
1762. La Habana inglesa. La toma de La Habana por los ingleses, Hugo O'Donnell y Duque de Estrada y Guillermo Calleja Leal, Ediciones de Cultura Hispánica, Madrid, 1999, 262 pp.
El presente volumen hace una exhaustiva e incitante incursión en una empresa de resonancias épicas, en cuyo centro terminan por converger los itinerarios de un grupo de personajes que parecen robados de una novela.
Para situar su investigación en un contexto que la haga comprensible, los autores han abordado el popular episodio de la toma de La Habana con esmero narrati va y alcance histórico, probando con su archivo cada detalle, contrastando la imagen canónica, de naturaleza romántica, y los nuevos hallazgos, ya refinados por la moderna historiografía.
En estos pocos datos están ya implícitos los méritos de la obra, y quien ame la prosa sobre temas marineros ha de disfrutar tanto con su lectura como el historiador.
Más aún, rñirándolo bien, se puede precisar que la arquitectura general del proyecto, tan rigurosa en lo académico, no excluye una intención novelesca convincente y eficaz.
Lo que O'Donnell y Calleja Leal quieren representar es el período que sigue a la firma del Tercer Pacto de Familia, cuando Inglaterra declara la guerra a España (4 de enero de 1762) y el gobierno inglés proyecta un golpe que le interesaba desde la época de sir Francis Drake: ocupar La Habana con sus tropas.
En su análisis los autores han advertido que el plan expedicionario, perfecto en apariencia, no resiste el primer plano; por el contrario, «era arriesgado e imperfecto, y por ello tuvo tan gran oposición entre los propios ingleses.
La defensiva hispano– francesa contaba con varias bazas de gran importancia que, sin embargo, en unos casos no pudo y en otros no supo aprovechar en su favor, precisamente por sobrevalorar los proyectos del enemigo, incapaces de pensar que un plan británico pudiese pecar de tanta falta de lógica y previsión».
Dicho esto, y al margen del error estratégico, es necesario no perder de vista el arribo de la formidable escuadra invasora, al mando del almirante sir George Pocock, pues en ella viajaba sir George Keppel, tercer conde de Albemarle y jefe del ejército de más de diez mil hombres que se proponía conquistar La Habana.
Para concluir este cuadro, como centro de una mitología naval, sólo faltan el asedio de la fortaleza del Morro, y en último término, su trágica defensa, al mando del capitán de navío don Luis de Velasco.
La aventura no es arbitraria: los autores tocan aspectos sistemáticos y ritualizados, como la política internacional, el protocolo diplomático y la táctica militar, apuntando en ese diagrama las múltiples evoluciones de la travesía, el asedio, la conquista y la ocupación.
Asimismo, indagan acerca del dominio británico de la plaza y estudian su recuperación española, en cumplimiento de la Paz de Versalles.
Como corresponde a una edición de estas características, el libro se presenta oportunamente ilustrado.
Enriquecen la entrega un catálogo de fuentes y dos apéndices, documental y fotográfico.
Copyright © Guzmán Urrero. Este artículo fue editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. Reservados todos los derechos.
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