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Polonia: Tesoros y colecciones artísticas

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Polonia: Tesoros y colecciones artísticas
Introducción a la exposición
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La dama del armiño

La exposición Polonia: Tesoros y colecciones artísticas permanecerá en las salas del Palacio Real de Madrid desde el día 3 de junio hasta el 4 de septiembre de 2011.

Sin duda, la pieza estrella de la muestra es, sin duda, La Dama del Armiño (Leonardo da Vinci, 1490. Óleo y temple sobre madera de nogal. Fundación Príncipes de Czartoryski. Cracovia).

Por primera vez, y hasta el 18 de agosto, se exhibe en España una de las escasas pinturas indiscutidas del gran maestro italiano. Representa a Cecilia Gallerani, amante de Ludovico el Moro, duque de Milán, que tendría aquí 17 años.

Por su profundidad psicológica, este cuadro está considerado uno de los primeros retratos modernos de la historia de la pintura. La enigmática expresión, la delicadeza de la mano y la magistral anatomía del armiño, llevan el sello inconfundible del artista italiano.

El esplendor del arte polaco

La cultura polaca es en gran parte desconocida por el público español. Las vicisitudes históricas de esta nación, y más concretamente el haber permanecido tras el telón de acero durante buena parte del siglo XX, hicieron que Polonia fuera percibida desde España como un país del este, y por tanto ajeno a la órbita europea occidental.

Sin embargo, la historia de Polonia se entrecruza a lo largo de siglos con la de los grandes estados europeos. A lo largo de la Edad Moderna, los territorios polacos formaron parte del Imperio Austrohúngaro y de Alemania, así mismo tuvieron fuertes vinculaciones con Suecia y finalmente constituyeron un país independiente con una riquísima cultura y fuerte personalidad propia. Junto a esta tradición centroeuropea, cabe mencionar su situación geográfica, actuando como frontera frente a la influencia del Islam en momentos críticos de la expansión turca. Esta circunstancia, unida al fuerte sentimiento católico del país, produce interesantes similitudes con España y su papel histórico de contención del Islam y defensa del catolicismo a lo largo del siglo XVI.

La formación de las grandes colecciones de arte de Polonia obedece a tres líneas claves. En primer lugar la Corona, durante los sucesivos reinados y dinastías se desarrollan las colecciones reales producto no sólo del patronazgo real, sino también de botines de guerra (como el del Sitio de Viena), de donaciones y regalos diplomáticos, lo que hace de Polonia un auténtico foro cultural de Europa Central a finales de la edad moderna.

La nobleza por su parte, especialmente a lo largo del siglo XIX, adquirió piezas de valor procedentes de distintos puntos de Europa y que constituyen indiscutibles referentes de la cultura y arte polacos.

En tercer lugar la Iglesia, estamento de gran poderío y predicamento en la sociedad polaca, que contribuye de manera decisiva a la formación de la identidad nacional y europea del país, y que actualmente custodia colecciones de gran calidad, que van desde retablos a importantes colecciones de pintura, escultura, tapices u ornamentos religiosos.

La exposición

La exposición que se presentará en el Palacio Real incluye aproximadamente 190 obras de un variado elenco de tipologías: pintura, escultura, mobiliario, tapices, artes decorativas y suntuarias, monedas y medallas, libros y documentos. Son obras realizados por artistas de la máxima altura, entre los que se incluyen Lucas Cranach, Rembrandt, y producidas en los mejores talleres europeos: tapices de Bruselas, armaduras de Alemania e Italia, etc.

Junto a esta calidad estética y artística, la exposición es además enormemente didáctica, ya que presta especial atención a aspectos históricos, geográficos y de la tradición del país.

Sala I. La Edad Media

En la Polonia medieval, las principales manifestaciones artísticas tienen su origen en el mecenazgo de la Corona, la Iglesia y la nobleza. En la capital, Cracovia, florecieron la pintura, la escultura y las artes decorativas.

Hasta finales del siglo XIV tiene especial desarrollo la imaginería religiosa, que se ajusta al llamado estilo internacional y a su canon de belleza característico. Destaca entonces la aparición, en la zona de influencia de la Orden de los Caballeros Teutónicos, de un tipo escultórico muy singular, la Virgen abridera portátil o la Virgen de Klonówka. A principios del siglo XVI se inicia en Polonia el Renacimiento, que convivirá con las formas góticas tradicionales. Un aspecto de gran interés en esta época es la numismática, rica fuente de información sobre la historia temprana del país. Las monedas que se exponen proceden en su mayoría de la famosa colección Emeryk Hutten-Czapski (1828-1896) -eminente numismático y bibliófilo polaco- siguiendo su voluntad, en 1903 la colección pasó a formar parte de los fondos del Museo Nacional de Cracovia.

Sala II. La época de la Dinastía Jagellón (1386-1572)

La influencia del Renacimiento occidental se dejó sentir en Polonia desde épocas tempranas, gracias al mecenazgo real y a los frecuentes viajes de la nobleza a Italia. El producto más sobresaliente de ese mecenazgo es la magnífica serie de tapices, la Historia de Noé, que el rey Segismundo II Augusto Jagellón encargó a un taller de Bruselas.

El paño que se expone, El Diluvio, procede de una edición posterior a esta serie. Encargada por Margarita de Parma, regente de los Países Bajos, incluyó su escudo en la cenefa del tapiz. El segundo paño que se muestra, Pavos en un bosque, es la joya de la colección de "tapices de verduras" de Segismundo II Augusto, con una exquisita representación de la fauna y la flora. En la catedral de Wawel se encuentra la capilla funeraria de Segismundo I el Viejo, fue una de las primeras manifestaciones de la arquitectura y la escultura renacentistas. A ella pertenecía el espléndido frontal de altar que figura en esta sala. Destaca igualmente el retrato del rey Esteban Báthory, pintado por Marcin Kober, en el que se aprecia la creciente influencia de Oriente en el arte polaco.

Sala III. Ciencia y Diplomacia

En 1364 Casimiro III el Grande obtuvo la autorización del papa para fundar en la capital del reino una universidad, la llamada entonces Academia de Cracovia, que se convertiría en la segunda universidad centroeuropea tras la de Praga, creada en 1348.

En 1595 se inauguró la Academia de Zamość, la primera universidad privada y el cuarto centro de enseñanza superior del país –con la Academia de Cracovia (1364), la Academia Lubrański de Poznań (1519) y la Academia de Vilna (1578). En la Universidad cracoviana se formaron entre otros Nicolás Copérnico –se expone la primera edición de su obra fundamental, De revolvtionibus orbium coelestium– y Stanisłław Hosius, destacado teólogo contrarreformista de reputación europea. En el astrónomo Johannes Hevelius, representado en esta sala por su medalla póstuma, descubrió una nueva constelación a la que dio el nombre de Escudo de Sobieski, en homenaje a la victoria del rey. Se expone también un retrato de Jan Dantyszek, conocido entre nosotros como Juan Dantisco, quien de 1524 a 1532 fue embajador de Polonia en la corte del emperador Carlos V.

Sala IV. La época de la Dinastía Vasa (1567-1668)

En el siglo XVII se configura una nueva identidad nacional. Forma parte de ella un singular fenómeno cultural, el sarmatismo, basado en la creencia de que los polacos –sobre todo los nobles– procedían de los sármatas, belicosa tribu que poblaba la región en la Antigüedad.

Ya a finales del siglo XVI empieza a formarse un gusto artístico genuinamente polaco, de fuerte influencia oriental, que se refleja, sobre todo, en la rica decoración de las residencias nobiliarias con textiles persas y turcos. No obstante, se conservan, sobre todo en los retratos, los modelos occidentales, italianos y flamencos, que se adaptan a la estética sarmatista mediante la inclusión de símbolos de poder y suntuosas vestimentas.

Sala V. La época de la Dinastía Vasa (1567-1668) Continuación

El retrato del rey Segismundo III Vasa, atribuido al armenio Szymon Boguszowicz, demuestra como el sarmatismo impregnó también el arte de la corte.

En cambio, el retrato de su esposa, Constanza de Austria –era hija de Carlos II de Habsburgo–, fue pintado por Hans von Aachen, uno de los más destacados pintores manieristas de la corte imperial. Elemento esencial de la apariencia del noble sarmatista era el sable de parada. Se muestra aquí una excelente pieza del tipo llamado húngaro, otro ejemplo más del cruce de lo oriental y lo occidental en las artes decorativas polacas.

Sala VI. Pompa Funebris

En la cultura sarmatista los rituales funerarios desempeñaban un papel de gran importancia.

Para las exequias de los nobles más poderosos y caudalados –los magnates– se erigían en las iglesias grandes catafalcos lujosamente decorados, los llamados castra doloris, que rodeaban al féretro con una amplia composición de carácter dramático. La nobleza media, que no podía permitirse tan costosa ostentación, encargaba retratos más modestos, los llamados retratos de ataúd, que son una manifestación artística exclusiva de la Polonia de los siglos XVII y XVIII. Estos retratos, de forma hexagonal u octogonal, se disponían en el féretro durante la ceremonia; posteriormente, se colocaban junto al escudo del difunto en una placa ovalada que se colgaba en la pared de la iglesia. Destaca en esta sala un lienzo de grandes dimensiones, "La danza de la muerte", excelente representación de un tema tratado con frecuencia en la época, la inevitabilidad de la muerte.

Sala VII. Juan III Sobieski y la victoria de Viena (1683)

En 1683 el ejército otomano, al mando del gran visir Kara Mustafá, puso sitio a la ciudad de Viena. Ante la desesperada situación de la ciudad, el rey polaco Juan III Sobieski acudió en su ayuda al frente de un ejército formado por polacos, austriacos y alemanes.

Su decisiva victoria consiguió frenar la expansión turca en Occidente y le otorgó una dimensión heroica en su patria y en el resto de Europa. Expresión de ese carácter de gran héroe militar es el retrato ecuestre que se exhibe en la Sala VII. Viste armadura a la antigua, de un tipo que tuvo mucha difusión en la Polonia del siglo XVII. Se incluye también una pieza muy evocadora de aquel episodio, el estribo que, según la tradición, perdió en su huida el gran visir otomano. Se expone asimismo una llamativa armadura de húsar –«la caballería más bella de Europa», que desempeñó un papel importante en la victoria. Los grabados del holandés Romayn de Hooghe son una detallada crónica de los diversos éxitos militares de Sobieski, como la célebre batalla de Chocim, que le allanaron el camino hacia el trono –la monarquía polaca era entonces electiva.

Sala VIII. Juan III Sobieski y la victoria de Viena (1683) Continuación

La convicción de que la victoria de Viena se había debido a la intercesión de la Virgen dio lugar a numerosas donaciones de obras de arte a las iglesias, realizadas por el monarca y los altos mandos de su ejército.

En la Sala VIII figura una copia de época de la conocida imagen de Nuestra Señora de Częstochowa, la «Virgen negra», con su espectacular manto de plata. Se muestran además dos mazas ceremoniales, símbolos de la autoridad de los atamanes (altos cargos del ejército), que fueron donadas, entonces, al monasterio de Jasna Góra, en Częstochowa. Probablemente es también una donación la bandeja de plata exquisitamente labrada en Augsburgo.

Sala IX. La época de los Reyes Sajones (1709-1763)

A Juan III Sobieski le sucedieron en el trono de Polonia dos príncipes sajones de la Casa de Wettin: Augusto II el Fuerte (1670-1733) y Augusto III (1696-1763).

Por la intervención de la nueva dinastía, el arte de este período está dominado por la influencia de Francia y Alemania, aunque es también en este momento cuando se implanta la vestimenta masculina típicamente polaca, de la que se exhibe un conjunto completo. Su pieza fundamental es el kontusz, especie de abrigo largo de origen oriental que se llevaba encima de la túnica, el żupan, y se sujetaba en la cintura con un fajín de seda con hilo de oro o plata. Estos suntuosos fajines, al principio importados de Persia y Turquía, acabaron siendo fabricados en la propia Polonia por artesanos armenios. En localidades situadas en los dominios de la poderosa familia Radziwiłł, se crearon manufacturas de cristal, algunas de cuyas excelentes manifestaciones pueden verse en esta sala junto a armas y cerámicas.

Sala X. La época de Estanislao II Augusto Poniatowski (1764-1795)

Tras la muerte de Augusto III de Sajonia, en 1764 fue elegido rey de Polonia Estanislao II Augusto Poniatowski (1732-1798), gran protector de las ciencias, las artes y las letras y poseedor de una magnífica colección, cuyo cuidado confió al pintor italiano Marcello Bacciarelli.

Dos espléndidos retratos suyos se exponen en esta sala, junto a los de otros personajes destacados de su reinado. De mentalidad ilustrada, el monarca alentó la redacción de la reformista Constitución del 3 de mayo de 1791 –la primera carta magna moderna de Europa y la segunda del mundo tras la estadounidense. En esta sala figura una medalla conmemorativa de su promulgación. La oposición de Rusia al nuevo régimen político condujo a una guerra entre los dos países que se saldó con la derrota de Polonia y acabaría conduciendo a la pérdida de su independencia en 1795. Destacan en esta sala, junto a porcelanas de gran calidad, dos placas devocionales, piezas genuinamente polacas que decoraban mansiones nobiliarias.

Sala XI. Pintura occidental en las colecciones polacas del Siglo XIX

Estanislao II Augusto Poniatowski fue un gran coleccionista de arte, faceta en la que le emularon muchos miembros de la aristocracia polaca.

Llegó a poseer unas 2.300 pinturas, entre las que figuraban obras maestras de artistas occidentales como Leonardo o Rafael, pero, por desgracia, el conjunto se dispersó tras su muerte. Se exhiben en esta sala dos obras emblemáticas de su colección: la maravillosa "Niña en un marco" de Rembrandt y un retrato de Kazimierz Rzewuski pintado por Andrea Appiani. Entre las colecciones aristocráticas destacan las de las familias Raczyński, Czartoryski y Lubomirski, con magníficas obras de pintura europea occidental, firmadas por destacados pintores flamencos e italianos como son Daniel Seghers, Carlo Crivelli, Dal Ponte o el fascinante Maestro de las Medias Figuras Femeninas.

Información para el visitante

Palacio Real de Madrid Salas de Exposiciones Temporales

Fechas y horarios

Del 3 de Jun. al 4 de Sep. de 2011 De 10 a 20 horas Horario de taquillas hasta las 19 horas

Entrada 10 €

Menores de 13 años gratuito, solicitud de billete de entrada en la taquilla.



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