La bella vampirizada
El romanticismo se extingue a mediados del siglo XIX, y un gran novelista, Alexandre Dumas padre, es el último contribuyente al subgénero con su cuento La bella vampirizada.
Dicho relato fue publicado en 1851 y está recogido en Los mil y un fantasmas, antología de relatos fantásticos que el autor divididió en cuatro volúmenes.
La historia narra las vicisitudes de Eduvidge, una refugiada polaca en los Cárpatos que ha abandonado su patria durante una de las invasiones rusas. Es acogida en un castillo y se convierte en el objetivo romántico de los hermanos señores del lugar: Gregoriska, noble y virtuoso, y Kostaki, que viene a ser su antítesis.
Tras enfrentarse en duelo por la dama, muere el hermano malvado y se convierte en vampiro. Pero ello no le hace desistir en su deseo de apoderarse de la joven, aunque para ello tenga que llevársela a la tumba. Finalmente, los hermanos vuelven a combatir de nuevo. Mueren ambos, y sin embargo, el sacrificio de Gregoriska libra a la joven de la maldición del vampirismo.
El relato se acopla perfectamente a los cánones del romanticismo. Aparte de la pasión inflamada de los protagonistas, Dumas recoge otros elementos románticos, como el tipo byroniano que distingue a Kostaki, otro heredero de los villanos de la novela gótica, tanto en su aspecto como en sus maneras.
Al cabo, hablamos de un joven “de color lívido, ojos negros y cabellos ensortijados”. Claramente, el físico de Kostaki se opone al de Gregoriska, de enormes bucles dorados. Así, el villano es revestido con atributos demoníacos frente al héroe, que posee la impronta de un bello ángel.
Al describir a estos nuevos Caín y Abel, Dumas aprovecha el físico para añadir tensión sexual al relato: el hombre moreno, de ademanes pasionales y viriles, se enfrenta al rubio virtuoso e inofensivo desde el punto de vista sexual.
Respecto a los atributos del vampiro, Dumas abunda en ciertos aspectos bastante interesantes. Cuando Eduvidge comienza a sufrir los ataques de Kostaki, cae presa de un profundo sopor y sólo acierta a recordar un pinchazo en el cuello. Con el paso de los días, comienza a decaer su salud y descubre una pequeña señal en el cuerpo.
Este pasaje es totalmente fiel al espíritu vampírico, y recuerda a otros de la novela Drácula, de Bram Stoker, en particular los que describen el modo en que el conde comienza a atacar a Lucy Westenra.
Eduvidge es pionera en el hecho de usar una ramita de boj sumergida en agua bendita, equivalente al ajo, para defenderse de los ataques de Kostaki.
También es pionero el método usado para eliminarlo: una espada bendecida, perteneciente a un cruzado. Sin duda, este sistema de eliminación entronca directamente con el utilizado en Drácula.
Los motivos que sumen a Kostaki en la condición de vampiro son dos. Primero, es un suicida, ya que se ensarta a propósito sobre la espada de su hermano. Y segundo, su estirpe está maldita, puesto que un antepasado asesinó a un sacerdote y sufrió la excomunión. En definitiva, se trata de dos factores que provocan el vampirismo.
A mi modo de ver, la obra de Dumas ocupa una posición más importante de la que se le suele otorgar en el género. Al margen de sus cualidades literarias, que no son despreciables, perfecciona y concreta en mayor grado el prototipo de Polidori, y consolida los ingredientes que dieron paso al mito del Conde Drácula.
Copyright de la ilustración
Portada del libro Varney the Vampire, or The Feast of Blood, de James Malcolm Rymer, con introducción y notas de Curt Herr © Zittaw Press, 2007. Reservados todos los derechos.
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