
Del 18 de octubre de 2011 al 22 de enero de 2012, el Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid acogen la muestra Arquitecturas pintadas.
Las arquitecturas pintadas fueron una de las opciones elegidas por muchos artistas para resaltar las escenas y los episodios representados en sus cuadros.
Estos fondos arquitectónicos son el hilo conductor de esta exposición, que abarcará desde el siglo XIV al XVIII y está comisariada por Delfín Rodríguez, catedrático de Historia del Arte de la Universidad Complutense de Madrid, y Mar Borobia, jefa de Conservación de Pintura Antigua del Museo Thyssen-Bornemisza.
El proyecto se detendrá tanto en aspectos generales, con el fin de mostrar al público la evolución de estos decorados, como en el abanico de matices que contribuiría a su independencia como género, ya en el siglo XVII.
Ciudades para vivir o soñar, urbes reales, imaginarias, sorprendentes o de ensueño ocuparán las salas del Museo Thyssen-Bornemisza; un recorrido que arrancará con la obra de Duccio y reunirá a artistas tanto de la órbita mediterránea como del norte de Europa.
Uno de los artistas representados en la muestra, Canaletto, aprendió los principios de la pintura como decorador de amplias escenografías teatrales, oficio en el que ayudó a su padre, Bernardo Canal. En 1719, en compañía de su progenitor, realizó un viaje a Roma, donde conoció la obra de un vedutista amante de las ruinas clásicas y de las grandes vistas, Giovanni Paolo Panini.
En su formación como pintor ocupan un lugar relevante, por la influencia que tuvieron sobre él, los trabajos de Luca Carlevarijs y Marco Ricci. De vuelta a Venecia, en 1720, se inscribió en el gremio de pintores, en cuyo registro figura hasta 1767. En la década de 1720 se fechan sus primeras vistas de Venecia, correspondientes a encargos de Stefano Conti y del príncipe de Liechtenstein.
Su amistad con el cónsul británico Joseph Smith, principal cliente y difusor de su arte en Gran Bretaña, data también de esos años. Entre 1740 y 1741 realizó un viaje por el río Brenta durante el cual ejecutó numerosos dibujos y pinturas. En 1746 se marchó a Inglaterra, donde permaneció, con una serie de intervalos, hasta 1756. De esta etapa son sus vistas de la campiña inglesa y de Londres.
En 1760 está de nuevo documentado en Venecia, ciudad en la que continuó su actividad pictórica, aunque se detecta ya una regresión en su capacidad creativa. Canaletto fue nombrado, en 1763, miembro de la Academia de Pintura y Escultura. A la altura de su pintura hay que situar sus trabajos como dibujante y grabador, entre los que destacan sus series de aguafuertes, como la dedicada al cónsul Smith, Vedute altre prese dai luoghi altre idéate. Gran parte de su producción estuvo destinada a coleccionistas extranjeros que, a su paso por Venecia durante el Grand Tour, adquirían sus pinturas.
Las salas de la Fundación Caja Madrid se centrarán en las Vedute: vistas de ciudades, mayoritariamente italianas, con un fuerte componente topográfico y en muchas ocasiones concebidas como recuerdos de los viajeros que hicieron el Grand Tour.
Imagen superior: Canaletto. La plaza de San Marcos en Venecia, c.1723 - 1724 Óleo sobre lienzo, 141,5 x 204,5 cm. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid.
Copyright del texto e imágenes © Museo Thyssen-Bornemisza. Reservados todos los derechos.
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