
Bob Fosse y los compositores y letristas de Cabaret, John Kander y Fred Ebb, son los responsables de ese excelente musical que es Chicago. El espectáculo, famoso en todo el mundo, refleja una etapa muy dura de la historia de Estados Unidos.
Los años 20 son una etapa que no dejaron indiferente a nadie. EEUU experimentó un profunda transformación especialmente en el sector industrial dominada por la innovación técnica. De esta forma se disminuían costes y se aumentaba la producción, obteniendo más beneficios.
Fue en esta época donde se popularizó el uso del teléfono, el automóvil y los electrodomésticos. Estos aparatos eran demasiado caros, y fue entonces cuando se aplicó por primera vez la venta a plazos. Esto creó una oleada consumista, ya que la gente podía comprar los productos sin necesidad de tener el efectivo en un primer momento. El aumento del consumo y la popularización de la venta a plazos hizo que se comprara tanto hasta el extremo de que los consumidores se endeudaran.
También fue objeto de popularidad la difusión de la radio como medio de comunicación masivo, ya que era un dispositivo económico y al alcance de toda la población.
La música como el jazz se empezó a desarrollar en estos tiempos de bienestar. Esta música gozó de una creciente popularidad. Las personas de mayor edad se alarmaron ante las formas de baile poco decorosas que este nuevo ritmo traía consigo.
Una reacción contra las tradicionales prohibiciones fue la rebelión protagonizada por las mujeres (sobre todo jóvenes) de la época. La mujer empezó a vestir faldas más cortas, desechó los corsés, se cortó el pelo y utilizó más cosméticos A este tipo de mujer se le denominó flapper. Las más atrevidas desafiaron los viejos cánones sociales demandando y a veces afirmando el derecho a beber y a fumar en público. Algunas llegaron a reclamar la misma libertad sexual que los hombres.
Tenían menos hijos y les resultó más fácil escaparse de matrimonios insatisfactorios. Se seguía separando a hombres y mujeres en cuestiones laborales; a ellas se les reservaban trabajos “serviles”, maestra, enfermera, en definitiva “trabajos femeninos”.
La Ley seca
En la gélida medianoche del 17 de enero de 1920, uno de los más arraigados hábitos de la sociedad norteamericana hizo un cortocircuito: la Enmienda 18 entró en vigencia y legalmente se puso fin a la importación, exportación, fraccionamiento, trasporte, venta o elaboración de toda bebida alcohólica. La denominada Ley de Prohibición Nacional, que se conoció en la jerga popular como Prohibición o Ley Volstead ya había sido aprobada el año anterior, a pesar del veto del presidente Woodrow Wilson.
Cuando el alcohol entró en la ilegalidad, aparecieron nuevas formas subterráneas de oferta. En esa situación de bienestar general y de prosperidad, las nuevas estrellas eran la radio, el cine, los espectáculos y los bares. Millones de personas fabricaron artesanalmente sus propias bebidas y se hizo popular el gin de la bañera, un explosivo y peligroso cóctel elaborado con alcohol puro y aderezos químicos.
Para quienes no estaban dispuestos a exponerse a la toxicidad de esas mezclas caseras, se abrieron fuentes clandestinas de expendio, y el contrabando de licores y la fabricación ilegal se convirtieron en un negocio tentador y altamente rentable. Tan rentable que surgió, a partir de la Ley Seca, un colosal imperio criminal. Los speakeasies (bares clandestinos) florecieron en cada una de las ciudades estadounidenses, protegidos por la complicidad de los ciudadanos enemigos de la prohibición.
Para 1925 había 100.000 bares secretos en las principales ciudades, 10.000 de ellos en Chicago. En la práctica fue imposible controlar el contrabando. Las mafias protegían su negocio a través de sobornos a las autoridades policiales, congresistas y funcionarios federales.
En ese tiempo, los homicidios aumentaron en un 78 por ciento en referencia con la década anterior. La legislación destruyó miles de empleos, fabricó una salvaje violencia en el mercado negro y desvió recursos ante la imposición de otras leyes, al tiempo que dio lugar al protagonismo del crimen organizado.
Los 1.550 agentes federales destinados al operativo anti-alcohol no lograron evitar que el 95 por ciento del contrabando de licores llegara finalmente a su destino. El desacato a la ley se aceleró hasta niveles impensados, las recompensas formaron parte del botín político y policial y el consumo per cápita de alcohol se incrementó en forma manifiesta.
El 20 de febrero de 1933, el Senado se reunía en sesión extraordinaria. La sesión aprobó la derogación de la Ley Seca. Los demócratas habían empezado a cumplir su promesa: acabar con el prohibicionismo.
Chicago, el musical
Ambientada en medio de la extravagante decadencia de los años 20, Chicago cuenta la historia de Roxie Hart, ama de casa y bailarina de un club nocturno, que asesina con malicia a su amante cuando él amenaza con abandonarla.
Desesperada por evitar la condena, Roxie engaña al público, a los medios de comunicación y a su compañera de celda y rival, Velma Kelly; y contrata al abogado más habilidoso de la ciudad de Chicago, Billy Flynn. Este famoso abogado convertirá su premeditado crimen en una cortina de humo de titulares sensacionalistas del estilo de los que se pueden leer hoy en las revistas y periódicos de escándalos.
Una gran historia de asesinatos, avaricia, corrupción, adulterio, traición, sensualidad…y todo el jazz.
El éxito musical Chicago, una verdadera institución neoyorquina, tiene todo lo que hace grande a Broadway: una historia universal de fama, fortuna y todo el jazz; una espectacular canción tras otra, y los números de danza más asombrosos jamás vistos.
Chicago que actualmente se interpreta en el Teatro Ambassador de Broadway está escrito por Fred Ebb y Bob Fosse, con música de John Kander.
Chicago se ha convertido en un fenómeno teatral en el mundo. La producción de Londres ha batido el récord de ser como el musical americano con más tiempo en cartel en la historia del West End: 14 años y continúa.
No es de sorprender que Chicago haya asombrado al público de todo el mundo. Ha empezado con una nueva gira por 11 ciudades del Reino Unido, así como una ampliación de la gira por Australia.
Se está trabajando en el regreso internacional de Chicago a países como Corea, Japón y Holanda, mientras la producción en España se estrena el día 22 de septiembre en Barcelona .
Si quieres ver el musical de Broadway tendrás 7 únicas semanas para hacerlo en el Teatro Tívoli de Barcelona.
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