• PORTADA
  • CRÍTICAS
  • ENTREVISTAS
  • CINE CLÁSICO
  • LIBROS
  • TEATRO
  • CÓMIC
  • SERIES
  • EXPOSICIONES
  • MUSICALES

Vie05252012

Last update06:02:52 PM

The-Cult-revista

Tendencias del cine religioso

cinereligioso

Sería interesante preguntarse por qué resulta difícil razonar una exclusiva categoría de cine religioso, y por qué, todavía, algunos comentaristas restringen ese hipotético género al peplum con ingredientes de historia sagrada.

Como veremos, las formas más elevadas de espiritualidad suelen diluirse en los proyectos grandilocuentes, y en contraste, nos deslumbran en filmes austeros, sin las estridencias del cartón piedra. En todo caso, vaya por delante que hay pocos temas que demanden en mayor grado una cierta propensión filosófica por parte del espectador. Chesterton, cinéfilo de primera hora, nos facilita un factor de enlace: se necesita muy larga experiencia de las cosas sobrenaturales, para poder entresacar de ellas las naturales.

Al comienzo de nuestro catálogo sobresalen los relatos ejemplares, cuyo fondo de adoctrinamiento no excluye lo espectacular. El pionero de las superproducciones, Enrico Guazzoni, supo administrar esa ambigüedad en Fabiola (1918), basada en la novela del cardenal Wiseman, y en ¿Quo Vadis? (1912), según la obra de Sienkiewicz. Frente a esta reconstrucción de las persecuciones en la Roma Imperial -punto de partida de Ben Hur (1925), de Fred Niblo, y de otros muchos retablos seudobíblicos–, se sitúa un cine menos extrovertido, que ampara la duda personal e incluso el reparo ante los estamentos eclesiales, como sucede en Der Pfarrer von Kirchfeld (1914), de Jacob y Luise Fleck.

Mucho más relevante es el modo en que el misterio de la fe se muestra desde la pantalla. En su forma más pura, lo aborda Dreyer en La pasión de Juana de Arco (1928). Esa necesidad imperiosa de la doncella de Orleans –su conciencia de las intenciones de Dios– es retomada por el jesuita Michael J. Ahern cuando narra Monastery (1938), un documental sobre los elaborados conceptos que entraña la vida monástica.

No sé si se desprende de lo anterior que el testimonio cristiano debe medirse con la cotidianidad. En este aspecto, fue un decisivo divulgador el obispo norteamericano Fulton J. Sheen, cuyas observaciones doctrinales quedan registradas en otro documental, The Eternal Gift (1941).

Dentro de lo previsible, el modelo de Sheen –un sacerdote espontáneo, que mira con confianza a su sociedad– tiene su trasunto en el padre Chuck O’Malley (Bing Crosby), de Siguiendo mi camino (1944). Menos complaciente es el perfil de aquellos clérigos que afrontan la persecución –ahí se sitúa El fugitivo (1947), de John Ford– o interiorizan el designio inescrutable de la trascendencia –tal es el fondo de Diario de un cura rural (1951), de Robert Bresson–. No obstante, hoy como ayer, el gran público prefiere al pastor de almas propenso al júbilo, a la ternura y aun al compadreo, según el cliché interpretado por Fernandel en Don Camilo (1952), de Julien Duvivier.

Desde España, cintas como La mies es mucha (1948), de Sáenz de Heredia, establecen la ejemplaridad del reto misionero. Por esta vía, nuestro cine oscila entre el tono hagiográfico de La Señora de Fátima (1951), de Rafael Gil, y el realismo social de La guerra de Dios (1953), obra del mismo realizador. Con todo, la pieza mejor acabada en este campo es la poética Marcelino pan y vino (1954), de Ladislao Vajda, inspirada en el relato infantil de José María Sánchez Silva.

Con posterioridad a Vajda, y de un modo menos leve, Dreyer abrevia en un milagro la casi inconcebible eternidad. En su Ordet (1955) prima la esperanza, cuyo mérito superior se expresa en la oración –la palabra– del protagonista. En lo posible, acá el espectador reconoce la respuesta divina, a diferencia de lo que sucede en El séptimo sello (1956) y Los comulgantes (1962), películas de hondo calado metafísico, en las que Ingmar Bergman duda del Creador bajo la excusa de su silencio.

Siguiendo los argumentos del Concilio Vaticano II, descubrimos varios filmes donde el principio de la vida religiosa perjudica a ciertos poderes terrenales. Sin ese vértigo, no es fácil interpretar las vistosas contradicciones que denuncian el arzobispo de Canterbury en Becket (1964), Tomás Moro en Un hombre para la eternidad (1966), o el ficticio Papa Cirilo I en Las sandalias del pescador (1968).

En las proximidades de ese cambio de mentalidad que acarreó la década de los sesenta, resulta aún más edificante el modo en que San Francisco halla su fuente de gracia en Hermano sol, hermana luna (1972), de Franco Zeffirelli. La pobreza, un desprendimiento hippie y el optimismo arraigado en la creencia distinguen al santo de Asís, recuperado como icono transicional, equiparable a un héroe agitador. Por cierto, también aquí la época se impone: la reivindicación franciscana de Zeffirelli apareció, sin él proponérselo, precisamente cuando la Iglesia navegaba por los meandros de la modernidad.

Los tiempos han cambiado, y el cine actual se plantea el cristianismo desde otra postura estética y filosófica. ¿Existe un audiovisual católico? Desde luego, si nos ceñimos a la gran pantalla, hay que citar a Mel Gibson y su excelente Pasión de Cristo. En televisión, el asunto es más complejo, pero queda en manos de comunicadores tan eficaces y apasionados como el Padre Alberto Cutié.

(Publiqué previamente este artículo en el diario ABC)
¿Quieres saber más?
Retórica de lo sublime, Gianni Carchia, traducción de Mar García Lozano, Tecnos, Madrid, 1994, 187 pp.

45 días atrás
A lo largo de 137 minutos, esta película reconstruye el papel que tuvo uno de los héroes del catolicismo polaco en la lucha contra la tiranía com

137 días atrás
Además de un extraordinario filósofo y un gran tratadista político, Jaime Balmes (Vic, 28 de agosto de 1810 - Barcelona, 9 de julio de 1848) fue

277 días atrás
En una sombría comunidad protestante en la Dinamarca del siglo XVI, Ana, la joven esposa de un pastor luterano, Absalón, se enamora del hijo que su

286 días atrás
Publicada en 1910, La esfera y la cruz es sin duda la novela de aventuras más evidente de Chesterton. Un católico y un ateo intentan batirse en due

1073 días atrás
En Roma, donde siglos de historia humana han dejado su huella grabada en piedra, mármol y pintura, el ganador de un Premio de la Academia de Holly

3006 días atrás
Desde los primeros momentos de La duda (Doubt) de John Patrick Shanley hasta su impactante conclusión, la incertidumbre se apodera de todo, arrastr

1211 días atrás
La nueva película de Roland Joffé se orienta en la misma línea que le dio fama en La misión (1986). Sin embargo, aunque la cinta es muy sólida

455 días atrás
¿Lo vemos reflejado en pantalla tal como es? ¿O se convierte en una amenazadora realidad solo mientras dura la película? ¿Quién sabe? La duda c

477 días atrás
Beatas y endemoniadas. Mujeres heterodoxas ante la Inquisición. Siglos XVI a XIX, Adelina Sarrión. Alianza, Madrid, 2003, 403 páginas. La autora

3408 días atrás
El nacimiento del cristianismo. Qué sucedió en los años inmediatamente posteriores a la ejecución de Jesús, John Dominic Crossan. Traducción d

3408 días atrás
La mirada de Dios. Estudio sobre la cultura del sufrimiento, Fernando Escalante Gonzalbo, Paidás, Barcelona, 2000, 351 pp. A Fernando Escalante, p

4505 días atrás
De dioses y hombres (Des hommes et des dieux), de Xavier Beauvois, se basa a grandes rasgos en la tragedia de Tibhirine. Explora los últimos meses

503 días atrás
Isabel Muñoz estudia la relación del cuerpo con la práctica religiosa, colocando el objetivo de su cámara en ceremonias místicas de Siria, Irá

745 días atrás

Añade tu comentario


Código de seguridad
Refescar

Banner-cineclasico

Lo más leído

Banner-television2

Lo último

Banner-comics2

El editor recomienda...

 

Cultura en Positivo

Contenidos originales

Book Review

El Ministerio de Cultura identifica a Cine y Letras (The Cult) como una revista que ofrece contenidos respetuosos con los derechos de propiedad intelectual, y por ello nos distingue con el sello "Cultura en positivo". LEER MÁS...