
Stieg Larsson murió de un ataque al corazón el 9 de noviembre de 2004, a los 50 años de edad, justo antes de la publicación de Los hombres que no amaban a las mujeres, cuya nueva adaptación al cine se debe a David Fincher.
Cuando el libro comenzó a dominar las listas de los libros más vendidos de todo el mundo, muchos se preguntaron cómo una primera novela podría convertirse de manera póstuma en el thriller más influyente de toda una generación. Pero Larsson no surgió de la nada. Desde mucho tiempo antes era ya muy conocido en Suecia por ser un periodista dedicado a desenmascarar organizaciones neo-nazis, de supremacía blanca y extremistas, que se ocultaban bajo el tejido europeo. Los mismos temas que lo motivaron como periodista – crimen corporativo, fuerzas antidemocráticas, abuso de poder, violencia contra las mujeres, cuestiones de inmigración, xenofobia y racismo – se convirtieron en los temas centrales de su serie Millennium. Aunque estos temas no eran usuales en el género negro, el énfasis no sentimental de Larsson en personajes normalmente invisibles, la ética y la libertad del individuo y la naturaleza de la venganza, marcó la diferencia en el tono de sus novelas, y aportaron más riqueza a sus narraciones.
Larsson nació Karl Stig-Erland Larsson en 1954 y de pequeño vivió con sus abuelos en el norte de Suecia, en un lugar parecido al representado en Los hombres que no amaban a las mujeres. (También es un lugar donde los cuentos tienen una fuerte tradición oral y está asociado a muchos de los más afamados escritores suecos.)
De niño fue muy influenciado por su abuelo, fervientemente antifascista, y por sus padres, muy activos en la política, quienes cultivaron en Stieg una pronta fascinación por la democracia y la política.
Cuando su abuelo murió de un ataque al corazón a los 56 años de edad, Larsson se mudó con sus padres a la ciudad, experimentado así ambos lados de la sociedad sueca. Sus padres, en una decisión que marcaría el destino de su hijo, pidieron dinero prestado para comprarle a su hijo una máquina de escribir cuando este tenía 14 años, y él empezó inmediatamente a escribir cuentos, aunque pronto seguiría el camino del periodismo, para más adelante retomar la ficción.
Según Kurdo Baksi, un amigo de toda la vida, Larsson vivió una experiencia devastadora en su adolescencia que más adelante motivaría algunos de los sucesos brutales de la saga Millennium. Baksi ha escrito en varios artículos que a los 15 años Larsson presenció la violación en grupo de una joven, y se sintió incapaz de intervenir, lo cual lo marcó de por vida con una ira hacia la explotación de las mujeres y con el deseo, según Baksi, “de hacer algo contra la violencia sinsentido.”
Tras cumplir su servicio militar obligatorio, Larsson retomó su activismo a sus 20 años. Viajó por África, ayudando a los rebeles eritreos en su guerra civil. En 1977, comenzó a escribir en la mayor agencia de noticias de Suecia, Tidningarnas Telegrambyra, escribiendo artículos y trabajando como diseñador gráfico durante la mayor parte de su vida adulta.
Al igual que el personaje de Michael Blomkvist, también desarrolló una especialidad en su investigación: arrojando luz sobre los grupos racistas y nacionalistas que emergían como una gran amenaza en Europa en los años 80 y 90. Trabajó como corresponsal escandinavo para Searchlight, una revista británica antifascista, y luego fundó Expo Magazine en Suecia para llevar a cabo la misma misión. Su pericia fue tal que incluso impartió conferencias en Scotland Yard sobre cómo los neo-fascistas en Europa utilizaban internet para coordinarse.
Esta parte de la vida de Larsson lo pondría en contacto con la violencia extremista así como con aquellos que la combatían, entre ellos algunos investigadores informáticos muy sagaces, los cuales serían claves para sus caracterizaciones en la serie Millennium. Larsson también experimentó de primera mano los riesgos de sus convicciones morales, ya que fue amenazado de muerte en varias ocasiones y presenció cómo uno de sus colegas sobrevivió a un atentado con coche bomba.
En Expo, Larsson también colaboró en una antología sobre crímenes de honor, lo cual aumentó más aún su interés por llamar la atención sobre el abuso sistemático de mujeres incluso en sociedades tan diversas como la sueca.
Aunque Larsson había sido un apasionado fan de la ciencia ficción durante largo tiempo, y había dicho a sus amigos que quería escribir una novela de detectives, no fue hasta finales de los 90 cuando calladamente empezó a escribir un thriller – en vacaciones y fuera del trabajo – acerca de las cosas que más le importaban, el cual tituló Los hombres que no amaban a las mujeres. (Más adelante, en su publicación en Reino Unido y Estados Unidos, el libro se renombró en inglés The Girl with the Dragon Tattoo o La chica del tatuaje del dragón, como homenaje a Lisbeth Salander.)
La historia gira en torno a dos personajes impulsados por los mismos temas: el periodista Blomkvist, aparentemente un alter-ego de Larsson, y Salander, de quien Larsson dijo que era un personaje nunca antes visto en la novela negra, una marginada disfuncional que vive según su propio código ético. A pesar de asemejarse a Blomkvist, Larsson también tenía mucho en común con Salander, desde el cigarrillo hasta la manía de guardarse sus secretos para sí mismo.
Larsson escribió las tres novelas Millennium antes de someterlas a una editorial como una trilogía completa. La primera editorial rechazó los manuscritos. La segunda, Norstedts Forlag, vio su potencial, aunque no pudieron imaginarse cómo los libros, y Salander en particular, conectarían con el espíritu de la cultura actual.
Pero antes de que se pudieran publicar las novelas, Larsson padeció un masivo ataque al corazón tras subir por la escalera los siete pisos de su despacho en Estocolmo. En 2005, Los hombres que no amaban a las mujeres se publicó póstumamente y fue ampliamente aclamada. La novela recibió el ansiado premio Glass Key a la Mejor Novela Negra Nórdica y rápidamente se convirtió en lectura obligatoria de la temporada, y luego de la década.
Aún así, la compañera de toda la vida de Larsson, Eva Gabrielsson, ha declarado que los premios no le hubieran importado a Larsson si él hubiera vivido para ver el impacto de sus libros. En un discurso en España ante el Observatorio contra la violencia doméstica y de género, que le otorgó a Larsson un premio póstumo en 2009, afirmó: “A Stieg Larsson no le interesaba la atención pública sobre él como persona privada. Convertirse en una celebridad de los medios era algo impensable para él. Escribir por dinero como periodista del montón o un autor comercial era precisamente su pesadilla. Él no quería ser visible de esa forma. Stieg Larsson quería hacer que las personas y las sociedades fueran visibles.”
Millennium: Los hombres que no amaban a las mujeres es el punto de partida de la adaptación cinematográfica de la popular Trilogía Millennium de Stieg Larsson, la épica serie de novelas que ha vendido 65.000.000 de ejemplares en 46 países.
La primera novela, Los hombres que no amaban a las mujeres, se publicó por primera vez en 2005, poco tiempo después de la muerte del propio Larsson, y en ella se presentaba a los lectores al periodista financiero Mikael Blomkvist y a la hacker vengadora Lisbeth Salander.
Con Salander, Larsson forjó una heroína totalmente diferente a todas las que la habían precedido en el mundo de la novela negra: un prodigio punk cuya apariencia advierte a la gente que no se acerque, que no interactúa “con normalidad” con los demás, sin embargo, el vínculo personal que mantiene con aquellos que han sido violados la seduce para ayudar a Mikael a resolver el misterio de la desaparición de Harriet Vanger. La búsqueda de venganza y su frágil colaboración con Mikael se convertirían en el hilo conductor de Millennium: los hombres que no amaban a las mujeres y de los dos libros siguientes: La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire.
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