
Con el estreno de Conan el Bárbaro, Jason Momoa encarna al mítico guerrero para una nueva generación. Recientemente nos visitó en Madrid para comentar su experiencia en esta intensa película de aventuras.
El personaje de Conan, el bárbaro, introducido inicialmente en 1932 a través de una serie de relatos cortos obra del escritor de ficción pulp Robert E. Howard, ayudó a sentar las bases del floreciente género conocido como “espada y brujería”, adelantándose varias décadas a la publicación de la obra de otros maestros de la literatura fantástica como J.R.R. Tolkien.Desde entonces, se ha convertido en un icono cultural en toda regla, que ha atrapado la imaginación del público: un héroe duro e imperturbable, que no debe lealtad ni fidelidad a nadie, y con la capacidad de salvar circunstancias imposibles valiéndose de su fuerza bruta y de la habilidad propia de un avezado guerrero.
El primer paso en esta producción era, evidentemente, encontrar al propio Conan, una tarea nada sencilla, teniendo en cuenta el imponente aspecto físico y el estoico carisma del personaje.
En diciembre de 2009, los realizadores llevaban más de un mes buscando activamente y haciendo pruebas a una serie de actores, cuando el director de reparto, Kerry Barden, sugirió a Jason Momoa, que acababa de terminar de rodar Juego de tronos para el canal HBO.
El actor medio hawaiano y medio irlandés, empezó a darse a conocer en la serie mundialmente popular Los vigilantes de la playa, tras la que vendrían una temporada en North Shore y otras cuatro en la popular serie de ciencia ficción Stargate: Atlantis.
Momoa no tenía más que seis años cuando se estrenó el filme de Milius, pero recuerda encontrarse con las imágenes de Conan creadas por el visionario dibujante de cómics Frank Frazetta, cuyo estilo exuberante y oscuramente sensual ayudó a definir no solo el universo del cómic de Conan (y el póster de la película) sino todo el género de “espada y brujería”.
“Cuando ves esas ilustraciones, te causan una gran impresión –asegura Momoa–. Nuestro objetivo ha sido captar al héroe representado en las imágenes de Frazetta. Esa era nuestra meta”.
A medida que el plan de producción iba tomando forma, Momoa se metió de lleno en un régimen intensivo de preparación, durante el que pasó seis horas diarias durante mes y medio con el equipo de diseño de acción de Los Ángeles 87eleven, antes de marcharse a Bulgaria, el país donde se llevó a cabo el rodaje.
“Ese proceso me ayudó mucho a comprender al personaje –afirma Momoa, que realizó la mayor parte de sus propias escenas arriesgadas–. Conan se expresa a través de su espada. No tiene más remedio, porque las palabras no son su fuerte. Así que la preparación con la espada con el maestro Chad Stahelski me ayudó mucho a descubrir el corazón de Conan”.
Los ejercicios de pesas con Eric Laciste servían para completar el día de trabajo y ayudaron al actor de 1,93 m a aumentar considerablemente su masa muscular antes de empezar el rodaje.
A pesar de no tener ninguna escena juntos, Momoa colaboró estrechamente con el joven de 13 años Leo Howard, que se encarga de interpretar a un joven Conan en la secuencia de presentación de la película, a fin de crear el personaje juntos.
Momoa explica: “Nos mirábamos el uno al otro, establecimos su forma de andar, cómo Conan es un poco como el león, el lobo, la pantera. La forma que tiene de acechar a la gente. Los ojos y las cejas, y Leo lo captó perfectamente”.
Copyright de texto e imágenes © Millennium Films, EFF Independent Productions, Conan Properties International LLC. Cortesía de Aurum Producciones. Reservados todos los derechos.
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