
Poesía reunida, Cristina Peri Rossi, Lumen, Barcelona, 2005, 849 pp.
A lo largo de esta colectánea –la llamaremos así, pues no incluye el poemario Las musas inquietantes– encajan todas las piezas reunidas por la escritora uruguaya en su discurso lírico.
De ese modo, el orden de versos que se tiende entre Evohé (1971) y Estrategias del deseo (2004) permanece afincado en la temporalidad, no simplificada, sino restringida por la experiencia.
Aunque sea por medio de afirmaciones discontinuas, este devenir halla su más firme lugar en el tejido literario.
De forma natural, son los estímulos de semejante aventura los que reabsorbe Peri Rossi con la esperanzada plasticidad que aplicaría a un ejercicio seductor ("Se escribe/ como se lanza una botella al mar").
Subrayo esa actitud persuasiva porque, a despecho de otras lecturas, la seducción es aquí reconocimiento y también memoria.
Exceder la propia esfera implica abarcar la del otro, y el resultado de esta maniobra compromete al orden concentrado y paradójico de los dispositivos del recuerdo (xd.os poetas aman las palabras/y las mujeres aman a los poetas/con lo cual queda demostrado/que las mujeres se aman a sí mismas»).
Partiendo de un opulento repertorio –el grosor del volumen remacha esta impresión–, Peri Rossi echa a andar en varias direcciones una plática que aquí reduciremos a una serie razonable de requerimientos.
Parte de esta argumentación poética suministra un modelo del exilio, entendido como fluidez de movimientos dentro de una nueva tribu.
En ello, desde luego, triunfan metáforas como el naufragio, determinante a la hora de cifrar determinados conflictos ("Vencimiento del buque, de la mujer/por efecto de un viento fuerte, la marea o la corriente").
Por la misma vía, los dilemas engendrados por la fisicidad quedan insertados en el espíritu de una época: la que presupone el triunfo de la revolución sexual.
En todo caso, esta red causal funciona como un mecanismo perceptivo, como un punto de apoyo sobre el que conjeturar nuevos hábitos.
En este juego privado, el arte y sus prestigios permiten a la autora diseñar su tabla periódica, hecha de referencias pictóricas, configuraciones del erotismo, intensidad subjetivista y una sed renovada de arquetipos" siempre y cuando se muestren insumisos ante la moral formularia.
Por supuesto, el mismo repertorio nos muestra el precio al cual se logra una aproximación a la conciencia que desencadena el acto poético ("La poesía verdadera excluye la sinceridad / en el sentido banal / pero jamás admite la hipocresía").
Copyright © Guzmán Urrero. Este artículo fue editado originalmente en la revista Cuadernos Hispanoamericanos. Reservados todos los derechos.
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