones faciales desempeñan un papel fundamental. De ahí que fuera un reto tan difícil conseguir que esos muñecos de enormes rostros fueran capaces de mostrar una determinada sensibilidad.
Tenían que gesticular y reaccionar a lo que hacían los demás personajes. Fue realmente divertido enfrentarse a este desafío, y conseguir que los monstruos reflejasen la interpretación de los actores.
En este sentido, me siento muy afortunado por los intérpretes con los que he trabajado a lo largo de mi carrera. Ha sido todo un privilegio filmar el modo en que Chris Cooper o Nicolas Cage conectan con sus personajes. Por supuesto, quería eso mismo en esta película.
Al principio, nuestra idea era rodar Donde viven los monstruos con muñecos animatrónicos. Fue David Fincher quien me dijo que abandonase esta intención de inmediato. De lo contrario, en el primer día de rodaje ya habría acumulado el retraso de un mes.
No disponíamos de oficinas, y David nos acomodó en las suyas. Por aquel entonces, estaba haciendo pruebas para El curioso caso de Benjamin Button, y era fascinante observar su trabajo. Nos dejaba cada día un post-it en el que se veía el cuerpo de uno de los monstruos, diciéndonos lo que teníamos que rodar con muñecos y lo que teníamos que dejar para la postproducción. Al final, gracias a su consejo, tomamos la decisión de que los monstruos serían actores con enormes disfraces, y que los gestos se añadirían durante luego, en la postproducción.
La película se toma en serio el mundo infantil, y lo aborda en profundidad, pero no puede decirse que sea la típica producción para niños.
SJ: No pretendíamos hacer una película para niños. Hicimos una película acerca de la niñez, de la infancia... Como dijo Max el otro día, no es una película para niños ni es una película para adultos. Es, simplemente, una película para todo el mundo. Se dirige a todos aquellos que tienen interés en verla... Max, ¿quieres añadir algo?
MR: No lo sé... En todas las entrevistas que hemos tenido con el productor Vincent Landay, él dice que esta es una película para niños desde los seis hasta ochenta y dos años.
SJ: Bien dicho, Max
¿Cuál ha sido la mayor complicación que ha supuesto expandir el relato de Maurice Sendak? ¿Qué le condujo a esa decisión tan arriesgada de abandonar el tono infantil del cuento original para convertirlo en algo más denso y oscuro?
SJ: En realidad..., el caso es que, a la hora de ampliar la historia, empecé a reflexionar sobre las emociones y los sentimientos que despertaba en mí el libro. Pensaba en la identidad de los monstruos, y también pensaba en quién es Max.
Comencé a escribir el guión partiendo de esas impresiones. Entonces me di cuenta de que todo eso guardaba mayor relación con el mundo de un niño de nueve años. Aunque en el libro deMaurice Sendak Max tiene unos cinco años, quisimos que la película mostrase quién eres a los nueve años.
Donde viven los monstruos se ha producido bajo la tutela de un gran estudio. ¿Ha habido algún momento en que se pusiera en tela de juicio su independencia creativa?
SJ: Cuando llegó el proceso del montaje, creo que se sorprendieron. Empezaron a crear algunos problemas. Probablemente, imaginaban una película al estilo de lo que suele ser el cine infantil. Pero superamos esa etapa...
MR: Y salimos victoriosos.
SJ: Salimos victoriosos, cierto. Max no dejaría que me hicieran nada. Es mi guardaespaldas.
Copyright de las imágenes: Spike Jonze y Max Records en la premiere de Donde viven los monstruos, Cine Capitol, Madrid © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.
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