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En busca del tiempo perdido 7. El tiempo recobrado

En busca del tiempo perdido 7"En el último volumen, Le Temps Retrouvé –escribe Peter Quennell–, Proust, que no vivió lo suficiente para publicarlo, describe la ruina de sus últimas ilusiones, pero rinde un espléndido homenaje a la fuerza curativa del arte".

«El tiempo recobrado» (Le Temps retrouvé, 1927)) es el séptimo y último volumen de la serie que completan, por este orden, «Por el camino de Swann», «A la sombra de las muchachas en flor», «El mundo de Guermantes», «Sodoma y Gomorra», «La prisionera» y «La fugitiva».

"Es difícil aislar –escribe Blas Matamoro–, en el universo proustiano, a sujetos de la burguesía que no dependan del estamento nobiliario para desenvolverse en sociedad.

Fuera del advenedizo y el cursi, queda un estrecho margen para situar a burgueses que se reputan como tales y practican una cultura sin referentes importantes a la cultura residual de la nobleza.

Otro límite a la consideración de la burguesía en la Recherche es el ámbito en que ésta ocurre. En general, como dije antes, los personajes son vistos en el momento institucional del ocio. Se relacionan entre sí como habitantes del salón, del restaurante del hotel de veraneo, etc.

Nunca vemos a Swann especulando en la Bolsa, o a la princesa de Parma asistiendo a las reuniones de directorio de la Compañía del Canal de Suez.

Por ello, tampoco es demasiado visible el término correlativo al burgués que produce: el proletario.

El mundo de la burguesía proustiana es un cuadro centrado en rentistas y financieros que matan el tiempo, rodeados de servidores domésticos, nunca de obreros industriales o de empleados de comercio.

Más que una clase social, la burguesía parece un estamento ritual gobernado por el código de las buenas maneras.

Por otra parte, dotada de prestigios menos arraigados, la burguesía pone más distancias ante las clases inferiores, que la nobleza.

Ésta se ubica más cerca de sus subordinados, y el Faubourg es un «barrio aristocrático y popular», en tanto que el hotel de Balbec, donde concurren los burgueses ricos, sin distinción de abolengo, ofrece el aspecto de un acuario lleno de seres preciosos, tras cuyos cristales los pobres miran con fascinación, y acechan, disimulados en la sombra, pescadores y pequeños burgueses mezclados, como ante la vida extraordinaria de peces y molusco s extraños (la misma metáfora usa el narrador para describir su encuentro con los Guermantes en la Opera, comparada a un mundo subacuático poblado por divinidades marinas). (...) El amor proustiano es un sentimiento erigido sobre el ejercicio de la propiedad, dirigido a un objeto abstracto e imaginario que, ilusoriamente, se identifica con un sujeto real, conducido por la finalidad de conocer, y cuya función es el reconocimiento del amante en el amado.

Deliberadamente dejo de lado en esta definición el componente sexual, porque en Proust nunca aparece directamente referido, por maniobras de censura o de desplazamiento, que se pueden calificar de puritanas.

La concepción proustiana del amor es, pues, trascendental, ya que la experiencia amorosa no tiene un fin en sí misma, sino que persigue conocer a través de lo amoroso.

Más abajo veremos que esta ideología del amor tiene su antecedente en Platón y que no es descaminado hablar de un platonismo proustiano.

Por otro lado, el amor proustiano pertenece al orden de lo simbólico, ya que lo que se ama, verdaderamente, no es el ser amado o que se cree tal, sino algo a lo cual el ser amado remite o señala, siendo su mero signo o síntoma.

También Platón recurre a la imagen del symbolon para explicar el hecho amoroso.

Así es correcto aplicar al amor los mecanismos que se han descrito como propios de la memoria, el deseo y el recuerdo, tanto como las consideraciones acerca de los objetos y personas que son depositarios de prestigio, y el aura con que se los rodea normalmente.

Por fin, corresponde pensar en la estructura que soporta todas las relaciones humanas, la trama social que también sirve de apoyo a las relaciones amorosas del mundo proustiano".

Ficha editorial

En busca del tiempo perdido. 7. El tiempo recobrado

Marcel Proust (Autor)

Consuelo Berges (Traductora)

Colección: El libro de bolsillo

Bibliotecas de autor: Biblioteca Proust

11,5 x 17,5 cm.

424 Páginas

Rústica Fresado

I.S.B.N.: 978-84-206-3806-5

Código: 3460576

11,06 IVA no incluido

11,50 IVA incluido

Diciembre 1998

Copyright del comentario © Blas Matamoro. El texto aparece publicado en "Cine y Letras" con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.

Copyright del texto (nota editorial) © Alianza Editorial. Reservados todos los derechos.


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