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Edward Steichen, el fotógrafo que inventó el glamour

Índice de Artículos
Edward Steichen, el fotógrafo que inventó el glamour
Edward Steichen. Una epopeya fotográfica
Entre el arte y la publicidad
Todas las páginas

Edward Steichen

La exposición Edward Steichen. Una epopeya fotográfica, abierta en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, de Madrid, entre el 24 de junio y el 22 de septiembre de 2008, sirve para repasar la trayectoria de uno de los fotógrafos más importantes de la historia, protagonista de los años dorados de Vogue y Vanity Fair. 

Coincidiendo con esta gran retrospectiva, otra institución madrileña, el Museo del Traje, abre al público la exposición Edward Steichen, fotografía de moda (Los años de Condé Nast, 1923-1937), desde el 25 de junio al 21 de septiembre de 2008. Quien visite ambas exhibiciones comprobará por qué Steichen contribuyó a cambiar la imagen del siglo XX y la percepción que hoy tenemos de sus principales celebridades.Edward Steichen (1879-1973) es una de las figuras más importantes de la historia de la fotografía. Durante su activa y extensa carrera fue reconocido como artista, pintor, fotógrafo y comisario de exposiciones.

Steichen. Fotografía de Moda: los años de Condé Nast, 1923 -1937 recoge gran parte de la obra fotográfica desarrollada por Edward Steichen durante el período en el que fue Jefe de Fotografía en dos de las revistas más importantes de la editorial Condé Nast, Vogue y Vanity Fair, cuando ambas marcaban el ritmo del estilo y del glamour en Estados Unidos y en Europa.

Los años de Condé Nast

La exposición celebrada en el Museo del Traje permitirá a todos los amantes de la fotografía acercarse a una época, el período de entreguerras, en la que Steichen se convirtió en un pionero de la fotografía publicitaria y, sobre todo, en el primer fotógrafo de moda moderno.

Hoy en día se percibe a Edward Steichen como pionero de la fotografía publicitaria, de la fotografía de moda e incluso como inventor del glamour. Sin duda, el periodo de tiempo en que ocupó el prestigioso cargo de Jefe de Fotografía de las revistas de Condé Nast –Vogue y Vanity Fair– fue decisivo en esta singular consagración.

Antes de dedicarse a esta tarea era ya un reconocido fotógrafo y pintor a ambos lados del Atlántico; de hecho la mayor parte de sus ingresos, hasta entonces, provenían de la venta de sus obras pictóricas, altamente cotizadas.

Además, a principios de siglo XX, en una época en que la fotografía aún no había conquistado plenamente el estatus de disciplina artística, Steichen era el máximo exponente de fotógrafo-artista.

Sin embargo, fue el trabajo realizado en el seno de las publicaciones de Condé Nast entre 1923 y 1937 el que le hizo desarrollar un talento absolutamente fuera de serie y, en última instancia, trascender.

Después de la II Guerra Mundial, y hasta 1962, ocupará el cargo de responsable del Departamento de Fotografía del Museo de Arte Moderno de Nueva York.

La influencia de su trayectoria como pintor se intuye en sus primeros trabajos como fotógrafo de moda. Los críticos hablan de una “etapa pictorialista” en Steichen a propósito de esta notable influencia, que pronto será sustituida por un talante modernista, por una fotografía más “directa” –en sus propias palabras-, carente de los artificios románticos anteriores, que será la seña de identidad del trabajo de Steichen para Condé Nast.

Como señala William A. Ewing, director del Musée de l´Elysée, “Steichen aportaría a la fotografía de moda ideas tomadas de corrientes artísticas y, lo que es más importante, el talento pictórico para retratar ropa y cuerpos vestidos. Steichen sabía y tenía experiencia en cómo aportar textura, brillo, corte y caída a las telas”.

Esta sabiduría artística y una considerable habilidad social –cultivada desde su primera juventud– que le permitía relacionarse sin problemas con los habitantes de ese brillante mundo chic de estrellas y celebridad –desde la intelectualidad más excelsa a la más frívola farándula– fueron sin duda características que le hicieron ser el hombre ideal para ocupar un puesto tan importante, prestigioso y lucrativo en Condé Nast.

El fotógrafo del glamour y la elegancia

Las prestigiosas e influyentes publicaciones Vogue y Vanity Fair eran las ventanas por las que el gran público se asomaba al universo del glamour, del cine, de la moda y de la Alta Costura.

La aportación de Steichen al lenguaje visual que comunicaría estas realidades sería decisiva, hasta el punto de establecer de manera casi definitiva los patrones estéticos de la fotografía publicitaria, de la fotografía de moda y del imaginario social de la celebridad y el glamour.

Edward Steichen. Fotografía de Moda. Los Años de Condé Nast, 1923 -1937 ofrece los más importantes testimonios gráficos del trabajo de Edward Steichen, que al mismo tiempo, e inevitablemente, componen un mosaico descriptivo y evocador de una época particularmente vibrante.

Vogue presentaba al público las más selectas firmas de la alta costura: Patou, Lanvin, Poiret, Vionnet, Lelong, Schiaparelli, Cartier o Chanel vestían a actrices de teatro, a actrices de cine, a modelos famosas y a mujeres anónimas en sus páginas.

Steichen, con su talento para la escenografía instantánea y con su sofisticado sentido de la iluminación, hacía fotografías que trascendían su mera función publicitaria para convertirse en retratos de un estilo de vida; al menos ésa es la dimensión que va adquiriendo su obra a medida que se amplía la perspectiva histórica.

Sin duda, una de las más destacables facetas de Steichen como fotógrafo es su talento para el retrato. Su trabajo para Vanity Fair es hoy una prueba incontestable. Estadistas, literatos, compositores, actores o deportistas desfilaron ante su objetivo para quedar retratados con un estilo que penetraba la superficie del personaje para indagar en busca de su esencia humana y de su dimensión social.

Ya en 1900, veintitrés años antes de que empezara a trabajar para Condé Nast, el crítico Sadakichi Hartmann, describió sus retratos como “intelectualmente agudos”.

Los retratos recogidos en esta muestra del Museo del Traje nos acercan a personajes tan dispares entre sí como la actriz Greta Garbo y el boxeador Primo Carnera, retratos entre los que sin embargo existe el nexo de la cámara de Steichen, de su mirada capaz de añadir “un comentario sobre el personaje”, por expresarlo en palabras del propio Hartmann.

Por su parte, Todd Brandow, director de la Foundation for the Exhibition of Photography, afirma en uno de los textos del catálogo de la exposición, que “Steichen pertenece a esa exigua elite de fotógrafos que supo elevar los retratos de los famosos del estatus de la publicidad a un género único dotado de una estética sofisticada”.

Joan Crawford, Winston Churchill, H.G. Wells, Dorothy Parker, George Gershwin, Paul Morand, Ernst Lubitsch, Marlene Dietrich, Walt Disney, Fred Astaire, Cecil B. DeMille, Thomas Mann o Charlie Chaplin figuran en la enorme lista de celebridades retratadas por Steichen para Vogue o para Vanity Fair.

Desde una perspectiva menos rigurosa, la exposición también invita a un divertimento interesante: el viaje en el tiempo a una época a través de ese imaginario al que tanto contribuyó Steichen, el del glamour de aquellas primeras estrellas de Hollywood, el de la vida cultural estadounidense en plena efervescencia, el del nacimiento esplendoroso de la industria del cine y el revuelo social que rodeaba a sus protagonistas: la celebrity culture.

La severa mirada del escritor Sinclair Lewis, la languidez en el gesto de Joan Crawford, la apabullante presencia escénica de Gary Cooper o las creaciones de Poiret o de Vionnet sobre modelos anónimas son elementos que poseen un brillo autónomo, dentro y fuera del contexto en que esta exposición los propone.

Edward Steichen. Fotografía de Moda. Los Años de Condé Nast, 1923 -1937 está organizada por la Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes, el Ministerio de Cultura, la Fundación para la Exhibición de Fotografía de Minneapolis y el Museo del Elíseo de Lausanne. Los comisarios son William Ewing, Nathalie Herschdorfer y Todd Brandow. Se encarga de la coordinación Arantxa Chamorro.

La sede de la muestra es el Museo del Traje. Centro de Investigación del Patrimonio Etnológico (Avda. Juan de Herrera, 2. 28040. Madrid). El Museo del Traje CIPE es un museo nacional dependiente del Ministerio de Cultura. Su objetivo básico es promover el conocimiento de la evolución histórica de la indumentaria y de los testimonios del patrimonio etnológico representativos de las culturas de los pueblos de España.



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