• PORTADA
  • CRÍTICAS
  • ENTREVISTAS
  • CINE CLÁSICO
  • LIBROS
  • TEATRO
  • CÓMIC
  • SERIES
  • EXPOSICIONES
  • MUSICALES

Vie05252012

Last update06:02:52 PM

The-Cult-revista

Vida de Benito Juárez

Benito_Juarez_PresidenteEn uno de los costados del actual Auditorio Guelaguetza se alza desde 1857 un monumento que homenajea a quien hoy llamamos Benemérito de las Américas: Benito Pablo Juárez.

La estatua, dentro del repertorio turístico de Oaxaca, no sólo complementa la visita al citado auditorio; también suele recibir a paseantes que deambulan por las cercanías del Planetario Nundehui, el Observatorio Astronómico y el Asta Bandera. Elevando su brazo hacia una de las salidas de Oaxaca, esta imagen de Juárez lleva un libro en su otro brazo; dos ademanes que, indudablemente, concentran la personalidad de aquel político indígena que pudo variar tan benéficamente los destinos de su tierra.

Nacido en San Pablo de Guelatao en 1806, quedó huérfano en fecha temprana, una desgracia que condujo sus pasos hacia el Seminario de Oaxaca.

Tras licenciarse en la carrera de Derecho en 1834, intervino con mayor ímpetu en la vida pública oaxaqueña, de forma que en 1853 llegó a ser diputado y gobernador. Su labor, ya desde entonces, influyó en todos los estratos de la sociedad local.

«En aquel remoto estado de la República —escribe Enrique Krauze—, inadvertidamente, se estaba ensayando algo más que un nuevo estilo: una nueva ética del mando. Juárez, con su devoción casi idolátrica por la ley, su probado afán educativo (fundó 50 escuelas en distritos rurales, abrió sucursales del Instituto y lo subvencionó, fomentó la educación de la mujer), su férrea concentración de poder y la seriedad misma que imprimía a su gestión, parecía representar exactamente lo inverso de Santa Anna» (Siglo de caudillos. Biografía política de México 1810-1910, Barcelona, Tusquets Editores, 1994, p. 219).

Sin embargo, la llegada al poder del general Antonio López de Santa Anna significó el encarcelamiento y destierro de Juárez. Primero en La Habana y luego en Nueva Orleans, los planes del exiliado fueron cobrando un nuevo sentido, puesto de manifiesto en 1855, cuando volvió a su tierra e intervino en el derrocamiento de Santa Anna por parte de los liberales. Ese mismo año se concretó el Plan de Ayutla, germen de la futura Constitución Federal.

En esta coyuntura, asumió, consecutivamente, dos responsabilidades: la de consejero de Estado y la de ministro de Justicia. Aunque ejerció tales cargos dentro del gobierno de Comonfort, este último dio un golpe de Estado y Juárez, constante defensor de la causa liberal, acabó de nuevo en prisión.

El estallido de la guerra de Reforma complicó sobremanera el panorama político mexicano.

Una vez alejado Comonfort del poder, Juárez ocupó la presidencia y puso en práctica las leyes de Reforma, que incluían, entre otros cambios, la desamortización del patrimonio eclesiástico y una férrea reforma administrativa.

No sin argumentos, la legislación reformista dividió a los oaxaqueños, que se dividieron entre los conservadores de Marcelino Ruiz Cobos y Moreno, y los liberales afines al gobernador Ignacio Mejía, que finalmente lograron imponer sus razones.

Al comprender que era imposible el pago de la deuda externa, Juárez debió enfrentarse a la reacción de los principales acreedores: España, el Reino Unido y Francia. Aunque españoles e ingleses no cumplieron hasta las últimas consecuencias la amenaza militar, los franceses pusieron en marcha un ejército invasor con el fin de situar a Maximiliano, archiduque de Austria, como nuevo Emperador de México.

La defensa frente a esta agresión fue dirigida por Ignacio Zaragoza, Ignacio Mejía y Porfirio Díaz. En 1863, las tropas imperiales conquistaron Oaxaca y un año después tomaron la metrópoli. No obstante, tras un largo periodo de enfrentamientos armados, las fuerzas militares fieles a Juárez recuperaron la capital en 1867.

El fusilamiento de Maximiliano certificó el fin de su heterodoxo régimen y el retorno de don Benito a la presidencia. Una vez reelegido, tuvo que hacer frente a los porfiristas. Lo consiguió exitosamente en 1872, pero un ataque cardiaco acabó con su vida en Ciudad de México en 1872.

Incluso después de su muerte, Benito Juárez continuó siendo un personaje esencial para el desenvolvimiento político de los mexicanos. Ya convertido en símbolo, atrajo también la atención de observadores extranjeros, fascinados además por la controversia en torno al Porfiriato.

«No bien entró —escribe José Martí—, de vuelta de su cruzada épica, a gobernar en paz a México, aquel indio egregio y soberano que se sentará perpetuamente a los ojos de los hombres al lado de Bolívar, Don Benito Juárez, en quien el alma humana tomó el temple y el brillo del bronce, volvió armas contra él un capitán de guerrilla que años enteros había estado batallando en su favor. Ayer mismo, al grito de Juárez, sacudía la lanza sobre los amigos del Imperio; y hoy, al amanecer, vencidos los amigos del Emperador, sacudía la lanza contra Juárez» («México en 1882», Páginas escogidas, edición a cargo de Benito Varela Jácome, Barcelona, Bruguera, 1973, p. 198).

Por otro lado, en este perfil no ha de faltar la oaxaqueña Margarita Maza, esposa de Benito Juárez. Esta mujer admirable nació el 29 de marzo de 1826 y murió en la Ciudad de México el 2 de enero de 1871. Ambos contrajeron matrimonio el 31 de octubre de 1843 y tuvieron once hijos. Fiel compañera y apoyo substancial de Juárez, tuvo que separarse de él en no pocas ocasiones, pero siempre actuó con valentía y compromiso personal a la hora de promover la causa juarista. Desde 1966 el nombre de Margarita figura en un lugar de honor de la Cámara de Diputados.

Hay un género de atracción sentimental que triunfa en los museos organizados en la antigua vivienda de grandes personajes. Esta simpatía, de ello no hay duda, gana al visitante de la casa que perteneció a Antonio Salanueva y que figura en el número 609 de la sexta calle de García Vigil.

Pese a los dones que adornaron a Salanueva, lo cierto es que el edificio se llama Casa de Juárez porque acá vivió Benito Juárez al venir a Oaxaca desde Guelatao en 1818. Al reunirse tantos requisitos de grandeza en el mismo sujeto, no sorprende que estas habitaciones sirvan para reconstruir una biografía llena de acontecimientos notables. Pero ordenemos el relato con la ayuda de Enrique Krauze.

Dice el historiador que, poco antes de cumplir los doce años de edad, Juárez «alentado quizá por una hermana que trabajaba de sirvienta en Oaxaca, sintió el apremio de hablar con corrección el idioma castellano y huir a la ciudad blanca».

Aun teniendo en cuenta que el pueblo zapoteca de Guelatao, ubicado en la sierra de Ixtlán, quedaba a sesenta kilómetros de distancia de la capital del estado, será difícil comprender la relevancia del viaje de no advertir que entre ambos lugares había asimismo otra distancia más profunda: «siglos de civilización».

Al sentir ese vigoroso impulso de escapar «hacia el español, el mestizaje, la civilización, el futuro», Juárez centró su foco imaginativo en Oaxaca, donde habitó primero en el hogar del español Antonio Maza, a quien servía como cocinera la hermana del joven indígena.

En fecha posterior, subraya Krauze, Benito llegó a esta casa del franciscano Salanueva, protector y maestro de jóvenes. Dicho religioso se volvería para nuestro personaje «su padre espiritual, su padrino de confirmación, y al poco tiempo lo conduciría al Seminario Conciliar, único “establecimiento” de educación en la capital. A partir de 1821, Benito estudiaría gramática latina, en 1824 filosofía escolástica y, más tarde, teología moral». Aunque tales estudios se nutrieron de un interés compartido por otros compañeros, por su naturaleza pertenecen al espíritu de la ciudad.

Por algo insiste Krauze en un hecho crucial: «En Oaxaca el pasado colonial seguía intacto a pesar de que Nueva España se llamara México. Los días se medían por las campanadas de las iglesias que llamaban a misa o marcaban puntualmente, desde la madrugada hasta el anochecer, los momentos de oración. La diversión principal del oaxaqueño era acudir a las procesiones y fiestas de cada parroquia» (Siglo de caudillos. Biografía política de México, 1810-1910, Barcelona, Tusquets Editores, 1994, pp. 210-211).

Infundiéndole el orden de los museos, los restauradores de la casa de Salanueva la dejaron lista para su apertura al público el 28 de diciembre de 1974.

Quien recorra sus habitaciones podrá acopiar numerosas imágenes que saltan de la vida cotidiana a la grandilocuencia de los manuales históricos: objetos de Juárez, documentos de su periodo e incluso un mobiliario que da forma a la estética del XIX.

Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.

¿Quieres saber más?
La historia nace cuando el pasado muere, cuando pasa y, por redundancia, alcanza su carácter de tal. Plumb lo ha explicado hace mucho.

29 días atrás
Luego de su exitosa exhibición en el Museo Británico de Londres, la exposición Moctezuma II. Tiempo y destino de un gobernante llega al Museo del

691 días atrás
La transformación del liberalismo en México a fines del siglo XIX, Charles A. Hale. Traducción de Purificación Jiménez, Vuelta, México, 1991,

848 días atrás
Madrid es, tal vez, la única ciudad del mundo con un monumento a Perón, en la avenida con su nombre que se encuentra con la Castellana bajo un cor

1086 días atrás
El modo en que los exiliados revitalizaron el mundo académico mexicano constituye, sin lugar a dudas, una admirable hazaña intelectual, y por ello

1201 días atrás
Nacido en Oaxaca en 1774 y fallecido en la ciudad de México en 1848, Carlos María Bustamante cultivó distintas disciplinas académicas al tiempo

1227 días atrás
Desde el 28 de agosto de 2002, Puebla de Zaragoza pasó a retomar el viejo y hermoso rótulo de Puebla de los Ángeles. No obstante, abundan en la

1228 días atrás
El Museo de la Revolución-Casa Aquiles Serdán (Puebla de los Ángeles, 6 Oriente No. 206, México) expone diversos materiales relacionados con la

1228 días atrás
Cuando el viajero lea en su guía la siguiente dirección: 6 Sur, entre 5 y 7 Oriente, sabrá que el plano lo encamina hacia uno de los rincones con

1228 días atrás
Como difusor de la doctrina positivista de Augusto Comte, este filósofo y político angelopolitano ocupa una plaza de privilegio dentro de la intel

1228 días atrás
Nacido en Puebla el 10 de julio de 1821 y fallecido en la capital federal el 28 de febrero de 1883, Arango y Escandón figura entre los eruditos má

1228 días atrás
«Una sala configurada de acuerdo con categorías artificiales -escribe Alberto Manguel-, como es el caso de una biblioteca, sugiere un universo ló

1228 días atrás
En uno de los costados del actual Auditorio Guelaguetza se alza desde 1857 un monumento que homenajea a quien hoy llamamos Benemérito de las América

1228 días atrás
La trayectoria vital de este político y periodista mexicano se abre en San Antonio Eloxochitlán, Oaxaca, en 1873 y llega a un trágico fin en la p

1228 días atrás

Añade tu comentario


Código de seguridad
Refescar

Banner-cineclasico

Lo más leído

Banner-television2

Lo último

Banner-comics2

El editor recomienda...

 

Cultura en Positivo

Contenidos originales

Book Review

El Ministerio de Cultura identifica a Cine y Letras (The Cult) como una revista que ofrece contenidos respetuosos con los derechos de propiedad intelectual, y por ello nos distingue con el sello "Cultura en positivo". LEER MÁS...