Primeras publicaciones
En el Durham puritano, de rígidas costumbres, no es imposible imaginar jovencitas como la protagonista de Carrie (1974), atenazadas por arcaicas convenciones sociales, que buscan su liberación y su venganza a través de los poderes paranormales. O, al menos, eso quiere imaginar el joven King, que ya transita por los pasillos de la Universidad, al hilo de los primeros amores que le conducirán casi de inmediato hasta Tabitha, la mujer con la que desde entonces comparte su vida.
Parece que el amor le trae buena suerte, ya que el comercio con las letras lo inicia King por esta época. Una cosa conduce a la otra. El fanzine Comics Review publica en 1967 su primer relato, I Was a Teenage Grave Robber, cuyo título cambia por el de In a Half-World of Terror para reaparecer en otro fanzine, Stories of Suspense.
El resto es historia: este cuento atrae la atención de los editores de la publicación Startling Mistery Stories, que dan acogida a sus siguientes creaciones.
El hecho de ver impresos sus relatos le anima a continuar su carrera literaria. Y eso que aún es imposible soñar con un porvenir lucrativo en el campo de las letras.
El primer cuento por el que se embolsa unos cuantos dólares, El suelo de cristal, es editado por Startling Mystery Stories en 1967.
"En la novela de James Dickey Deliverance –escribirá King años más tarde–, hay una escena en la que un tipo del campo, que vive cerca del Quinto Infierno, hiere su mano con una herramienta mientras repara un coche. Uno de los hombres de la ciudad, que está buscando a un par de personas para conducir sus coches río abajo pregunta a este tipo, llamado Griner, si se ha herido a propósito. Griner mira su ensangrentada mano y dice: No, no es tan mala como yo creía. Así es como me sentí después de releer El suelo de cristal, la primera historia por la que me pagaron. Darrell Schweitzer, el editor de Weird Tales, me invitó [en 1990] a realizar cambios si quería, pero decidí que eso sería probablemente una mala idea".
Coinciden en el tiempo estas pesadillas narrativas con el estreno de La noche de los muertos vivientes (1968), ópera prima del que será uno de sus mejores amigos, George A. Romero, el mago de Pittsbugh.
A Romero le dedicará King la primera edición de Christine, y con él abordará un divertido homenaje cinematográfico a los cómics E.C. titulado Creepshow.
Pero no nos apresuremos. Aún queda trayecto por recorrer en el universo creativo de King antes de alcanzar ese momento, que tendrá a su tiempo cumplida referencia.












































































