
Conversaciones con Alejo Carpentier, Ramón Chao, Alianza Editorial, Madrid, 1998, 316 pp.
La presentación del libro de Ramón Chao, dado a la publicidad por vez primera en 1985, coincide en el tiempo con el tiraje renovado de varias obras de Carpentier (Alianza publica Guerra del tiempo y otros relatos, El recurso del método, El arpa y la sombra y Concierto barroco; el lanzamiento de Seix Barral es El siglo de las luces y Castalia lleva a los lectores la edición crítica que Julio Rodríguez Puértolas hace de La consagración de la primavera).
«Verdadera obra de taracea», así define Chao su colección de conversaciones.
Libro que puede ser descrito como gran entrevista con el narrador cubano, aun a riesgo de que alguien cuestione el origen inesperado de las respuestas que agrupa: material procedente de conferencias y ensayos, fragmentos de sus declaraciones en la prensa española, francesa e iberoamericana, artículos publicados en El Nacional de Caracas y en la revista cubana Carteles...
Por otro lado, no es un criterio bibliográfico el que ordena la materia prima: siempre queda oculta la fecha o el medio en que cada palabra fue dicha por primera vez.
Acaso para lograr ese tono ficticio de charla en profundidad, cada capítulo se ordena de acuerdo con un tema determinado para, de ese modo, inspeccionar con método los recuerdos, las opiniones, las correlaciones internas de todo lo escrito e incluso las venas de inspiración perseguidas por el escritor a lo largo de su trayectoria narrativa.
El resultado final acaba por definir un original modo de autobiografía literaria, sólo que orientada esta vez por el interlocutor.
En el proceso selectivo, Ramón Chao procura no enturbiar los perfiles del artista con sinuosidades o detalles contradictorios, evita la entropía habitual en muchos diálogos y articula una reconstrucción coherente de la personalidad protagonista, involucrando en el collage ciertas convenciones biográficas que, pro cierto, eran muy de su agrado.
No ha de sorprender que diera su aprobación al texto definitivo Carpentier, quien, al decir del poeta Gastón Baquero, experimentaba una «mitomanía congénita».
Que incluso la fabulación sobre lo vivido también puede resultar útil para el esclarecimiento crítico del personaje y su quehacer narrativo es algo de lo cual no nos cabe duda.
En ello radica el mayor mérito de las entrevistas imaginarias que recoge tan habilidoso ejercicio periodístico.
Copyright © Guzmán Urrero. Este artículo fue editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. Reservados todos los derechos.
147 días atrás
1358 días atrás
2943 días atrás
4405 días atrás
2030 días atrás
462 días atrás
5234 días atrás
2312 días atrás
4869 días atrás
4869 días atrás
5234 días atrás
4505 días atrás
647 días atrás












































































