
Krausismo. Estética y literatura, Juan López-Morillas, Lumen, Barcelona, 1991, 232 páginas.
Publicada originariamente en 1973, esta antología del pensamiento krausista español sobre temas de estética hace pendant con el ya clásico estudio del mismo López- Morillas acerca de este movimiento filosófico.
Recoge textos de Krause, Sanz del Río, Francisco Fernández y González, Canalejas, Giner de los Ríos, Revilla, González Serrano y el decisivo estudio de Clarín sobre Galdós.
Si se incluye a Krause entre los españoles, se debe a que su traducción por Sanz supone una adaptación en profundidad del pensamiento alemán al medio hispánico. En su estudio liminar, Morillas incide en las tres promociones de krausistas, que matizan y conservan, a la vez, las líneas de la escuela.
La teoría del arte coincide con planteamientos románticos: la poesía es una tarea autoeducativa del hombre, cuyo progreso moral no depende de las instituciones sociales ni, por ello, es un evento histórico.
La razón es atemporal y los valores fundamentales (Dios, la naturaleza, lo humano) son eternos. También romántica es la idea de que el universo es un organismo articulado y que Dios lo ha creado como una obra de arte, siendo él un artista único y supremo. Por ello, los hombres no crean nada, sino que actualizan la creación por medio de sus obras estéticas, que sintonizan con la armonía orgánica universal.
Su modelo, obviamente, es la música. Los gustos personales de los krausistas eran un tanto ingenuos y dogmáticos. Se interesaban más por las actitudes filosóficas de los escritores y por la utilidad normativa (jurídica y pedagógica, sobre todo) de sus obras, que por sus hallazgos estéticos.
Distinguieron entre actitudes épicas de confianza en el mundo objetivo de la historia y de repliegue lírico hacia la subjetividad, fueron germanófilos y galófobos, rechazaron la literatura española al uso, defendieron la novela frente al folletín y se preocuparon por enaltecer una auténtica poesía hispánica, instrumento expresivo del Volkgeist.
Creyeron en la ciencia pero como creían los románticos, como medio de estudio del divino organismo al cual pertenecemos. Fueron, en definitiva, y en negativo, el retrato del imaginario español durante la larga Resturación que va de 1874 a 1923.
Copyright del texto © Blas Matamoro. Este artículo fue editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. El texto aparece publicado en Cine y Letras con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.
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