
El Museo Guggenheim Bilbao inaugura el 14 de septiembre Un Picasso escondido, una exposición singular en la que se pone de manifiesto la labor que realizan los departamentos de conservación de los museos.
La exposición se inaugura con motivo del XX Congreso del Instituto Internacional para la Conservación de Obras Históricas y Artísticas, que tendrá lugar entre los días 13 y 17 de septiembre de 2004 en la capital vizcaína, y en cuya organización colabora el Museo Guggenheim Bilbao.
La muestra presenta el resultado de un estudio de investigación desarrollado en torno a dos obras, Rue de Montmartre y Le Moulin de la Galette, realizadas por Pablo Picasso en 1900.
Fue Ann Hoenigswald, Conservadora de la National Gallery de Washington, quien descubrió bajo la obra Rue de Montmartre de Picasso la existencia de una pintura subyacente que se asemejaba de manera sorprendente a otra pintura del artista datada en el mismo año.
La obra Rue de Montmartre, que pertenece al Museo de Arte Moderno de San Francisco, llegó a la National Gallery de Washington para formar parte de la exposición Picasso: The Early Years, 1892-1906, que se presentó en la pinacoteca de la capital norteamericana en 1997.
Utilizando técnicas radiográficas, Ann Hoenigswald constató que bajo la imagen representada en la obra Rue de Montmartre subyacía una escena de un club nocturno del París de la época sin lugar a dudas semejante a la que muestra el cuadro Le Moulin de la Galette perteneciente a la Colección Thannhauser del Solomon R. Guggenheim Museum.
A partir de este descubrimiento, William Shank, ex Conservador Jefe del Museo de Arte Moderno de San Francisco, ha llevado a cabo la investigación técnica y el estudio en profundidad de la obra Rue de Montmartre.
La obra Rue de Montmartre forma parte de la colección del Museo de Arte Moderno de San Francisco desde que fuera donada a esta institución por Harriet Lane Levy en 1950.
Con ocasión del cuidadoso tratamiento de conservación realizado sobre la obra por Sheldon y Caroline Keck en 1958, la observación detalla de la pintura, les permitió percibir indicios de que bajo la imagen visible existía una composición subyacente, pero no llevaron su investigación más allá; debido al buen estado de conservación de la obra, la pieza no ha sido motivo de posteriores estudios, hasta que en 1997 Ann Hoenigswald obtuvo la clara evidencia que constataba este hecho.
La posterior investigación técnica realizada por el señor Shank acabó en un hallazgo sin precedentes: la re-creación de la imagen oculta que los rayos x revelaban en los auténticos colores de la paleta de Picasso.
Utilizando la tecnología de tratamiento de imágenes digitales más avanzada, el Conservador transfirió los colores que se veían a través del craquelado de la superficie a una radiografía en blanco y negro, de forma que con enorme paciencia y mucha meticulosidad re-creó el Picasso oculto en una composición de colores que no se había visto desde 1900.
Pablo Picasso vivía aún en Barcelona cuando la Feria Universal organizada en 1900 le llevó a París por primera vez.
Durante esta inicial estancia de dos meses se sumergió en las galerías de arte, cafés bohemios, club nocturnos y salas de baile de Montmartre.
Le Moulin de la Galette, conocida como su primera obra parisina, refleja su fascinación por la lujuriosa decadencia y el glamour chillón de este famoso salón de baile donde los burgueses se mezclaban con las prostitutas.
A lo largo del otoño de 1900, con tan solo 19 años, llevado por la euforia que le produjo su llegada a París, Picasso pintó Rue de Montmartre.
Fue un período extraordinariamente prolífico en su vida y esta obra fue una de las primeras pinturas al óleo realizadas por el artista fuera de España.
Instalado en las colinas de Montmartre, el joven artista se dedicó a registrar en sus cuadros el entorno que le rodeaba en un auténtico frenesí artístico.
¿Por qué pinto Picasso Rue de Montmartre sobre una composición previa que evoca nítidamente su cuadro Le Moulin de la Galette? Muchos artistas han pintado sobre su propias pinturas, en ocasiones por falta de dinero para comprar lienzos, otras veces para reutilizar los trabajos desechados, pero el hecho singular en el caso de Picasso, tal y como explica Ann Hoenigswald, es que “cuando Picasso pinta sobre sus propios cuadros, está simplemente poniendo de manifiesto el hecho de que sus cuadros nunca están terminados.
Él continúa viendo elementos en sus cuadros que quiere incorporar a continuación en su siguiente idea.
No ve sus pinturas como terminadas necesariamente.
Y creo que, incluso si parte de una idea inicial, esa idea se transforma a medida que trabaja; me parece que esto es la evidencia de su genialidad”.
La exposición Un Picasso escondido mostrará las tres obras (dos visibles y una oculta) objeto de este estudio llevado a cabo por Will Shank, así como los resultados de los análisis científicos realizados y la documentación de referencia —dibujos, fotografías y cartas— que sitúan las dos pinturas en el contexto de la producción artística de Picasso en su primer año de estancia en París.
La presentación, realizada desde un enfoque fundamentalmente didáctico, pretende no sólo compartir con los expertos el resultado de la investigación, sino también ofrecer al público la oportunidad de conocer el trabajo, muchas veces desconocido, que se realiza en los departamentos de conservación de los museos.
Copyright de texto e imágenes © Museo Guggenheim Bilbao. Cortesía del Departamento de Comunicación y Marketing del Museo Guggenheim Bilbao. Reservados todos los derechos.
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