
La muestra Alcalá, una ciudad en la historia, que podrá visitarse en la Sala de Exposiciones Temporales de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, desde el 19 de septiembre hasta el próximo 16 de noviembre, está comisariada por Miguel Ángel Castillo Oreja. La exposición fue presentada el 18 de septiembre por la viceconsejera de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid, Concha Guerra, y en sus palabras quedó de manifiesto el gran interés de esta iniciativa. Todo un acontecimiento cultural que nos invita a recorrer, una vez más, la historia de Alcalá de Henares, esa noble ciudad española declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en diciembre de 1998.
Como les decía, esta exposición sobre la historia de Alcalá de Henares podrá visitarse, hasta el 16 de noviembre, en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Está estructurada de forma que podamos seguir el desarrollo histórico y cultural de esta población, cuyos orígenes se remontan a la Antigüedad clásica, a través de documentos históricos y obras de pintura, escultura, platería y artes menores, acompañadas de dibujos y planos.
Una excelente colección que, en definitiva, contribuye a acercar al visitante a una realidad histórica y a un conjunto arquitectónico singular.
La exposición cuenta con un total de 177 piezas procedentes de más de 25 prestadores. Incluye obras procedentes de museos, archivos, bibliotecas, iglesias, conventos y otras instituciones, tanto nacionales como internacionales, que contribuyen a esclarecer la historia de Alcalá de Henares desde diversas perspectivas.
Alcalá, una ciudad en la historia ha sido organizada por Consejería de Cultura y Turismo, con la colaboración de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y del Ayuntamiento de Alcalá de Henares, dentro de su programa de promoción y difusión del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid.Por supuesto, aquí salen a relucir algunos de los personajes más importantes para la ciudad y para su historia. Por ejemplo: Ambrosio de Morales, San Diego de Alcalá, Francisco Jiménez de Cisneros, Miguel de Cervantes Saavedra, Angelo Nardi y Antonio Ponz. Tiempo habrá para que hablemos de algunos de ellos.
Diseñada por el estudio de arquitectura Jorge Ruiz Ampuero Arquitectos, la exposición se enriquece además con pinturas de Zurbarán, Alonso Cano, Nardi o Ribera; documentos y libros de los siglos XIII en adelante, piezas de orfebrería y arqueología, así como planos de varios edificios.
Conviene destacar que las pinturas de Zurbarán (San Jacobo de la Marca y San Buenaventura recibiendo la visita de Santo Tomás de Aquino) y las de Alonso Cano (San Antonio de Padua y Estigmatización de San Francisco) que fueron realizadas para la decoración de la capilla de San Diego del convento franciscano de Alcalá de Henares, se exponen por primera vez en su conjunto.
(Aviso a los lectores: Todo lo dicho hasta ahora es una elaboración de los datos facilitados por el Departamento de Prensa de la Consejería de Cultura y Turismo de la Comunidad de Madrid. De aquí en adelante, nos dejaremos llevar por las sugerencias de Alcalá, una ciudad en la historia para repasar una trayectoria colectiva que abarca milenios).
Historia de Alcalá de Henares
lcalá de Henares, cuna de Cervantes, reúne diferentes estratos de la historia cultural española. Llamada Complutum por los romanos y Al-kala-en-Nahr por los árabes, está ligada también a los nombres del Cardenal Cisneros, quien puso la primera piedra de la Universidad Complutense, a Francisco de Quevedo, quien fuera alumno de este centro de estudiosos y residió en el Colegio del Rey, a Calderón de la Barca y a Mateo Alemán, entre otras muchas celebridades.
La relevancia de estas figuras clave de la cultura española podrá verse en las diferentes facetas de este breve viaje a través del tiempo que viene a ser la historia de Alcalá.
La concepción del mundo que sugiere la villa complutense puede bifurcarse entre las variantes de la Contrarreforma y esa gozosa mescolanza de cristianos, musulmanes y judíos, cuya vida en común fue tan duradera como compleja y, al menos en su último tramo, dramática.
De la muy activa aljama judía cabe indicar que se extendía en torno a la calle Mayor. En torno a 1474, ciento once familias componían la judería alcalaína, representada por figuras tan ilustres como Menahem Ben Zerah y Alfonso de Alcalá. Posteriormente, los judeoconversos se instalarían en la calle de la Imagen. En cuanto a la morería, parece que a comienzos del siglo XVI también la componían más de un centenar de ciudadanos, cuyos hogares se erigieron en los afluentes de la calle de Santiago. Fue en esa vía donde se alzaba la mezquita de Alcalá, que en 1501, por decisión de Cisneros, pasó a cambiar de rito, convirtiéndose en Iglesia de Santiago. Otras huellas permanentes en la historia de la Alcalá musulmana son la Almanxara, donde habitaron los musulmanes dedicados a la carpintería; el Rastro Viejo, que antaño fue una suerte de zoco; y el Postigo de la Morería, que, como indica su nombre, abría el paso a dicha barriada.
La comunidad dominante en número e influencia social, la cristiana, tuvo su núcleo simbólico en la Iglesia de los Santos Justo y Pastor. El empuje contrarreformista animó a instalarse en la ciudad a diversas órdenes religiosas. Por su especial relevancia, citaremos a los jesuitas, que en Alcalá cuentan con el Colegio Máximo de la Compañía de Jesús. El fundador de la Orden, San Ignacio de Loyola, y jesuitas ilustres, como Juan de Mariana, Diego Laínez y Alonso Deza también dejaron su rastro en la historia de Alcalá.
La convivencia tricultural fue un fenómeno rico en matices, y su fruto intelectual y artístico puede darnos la medida de su extraordinario funcionamiento en Alcalá. Cosa distinta es dejarnos llevar por el romanticismo novelesco, tan propenso a la idealización, pues a veces selecciona detalles legendarios y suele ser desdeñoso para con los tratados más realistas.












































































