Piratas, anarquistas, ases del gatillo y otros rebeldes... ellos escogieron su libertad. Se sublevaron contra toda forma de injusticia. Se rebelaron contra las potencias marítimas, y en oposición al mundo industrial, echaban de menos los grandes espacios vírgenes.
Editado por Blume, Fuera de la ley, de Laurent Maréchaux, es un magnífico libro ilustrado que nos permite redescubrir a todos aquellos aventureros que ejercieron su vocación en las fronteras de la ley.
A través de sus páginas, conoceremos a un buen puñado de aventureros singulares. Tipos excepcionales y carismáticos que decidieron dirigirse hacia una muerte segura, anticipando de forma consciente un final ineludible.
Maréchaux evoca afiguras como Madrin, Olivier Misson (el pirata filósofo), Calamity Jane, Marius Jacob y otros cincuenta hombres y mujeres sedientos de libertad, para quienes la búsqueda de un mundo mejor se convirtió en una obsesión y constituyó su mayor anhelo.
Una injusticia arbitraria, el enriquecimiento descarado de una minoría o la opresión de los más pobres convirtieron a estos personajes en temibles forajidos. Todos ellos pagaron un alto precio: la rueda, el pelotón de ejecución o el ensañamiento ciego de las fuerzas policiales.
El robo, la huida y la soledad marcaron su destino fuera de la ley. Y aunque las proezas armadas de estos aventureros son por todos conocidas, su verdadera revolución transcurrió a menudo en silencio.
Considerados unos terribles malhechores, también consiguen ejercer una oscura fascinación sobre cada uno de nosotros.
En el fondo, resulta difícil no compartir en secreto la sed de rebelión que caracterizó a Robin de los Bosques, a los piratas que alzaron su vela negra en alta mar, a los diablos del desierto que recorrieron la península Arábiga y el Cuerno de África, a los insumisos, anarquistas y revolucionarios, e incluso a los golfos de ciudad y las bandas del extrarradio.
Al igual que los personajes que estudia en Fuera de la ley, Laurent Maréchaux nunca ha aceptado los valores establecidos.
Tras pasar su juventud leyendo y soñando, Maréchaux consagró algunos de sus años estudiantiles al activismo revolucionario, lo cual le llevó brevemente a la cárcel de la Santé.
Después emigró a Italia y más tarde a Norteamérica, donde se dedicó, siguiendo los pasos de Jack London, a la explotación forestal y a la vida al aire libre.
A principios de los años ochenta viajó a Afganistán junto a los muyahidines del comandante Wardak.
Participó en la fundación de la organización no gubernamental Solidarité Afghanistan y colaboró en Quotidien de Paris y en Libération antes de fundar una agencia de comunicación.
En 2001 decidió levar anclas y recorrer el mundo como hicieron los grandes escritores viajeros que marcaron su juventud.
Tras haber atravesado a vela el cabo de Hornos se instaló en la Patagonia, en Bali y por último en Kenia, donde escribe novelas épicas.
Copyright de texto e imágenes © Blume. Cortesía del Departamento de Prensa de Blume. Reservados todos los derechos.
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