
Además de cuatro palabras que sugieren miedo y suspense, La trampa del mal es un título que va unido a uno de los proyectos cinematográficos que más interesan a M. Night Shyamalan. Hoy el realizador nos visita para presentar la que será la primera entrega de Las crónicas de la noche.
En la fría y oscura mañana de Madrid solo falta la neblina artificial para que aceptemos con el mejor humor posible la nueva propuesta de Shyamalan: una película que se contagia de algo que podríamos definir como terror a la antigua usanza.
Además, Las crónicas de la noche (The Night Chronicles) es un título con doble sentido. En efecto, se trata de una saga que, vista desde la nostalgia de quienes crecieron con teleseries como Twilight Zone, recupera ese espíritu del misterio en la tradición de autores como Robert Bloch y Richard Matheson.
Por otro lado, la palabra Night alude a la nocturnidad y también al apodo de este creador inclasificable, muchas veces incomprendido, amante de la narrativa clásica y de los temores crepusculares.
En realidad, la saga parte de los muchos borradores y guiones inacabados que Shyamalan ha ido acumulando en su archivo. “A pesar de saber que no dirigiría todas esas películas, invertí mucho cariño en cada una –dice–. Al final decidí escoger algunas y hacer una serie de películas para directores y actores prometedores”.

Para Shyamalan, se trata de un proyecto fácil de descifrar: “La trampa del mal es la típica película que da miedo de verdad. Era la historia que tenía más presente cuando decidimos crear The Night Chronicles”.
No es habitual que un cineasta que presume de autor ceda sus argumentos a otros realizadores: “Podría tomarse como un gesto benéfico –confiesa–, pero no lo es para nada. Necesito sentirme inspirado, motivado, unido al público, y me gusta trabajar con jóvenes conectados a las pulsaciones actuales. Es genial ser parte de algo vivo, arriesgarme, y notar que me lanzan retos; todo eso me entusiasma”.
Ver La trampa del mal es asistir a un plan de Lucifer, empeñado en castigar a cinco personas por motivos que no conviene adelantar. Todo sucede dentro de un ascensor, lo que añade un toque de claustrofobia al relato.
“Normalmente –explica Shyamalan–, en un ascensor nadie mira a nadie. Las puertas se abren y la gente sale. Pero si uno se queda atrapado en un espacio tan reducido, no queda más remedio que mirar a los demás y preguntarse ‘¿Con quién estoy?’ Y en el momento en que pasa algo desagradable, todas las caras se vuelven amenazantes”.
Antes mencioné a escritores como Bloch y Matheson. Decidido a sorprendernos, M. Night Shyamalan indica que su modelo literario es otro bien distinto: “Intento emular las historias de Agatha Christie. Quiero ofrecer al público muchas historias escritas por mí que hablan de una época de mi vida o de algo en lo que creo. The Night Chronicles me han dado esta oportunidad”.

Tras evaluar a muchos candidatos, el realizador quiso que fuesen los hermanos John Erick y Drew Dowdle quienes inaugurasen la saga: “Me mandaron una película realmente inquietante llamada The Poughkeepsie Tapes, la primera que vi en mi nueva casa. Fue una gran equivocación, porque pasé un miedo horrible. Me gustó mucho la realización y pensé que eran dos directores asombrosos. Rodaban otra película y rogué a Screen Gems que me mandaran Cuarentena (Quarantine) antes de que se estrenara”.
Esta versión norteamericana de la película española REC fue decisiva para que Shyamalan tomase su decisión. “Cuarentena me apasionó, y viendo esta película y la anterior, pensé que los hermanos Dowdle tenían la perspectiva idónea para La trampa del mal. Son unos chicos realmente simpáticos, tienen un gran sentido del humor y son inteligentes. Están lo bastante locos y perturbados como para rodar esta película. Cuando acabó la proyección, pensé: ¡Deben ser ellos!”
A la hora de sumergirnos en el territorio espectral de la cinta, Shyamalan ha tenido claro que debía ejercer un papel nuevo: el de productor. “Estoy acostumbrado a ser el único que decide, y me vino bien dejar las riendas. Fue mucho más fácil porque confiaba plenamente en los realizadores que habíamos contratado, y lo pasé bien porque aprendí mucho".
Como en otras películas suyas, la elección del reparto fue un proceso muy exigente. “La trampa del mal –dice Shyamalan– representa la quintaesencia del reparto coral porque gira alrededor de cinco personajes que intentan descubrir cuál de los cinco es el responsable. Por lo tanto, los cinco deben tener la capacidad de hacerse con el protagonismo y a, la vez, morir en cualquier momento. Los tres personajes fuera del ascensor también deben ser profundamente convincentes. Los ocho actores escogidos están muy equilibrados en cuanto a su calidad de interpretación y su a presencia en pantalla, hasta el punto de que todos pueden ser futuras estrellas”.
Copyright de las imágenes (M. Night Shyamalan en el Hotel Santo Mauro) © Carmen Jiménez Díaz. Reservados todos los derechos.
Copyright de las declaraciones de M. Night Shyamalan © 2010 Universal Studios. Cortesía de Universal Pictures International Spain. Reservados todos los derechos.
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