Ciro Bayo (185960-1939) es hoy un escritor prácticamente desconocido. Bayo estuvo situado estéticamente a medio camino entre los modelos narrativos clásicos y costumbristas y las formas de la novela moderna.
Su estancia y viajes por América del Sur inspiran la mayor parte de sus relatos y dejan una impronta decisiva en su carácter aventurero y algo vagabundo.
Desde 1900 permanece en España, donde se le relaciona con el mundo literario del momento. Durante esta época surge toda su producción sobre los más variados temas y características.
Sus contemporáneos le atribuyen una personalidad contradictoria y arbitraria. Un superviviente de épocas pasadas, un escritor no adscrito a ningún movimiento cultural y, por tanto, imposible de situar en su época, como él mismo se define: «Lo confieso; soy un español rezagado del siglo XVII».
Del tomo III de sus Obras completas, que incluye asimismo La Reina del Chaco, Romancerillo del Plata, Los Césares de la Patagonia y Los caballeros del Dorado, nos interesa hoy especialmente la novela Los Marañones, dedicada a la aventura de Lope de Aguirre.
"La historia –escribe Blas Matamoro– ha sido avara con Lope de Aguirre. La leyenda, generosa. A lo primero contribuyen varios factores: la escasez o la oscuridad de los datos anteriores a su llegada a América y, sobre todo, a su expedición a El Dorado; la necesidad de cubrir su figura con elementos siniestros; todo el folklore fronterizo entre los mitos indígenas y europeos que se produce durante la conquista del Nuevo Mundo.
Lo segundo está determinado por la cuota de historias y hechos legendarios que compensa la falla de memoria histórica de los hombres.
La leyenda es como una memoria secundaria y auxiliar que nos permite rellenar los huecos y agujeros del tejido histórico. Terminamos recordando eventos que nunca ocurrieron y a personajes que nunca existieron.
Este predominio de lo legendario ha sido advertido ya por varios autores que empezaron a ocuparse de Aguirre a comienzos de nuestro siglo.
Ciro Bayo, en Los Marañones (1913), si bien reprueba a nuestro personaje por su insubordinación y lo pirático de su empresa, considera valioso que haya contribuido a deshacer el mito de El Dorado, un país inexistente que (...) preocupó la fantasía de muchos europeos de los siglos XVI al XVIII.
Dadas las dificultades del medio, su travesía de la selva es un ejercicio ponderable de viaje exploratorio. Parte de los tesoros forestales de la Amazonia (que estamos destruyendo los civilizados habitantes del siglo XX) fueron vistos por Aguirre en su jornada: goma, vainilla, zarzaparrilla, ipecacuana, copa iba (un árbol que, inciso en el tronco, destila una resina, la cual, cocida, produce una suerte de brea que sirve para calafatear los barcos y fue usada como antídoto contra ciertos males venéreos).
La población se fue expandiendo, se descubrieron y fijaron algunos afluentes del Amazonas".
Ficha editorial
Obras completas en tres volúmenes
Edición de Alicia Redondo y Tatiana Boal
Tomo III
ISBN: 978-84-96452-26-8
PVP: 48€
No. Págs: 634
Índice
Romancerillo del Plata
Los Marañones
Los Césares de la Patagonia
Los caballeros del Dorado
La reina del Chaco
Copyright del texto © Fundación José Antonio de Castro. Reservados todos los derechos.
Copyright del comentario © Blas Matamoro. El texto aparece publicado en "Cine y Letras" con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.
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