
¿Alguna vez se ha preguntado qué hace que un acontecimiento histórico resulte inolvidable? Si es así, aquí le esperan unos cuantos episodios atrayentes, sugestivos y también misteriosos.
El pasado no está vivo a menos que lo recordemos para explicar el origen de nuestra realidad. De lo contrario, la Historia se compone de libros polvorientos y de piezas de museo. Simples artefactos, carentes de fascinación.
La búsqueda del conocimiento histórico es una tarea inspiradora. Por eso en Cine y Letras queremos narrar la Historia como si fuera una gran novela. Y en este sentido, nos alejaremos del tono empleado por determinados autores que se empeñan en seguir por caminos trillados, dejándose llevar por la corrección política y por el elitismo académico, aislados en su propia burbuja.
En la medida de lo posible, esta divulgación amena de la Historia no tendrá ese color ideológico que, últimamente, acaba por imponerse a la realidad de los hechos.
"Este discurso en torno al poder –escribe Pedro Voltes– atañe también al modo de escribir la Historia y, en suma, al modo de recordar y transmitir los retazos y jirones de ella (...). Está claro que cada generación se fabrica la Historia que interesa a sus fines, y da un color arbitrario a las figuras claves del pasado –Napoleón, Julio César, Lenin o Isabel la Católica–, las cuales suben o bajan de cotización actual en la medida en que sirvan para algo. Es algo así como si sacáramos del armario de la ropa los viejos vestidos con que nos apetece disfrazarnos. Un estadista, un dirigente, parece preguntarse: ¿De qué me vestiré? ¿Me pondré de Cánovas o de Pablo Iglesias? ¿De Prim o de Primo de Rivera?"
Puede que una imagen valga más que mil palabras, pero nosotros seguimos creyendo que, incluso en internet, una buena historia es más atractiva que cualquier vídeo y que cualquier juego interactivo.
En Cine y Letras compartimos historias. La mayoría de ellas son grandes historias, que tienen que ver con la creación, el arte y la aventura. Historias que no aburren ni decepcionan.
Además, creemos que el pasado puede ser divertido y apasionante. Sólo hay que saber hacia dónde mirar.
















