Un político, llamado Benjamin De Zinno, a la sazón congresista demócrata votado por los electores de Connecticut, propuso en abril de 1990 a Paul Newman como candidato para el puesto de gobernador de ese Estado norteamericano.
Por esas fechas, el actor puede darse la satisfacción de ser uno de los eternos candidatos del Partído Demócrata, aunque nunca ha dado el salto definitivo a la política.
El activismo liberal de Newman es todo menos un secreto en el mundo político norteamericano –Nixon llegó a incluirle en una lista de personajes indeseables–. Por mencionar su intervención de carácter político más cercana en el tiempo a la indicada anécdota de De Zinno, cabe señalar su participación, en febrero de 1990, en el comité organizador de un acto titulado "Homenaje a Vaclav Havel y celebración de la democracia checoslovaca".
Junto a Newman colaboraron el director de orquesta Leonard Bernstein y un hombre de teatro, Joseph Papp, además de Gregory Peck y otros personajes públicos distinguidos por su cercanía ideológica a los demócratas.
En octubre de 1992, Newman hizo público en Nueva York la creación de un galardón a favor de la libertad de expresión, creado por la Asociación de Poetas, Editores y Novelistas –el PEN Club–, un momento éste que el actor aprovechó para arremeter contra el político conservador Pat Buchanan, quien había criticado contundentemente al colectivo homosexual y a las feministas durante un acto republicano celebrado en Houston.
Favorable a la candidatura del demócrata Bill Clinton a la presidencia de los Estados Unidos, Newman no dudó en subir, junto a otros doscientos actores y personajes populares –Richard Gere, Lauren Bacall y Michael Douglas entre ellos–, en un festivo tren de las estrellas que viajó el día 17 de enero de 1993 a Washington con el fin de festejar su acceso a la presidencia.
Precisamente en esta ciudad se habrían de reunir actor y presidente para cenar tiempo después, concretamente el día 16 de marzo de 1993, en un restaurante italiano de la ciudad.
Si los hechos revelan las tendencias, pocas personas más fieles que Newman hallará el Partido Demócrata en los Estados Unidos.
Pero esto no es algo nuevo.
En la última etapa de su vida, los dardos liberales de Newman aciertan de lleno en la diana del conservadurismo norteamericano.
Ocurre con Newman algo que no deja de ser curioso, y es que, pese a lo discutible de sus posiciones políticas, su popularidad no decae en ningún ámbito ideológico del país, a no ser en los más extremos.
No obstante, su protagonismo político le ha alejado en algunos casos del afecto popular.
Así ocurrió, por ejemplo, cuando presentó Distrito Apache (1981), película en la que se reflejaban las vidas de dos policías de la vida real, Tom Mulhearn y Pete Tessitore, patrulleros en el problemático distrito 41 de Nueva York.
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