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| William Hogarth: biografía y características de su obra |
| La carrera del libertino |
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De origen humilde, William Hogarth (1697-1764) conoció a fondo los ambientes populares de la ciudad de Londres y fue uno de los primeros artistas en plasmarlos en dibujos y grabados, a veces de manera realista y otras veces con voluntad satírica y moralizante.
Alcohólicos, prostitutas, vividores, ladrones, asesinos... El éxito que tuvo William Hogarth como artista satírico y comentarista urbano fue tal, que su fama se fundamenta hoy en destacables historias pictóricas sobre personajes imperfectos y desventurados que vivieron y perecieron al margen de la sociedad respetable.
No obstante, la brillantez del Hogarth satírico es tan sólo uno de sus muchos triunfos. También fue una figura inusualmente ambiciosa e innovadora en diversos campos artísticos, como el retrato, la pintura de temática histórica, la teoria del arte, la creación gráfica...
Nacido en el barrio londinense de Smithfield Market el 10 de noviembre de 1697, entró en 1714 como aprendiz en el taller del grabador Ellis Gamble. En abril de 1720 abrió su propio taller. Cuatro años después, comenzó a costear la producción de sus propios grabados, con el fin de librarse de los abusos de los editores. Preocupado por las condiciones de su oficio, propuso una ley al Parlamento con el fin de proteger la autoría artística frente al plagio y la piratería. En 1734 lo nombraron gobernador del Hospital de San Bartolomé, en Smithfield.
Durante la noche del 25 al 26 de octubre de 1764, murió en Leicester Fields. La causa de su muerte fue un aneurisma.
Una carrera excepcional
La exposición William Hogarth. Retrato de la sociedad inglesa del siglo XVIII abarca, de principio a fin, la carrera de este artista polifacético e ingenioso, desde sus retratos y escenas de tertulias elegantes, plenas de personalidad, hasta las obras que muestran multitudes descontroladas y el lujurioso ambiente de los burdeles.
La exposición incluye 137 obras, entre pinturas y grabados, e invita a descubrir a un creador sorprendentemente moderno, que aborda personajes y temas relacionados con la sexualidad, la integración social, el crimen y la delincuencia, la corrupción política, la caridad y el patriotismo. En definitiva, cuestiones que nos continúan preocupando hoy en día.
Producida por la Tate Britain (Londres), la muestra ha sido organizada por la Obra Social “la Caixa” en CaixaForum (Barcelona). Con anterioridad, la exposición se ha podido ver en el Museo del Louvre (París) y en la Tate Britain. Las obras pertenecen a múltiples instituciones y colecciones privadas, como el British Museum, la National Gallery de Londres y la Tate Gallery.
Ingenioso, satírico, subversivo y dotado de un gran talento, William Hogarth es uno de los artistas más fascinantes e innovadores del siglo XVIII. Hasta el punto de que ningún otro creador ha conseguido definir un periodo de la historia británica de una manera tan impactante y duradera como él.
La modernidad en Hogarth
Entre otros objetivos, esta exposición pretende demostrar la destacable modernidad de Hogarth. Por un lado, su obra está profundamente arraigada en las inquietudes y preocupaciones artísticas, culturales y sociales de la primera mitad del siglo XVIII. Por el otro, al tratar temas relacionados con la identidad nacional, la delincuencia urbana, el exhibicionismo erótico, el comercio sexual, las diferencias raciales, la respetabilidad de la clase media, la corrupción política y los desastres económicos, el arte de Hogarth aborda asuntos que aún siguen vigentes hoy en día.
Sin embargo, la modernidad en Hogarth no se limita a una mera cuestión temática: también se expresa a través de audaces formas de experimentación pictórica.
El juego de carácter satírico que establece con diversas fuentes pictóricas, la exploración de las posibilidades de la narrativa pictórica en sus grandes series, el interés por los efectos estéticos y psicológicos del color, el tono y la línea y el innovador manejo de las texturas de la pintura al óleo; todo ello sugiere que Hogarth es un pintor moderno y un gran maestro a la vez.
La exposición está organizada por orden cronológico en diez ámbitos que resumen los diversos episodios de la trayectoria artística de Hogarth:
Una introducción a la obra de Hogarth
Muestra al caballero artista, teórico del arte, creador satírico, pintor cómico de temática histórica y pintor de Corte.
Con el fin de reflejar este destacable abanico de intereses y logros artísticos, los organizadores de la exposición han partido de un término que gozó de una importancia fundamental para el propio Hogarth, y que regularmente utilizaron los comentaristas del siglo XVIII para describir su obra: la variedad.
Hogarth dedicó un capítulo entero de su tratado sobre estética, Análisis de la belleza (1753), a dicho concepto, y escribió que la “variedad serena” es esencial para la belleza; también apuntó que la propia naturaleza estaba llena de formas y tonos destinados a “entretener la vista con el placer de la variedad”.
La idea de “variedad” es crucial para el concepto de esta exposición, que, desde la primera hasta la última obra, celebra la diversidad, la inventiva y la fertilidad de la imaginación artística de Hogarth,
A su vez, la muestra sugiere de qué forma esta “variedad” resultó no sólo la expresión de una mente excepcionalmente creativa, sino que también fue fruto de una cultura visual que ofrecía por sí misma una destacable diversidad en cuanto a procedencias, estilos, géneros y mercados.
Para terminar, se analiza la relación entre la “variedad” de Hogarth y la del propio Londres, que, en el momento de la muerte del artista, ofrecía un entorno muy cosmopolita sometido a vertiginosos cambios alimentados por la inmigración masiva procedente de las provincias y del extrabjero, además de ser la ciudad más grande de Europa.
Teatro pictórico: la década de 1720
Este apartado da cuenta de la relación existente entre el teatro y el arte de Hogarth, un vínculo que se mantuvo a lo largo de toda su trayectoria, y a partir de cual Hogarth comenzó a adquirir cierta fama como pintor.
Hogarth inició su carrera como grabador en una ciudad en la que la exhibición del arte gráfico era una de las actividades cotidianas más comunes. A la hora de abrirse camino en el mundo artístico londinense, Hogarth comenzó especializándose en la sátira.
Las detalladas estampas teatralizantes que William Hogarth creó en la década de 1720 abordaban las grandes cuestiones sociales y políticas de la época. En ellas, queda de manifiesto el desastre económico del 1720, y también la afición a los bailes de máscaras (La gran mascarada, 1727; Mascaradas y óperas o El gusto de la ciudad, 1723-1724), puestos de moda en aquellas fechas.
Aparte de perseverar en sus aspiraciones como grabador, Hogarth se inclinó rápidamente hacia el mundo de la pintura.
Durante esa misma década, asistió con regularidad a la St. Martin's Lane Academy para artistas, una institución recién creada, donde conoció a pintores relevantes, tanto ingleses como extranjeros.
Esa formación dio sus frutos al cabo de poco tiempo. De hecho, al final de ese decenio, Hogarth ya había atesorado cierta fama como pintor. Se le elogiaba especialmente por óleos como Falstaff pasando revista a sur reclutas y Una escena de 'L'òpera del captaire', que hacían referencia a obras de William Shakespeare y John Gay.
La prostituta y el libertino
Esta sección lleva ese título en clara alusión a las series La carrera de la prostituta (1732-1733), que se centra en la vida de Moll Hackabout, una meretriz imaginaria, y que brindó a su autor un enorme éxito, y La carrera del libertino (1735), celebrada de modo semejante, en la que se refleja gráficamente la vida disoluta y la muerte de otro personaje ficticio.
En 1731, tras la elaboración de los seis cuadros destinados a la primera serie, Hogarth anunció la posibilidad de formalizar suscripciones para obtener las versiones en grabado. Se vendieron 1.200 juegos.
Una de las contribuciones más importantes de William Hogarth al arte moderno fue su producción como pintor satírico. Su primer gran éxito en este campo vino dado por esa primera serie basada en un “tema moral moderno”: La carrera de la prostituta (también conocida entre nosotros como La evolución de la ramera).
Al igual que La carrera del libertino (cuyo título alternativo sería La evolución del vividor), la mencionada serie ofrecía una modalidad de arte contemporáneo radicalmente original e innovadora.
En ambas creaciones, Hogarth se centra en dos estereotipos infames de la vida urbana moderna –la prostituta y el vividor– y utiliza su vida y su muerte imaginarias como argumento de una serie pictórica extensa y ambiciosa.













































































