
En el volumen Poesía en armas (1941-1942), Ridruejo escribe:
"El corazón rebosa, aunque en los huesos
estalla un resplandor alucinante,
aunque la frente abrasa claridades absortas,
aunque la piel se quema y no se siente
y todo el cuerpo, reclinado, es brasa
del helado rescoldo de la nieve.
(...)
Todo está destruido, todo es sangre,
sangre mía que clama y se defiende
y cuando al fin descansa,
mira en torno de sí, se extraña, duerme
y me da a luz con la niñez más sola".
En su medida, este empuje apasionado y dramático de los versos bien puede responder a la biografía del autor, movediza y fecunda, continuamente próxima al latido ideológico de la época y de sus conflictos.
Nace Ridruejo en El Burgo de Osma (Soria) el 12 de octubre de 1912. En 1928 se matricula en la carrera de Derecho y comienza a estudiarla en el Real Colegio o Universidad de María Cristina, de El Escorial. Apasionado por la secreta complicidad de los poetas, cultiva la escritura lírica. A este periodo corresponden los versos que, hacia 1933, publica en la revista Blanco y Negro. Por lo demás, ese año resulta decisivo en su vida juvenil, pues no sólo da a la imprenta su poesía: también se interesa por la política y, tomando un sendero radical, ingresa junto a sus tres hermanas en Falange Española. Su ascenso en el seno de la organización es apresurado: en 1935 conoce a José Antonio Primo de Rivera; en 1936 funda el semanario La Falange y es designado jefe provincial de Propaganda de Segovia y luego jefe comarcal del partido; en 1938 ya es jefe nacional de Propaganda y ese mismo año forma parte de una delegación que es recibida por el propio Benito Mussolini. En medio de este progreso en el falangismo, Ridruejo publica su Primer libro de amor (Yunque, Barcelona, 1939) y se integra en 1940 en el grupo Escorial, importante foco poético de la posguerra. Un año después, se alista en la División Azul.
Contra todo pronóstico, la obnubilación se disgrega y Ridruejo adopta posturas de riesgo en la España franquista. En 1942 renuncia a sus cargos y plantea, en clamorosa acusación, una abierta crítica al sistema impuesto por la Dictadura. Su primer castigo será el confinamiento, pero su hostilidad al franquismo le irá causando nuevas penas. Cuando en 1948 se traslada a Roma, como corresponsal del diario Arriba, revisa su propuesta política, no sin dejar caer con desenvoltura nuevos prejuicios. Manifestándose a intervalos, la figura de Ridruejo es a todas luces incómoda para el poder establecido. Así, aunque recibe el Premio Nacional de Literatura en 1950 por la edición completa de sus poesías, titulada En once años (Editora Nacional, Madrid, 1950), sólo cabe concluir que la situación se complica en veloces pasajes, descomponiendo irremediablemente las perspectivas del antiguo falangista.
En 1955 una conferencia del poeta en el Ateneo de Barcelona proclama con el mayor estrépito su disconformidad política. Un año después, Dionisio Ridruejo ingresa en la prisión de Carabanchel y madura un proyecto que desembocará en la fundación del Partido Social de Acción Democrática en 1957. Dos años después viaja hasta Segovia, con el fin de participar en un acto de homenaje a Antonio Machado. Similar a toda esta progresión política es el cambio en la obra lírica del escritor, cada vez menos académica y formalista, en consonancia con el libre sustrato intelectual que la impulsa. Confirma la claridad de ese cambio poético el Cuaderno catalán que le publica la Revista de Occidente en 1966.
Salido de las vías del régimen, Ridruejo se reúne con otros opositores a la dictadura y viaja en 1962 a Munich, donde se celebra el Congreso del Movimiento Europeo. Este nuevo desafío al franquismo tendrá como consecuencia un exilio temporal. Pero ya toda la actitud del intelectual se apoya en la intuición democrática. En obediencia a las mismas reglas, los diez últimos años de la vida de Ridruejo están llenos de acontecimientos que se asocian al futuro cambio político. Desde 1965 colabora en la revista parisina Mañana, tribuna de la oposición democrática. En 1974 se traslada a México, donde interviene en una sesión de homenaje a León Felipe, y en octubre de ese mismo año funda la Unión Social-Demócrata Española, pero este proyecto queda por desarrollar cuando Ridruejo cae enfermo. Es en el punto de máxima intensidad, ya en los umbrales de la inminente democracia, cuando las fuerzas le fallan y perece víctima de un ataque cardiaco. El 30 de junio de 1975 Dionisio Ridruejo es enterrado en el madrileño cementerio de Nuestra Señora de la Almudena. Sin duda, la muchedumbre que forma el cortejo fúnebre entiende que la existencia del poeta adquiere un claro simbolismo en la nueva encrucijada histórica.
Esta es una versión expandida de un artículo que escribí en el Centro Virtual Cervantes (www.cvc.cervantes.es), portal en la red creado y mantenido por el Instituto Cervantes para contribuir a la difusión de la lengua española y las culturas hispánicas.
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