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Dalí ilustrador. Sueños en papel

Índice de Artículos
Dalí ilustrador. Sueños en papel
De los sueños caprichosos de Pantagruel
De los caprichos de Goya de Dalí
De las Fábulas de La Fontaine
La exposición
Todas las páginas
Subía escaleras como las bajabaUna de las facetas menos conocidas de Salvador Dalí es la de ilustrador. Por su versatilidad, Dalí sobresale de forma especial dentro de esta disciplina artística.

Pintor y grabador (Figueres, 1904 – Barcelona, 1989). Tras cursar sus primeros estudios en la Escuela Municipal de Arte de Figueres, Salvador ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Madrid en el año 1921, de la que fue expulsado en 1926.

En este tiempo frecuentó la vanguardia artística y literaria tomando contacto con Luis Buñuel y Federico García Lorca, e inició las tesis sobre la interpretación de los sueños de Sigmund Freud, quien dejó en él una importante huella.

Ya en 1925 realizó su primera exposición individual en la Galería Dalmau de Barcelona y es al año siguiente cuando viaja a París tomando contacto con Picasso y los maestros antiguos de la pintura a través de las colecciones del Louvre, es el caso de Leonardo, Rafael e Ingres, estudiando también en Bruselas a los pintores flamencos; aspecto que, como señalaremos en nuestro comentario, tendrá una singular relevancia en las creaciones del artista catalán.

En este tiempo, influenciado por las vanguardias, pinta siguiendo las técnicas impresionistas, futuristas y cubistas.

En el año 1926 es un pintor reconocido, tras el éxito de su segunda exposición en la Sala Dalmau. En 1928 firmó el Manifiesto Croc (amarillo) junto a Lluis Montayná y Sebastiá Gasch, donde se afirmaban las corrientes artísticas ligadas al progreso de la técnica.

En 1929 conoció a Gala Diakonoff, quien fuera esposa del poeta francés Paul Éluard, y que se convirtió en su musa, consorte en 1958, y gran consejera.

Es en este año cuando, gracias a Joan Miró, conoció a Tristan Tzara y a los Surrealistas, grupo al que perteneció aportando el método paranoico–crítico que, desde los años 30, aplicará a las artes y a la literatura.

Tradicionalmente, el llamado Juego Lúgubre (1929) viene a considerarse su primera creación en este movimiento artístico.

Las obras de Dalí, tanto en su pintura como en el arte gráfico, se caracterizarán por una continua obsesión por el detalle.

En su producción, dio salida a una iconografía muy personal con gran carga simbólica que se manifiesta tanto en sus lienzos como en las láminas grabadas. Estas imágenes presentan una oscura lectura y simbología muy plural. Así, a modo de un Bosco o Bruegel, se hace necesario conocer sus propios motivos visuales como único medio para analizar la semántica que se desprende en sus creaciones.

Su viaje a Italia durante la guerra civil, motivó en el artista una disposición hacia los temas religiosos, históricos y alegóricos. Desde 1939 hasta 1948 residió en los EE.UU. y, es entonces, cuando su actividad artística muy personal como precisamos, determinó que Breton lo expulsara del grupo surrealista.

Tras su regreso a España, acentuó su tendencia mística como se desprende de su Cristo de San Juan de la Cruz.

Paralelamente a la pintura, Dalí –como se ha señalado– desarrolló una importante labor gráfica a través de sus innumerables grabados en diferentes técnicas que, entre otros, recoge el conocido catálogo editado por Prestel.

Entre los libros que ilustró podemos destacar los Cantos de Maldoror (1933). Sus series de grabados recrearon grandes obras de la literatura mundial como la Divina Comedia de Dante, Pantagruel de Rabelais, las Fábulas de Jean de La Fontaine o Los Caprichos de Goya.

También realizó esculturas como la denominada Cabeza de Venus Oto–Mitológica de 1964; diseñó joyas, vestidos de noche y colaboró en guiones de películas como Un perro andaluz, de Buñuel (1929).

Concibió los decorados para las escenas oníricas en Recuerda, de Alfred Hitchcock (1945) y diseñó otras escenografías y figurines para ballets y obras de teatro.

Entre sus escritos sobresalen La Vida Secreta de Salvador Dalí (1942), Cincuenta Recetas Mágicas para Pintar (1948) y Diario de un Genio (1954).

En el año 1970 creó el Teatre–Museu Dalí en Figueres.

Entramos en la consideración de un artista universal que supo como nadie expresar por sus composiciones una peculiar visión del mundo. Una visión del mundo entre la locura y la lucidez, si entendemos por locura trascender a la triste realidad que embarca al hombre desde su nacimiento y que le transporta por un continuo Leteo, río del olvido, donde Carontes monstruosos dirigen las conciencias y hasta las consciencias buscando y construyendo un “humano durmiente”.

Dalí supo jugar con el destino obligado al común de los mortales y siempre, por el arte, manifestó su eterno yo, un yo auténtico, individual y probablemente, cuasi–místico.

Pero sin duda es en el arte gráfico, en la estampa, donde el genio catalán ilustró argumentos universales, pues a través de la gran literatura y gracias a sus figuras parlantes, explicó como nadie el eterno y atormentado devenir del ser humano.

Esta elección fue libre por parte de Dalí y en ella encontramos un hilo conductor que nos explica el pensamiento del ilustrador catalán. Podemos reparar en alguno de sus argumentos visuales, en la vida que desprenden sus imágenes, en las palabras pintadas que en su recreación toman la profunda dimensión y vida que el texto mudo quiere referir.

Sabemos que Dalí ilustró la singular obra de Cervantes, Don Quijote (1946); La Vida es Sueño de Calderón (1975), el Apocalipsis (1960), la Biblia (1967) y el Arte de Amar de Ovidio (1979), entre otros monumentos de la literatura universal que, en su conjunto, superan los cincuenta. Tras estos argumentos entenderemos la profundidad del artista, su recurso plástico para ilustrar aspectos del devenir humano a los que hemos hecho referencia.

El cuervo y la zorra¿Quién es “Don Quijote” sino un fantasioso que apuesta por otro modelo de vida y a quien el propio “Leteo racional” le propone y obliga al olvido de sí mismo sumido en la propia locura? ¿Quiénes son aquellos mortales de Calderón sino los que han de cumplir un destino, el drama de la vida a modo de un “Segismundo” donde la realidad es, en ocasiones, un mero dormitar? Quizá, la fantasía del “Apocalipsis” presente un final en su tormento y la “Biblia” un modelo bien encuadernado que tan sólo remita a un sueño, a una fantasía, a un utópico “Arte de Amar” cuando el egoísmo lo inunda todo.

En sí, las imágenes que nos ofrece Dalí explican la comedia humana, el comportamiento ridículo, pero no menos real, del hombre en el mundo y en todo tiempo, es decir, en la historia. En consecuencia, el artista nos ofrece y regala sus fantasías y sueños, todo un cuerpo visual a través de su imaginación por el que trata de explicar las verdaderas definiciones que otros genios de la literatura y del arte, como veremos, nos han legado. Y para ello da figura a lo irreal, en ocasiones a la deformidad conformada en su mundo onírico. El genio catalán así lo explicaba:

“(...) El sueño es un equilibrio, una especie de monstruo en el que el cuerpo desaparece, entonces solo queda la cabeza sostenida por una multitud sutil de muletas y si una de estas muletas se mueve, el durmiente se despierta. Únicamente cuando todas logran alcanzar el equilibrio, que además es imposible, el Dios del sueño podrá poseernos (...)”

Tras esta breve consideración vamos a establecer algunos apuntes sobre composiciones gráficas que Dalí nos legó siguiendo a otros fantasiosos, utópicos, “descerebrados” quizá, pero genios sin duda, que han explicado en su creación caprichos ilusorios que, en su dimensión profunda, retratan a cada uno de los seres humanos del ayer, de hoy y de todo tiempo. Esta es la gran profundidad de todo creador artístico y, en consecuencia, de Salvador Dalí. Una búsqueda personal en el interior que plasma la propia visión del mundo y que transforma la figura en idea, la imagen en arte.

En el siglo XVI Vincenzo Carduccio lo explicaba. En sus líneas se puede resumir el sentido de las tres series del artista catalán que se dan cita en la presente exposición, pues se convierten en claros Caprichos, en las llamadas drolerias por los artistas flamencos. El italiano en sus Diálogos de la Pintura nos habla del pintor original, del genio creador, en resumen de la viva y gran pintura que es la que sólo se vale de las reglas y preceptos aprobados dibujando y observando; mas inquiere las causas y las razones geométricas, aritméticas, perspectivas y filosóficas de todo lo que se ha de pintar... El que esto llega a conseguir es pintor digno de toda celebridad. Los tales son comparados con las cabras, porque van por caminos de la dificultad, inventando nuevos conceptos y pensando altamente, fuera de los usados y comunes, por sendas nuevas, buscan por montes y valles, a costa de mucho trabajo, nuevo pasto con que alimentarse, lo que no hace la oveja, que siempre sigue al manso a quien son comparados los copiadores. De ahí se tomó el frasis de llamar al pensamiento nuevo del pintor, Capricho.

Así, nos detendremos en primer lugar en el Pantagruel de Rabelais, seguiremos por los Caprichos de Goya para concluir con las Fábulas de Jean de La Fontaine, donde el animal, en su comportamiento, nos traduce toda una cruda realidad que nos enseña cuánto se ha avanzado en las técnicas pero... cuán poco en las conciencias.

Como vamos a dar cuenta en este breve comentario, las series grabadas que Dalí nos presenta no responden a una invención artística propia pues su iconografía así lo va a demostrar cuando presentemos la imagen en sus fuentes. En este sentido, hablando con verdad, hemos de precisar que el genio catalán recrea, y recrea sobre la creación ya gestada por otros artistas, inconformistas como él, que le antecedieron en varios siglos.

La figura de François Desprez en Pantagruel, de Jean Gandville para las Fábulas de Jean de La Fontaine y de Francisco de Goya en sus Caprichos, fueron las fuentes gráficas de las que se sirvió Salvador Dalí para interpretar y recrear, es decir, para dibujar sobre lo ya dibujado. Y es que los artistas en los que fundamenta su recreación fueron todos ellos maestros de la sátira, de la crítica social y política.

La iconografía nos descubre estos precedentes creativos. En su estudio se describen las imágenes, se identifican en sus argumentos y, finalmente, se ordenan en tiempo intentando clasificar el origen de la creación visual. Y es en su origen donde observamos la huella del tiempo, la fuente compositiva en la que Salvador Dalí, como lo han hecho los grandes maestros de la pintura como Picasso, Monet, Michelangelo o Rafael y Tiziano, se ha inspirado.

En resumen, esta visión del mundo que nos ofrece Dalí –en base a grandes maestros del grabado–, supone todo un testimonio gráfico, toda una utopía que, al menos... toma su realidad como Sueños en Papel.

Imágenes: "Subía las escaleras como si las bajara" © Salvador Dalí. Fundació Gala – Salvador Dalí. VEGAP. Madrid, 2010. Cortesía del Área de Comunicación de la Fundación Canal de Isabel II. Reservados todos los derechos.

"El Cuervo y la Zorra" © Salvador Dalí. Fundació Gala – Salvador Dalí. VEGAP. Madrid, 2010. Cortesía del Área de Comunicación de la Fundación Canal de Isabel II. Reservados todos los derechos.

Copyright del texto © Jesús María González de Zárate, Fundación Canal. Cortesía del Área de Comunicación de la Fundación Canal de Isabel II. Reservados todos los derechos.

 



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