Cuentos de Grimm
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- Category: Libro infantil
- Creado en 02 Julio 2009
- Published: 02 Julio 2009
- Escrito por Guzmán Urrero
Si hemos de citar una obra capital en la historia de la literatura infantil, ésta sería, sin lugar a dudas, Cuentos infantiles y del hogar, de los hermanos Grimm.
No en vano, los dos tomos que la integran incluyen relatos tan universalmente conocidos como Caperucita roja, Rapunzel, Blancanieves, La cenicienta, El sastrecillo valiente y Hansel y Gretel.
Los dos volúmenes de los cuentos de Grimm (Kinder – und Hausmärchen) aparecieron publicados, respectivamente, en 1812 y 1815.
Sus autores, Jacob Ludwig Carl Grimm (1785-1863) y Wilhelm Carl Grimm (1786-1859) eran dos eruditos alemanes, dignos representantes de romanticismo.
En la Universidad de Marburgo estudiaron derecho y literatura medieval, y luego se ocuparon como bibliotecarios y profesores en las Universidades de Gotinga y de Berlín.
A su extraordinario interés por la filología se sumó su labor como folcloristas, que les llevó a recuperar un buen número de relatos tradicionales.
A su modo de ver, esos cuentos eran los últimos ecos de los mitos paganos.
En su fascinante diversidad, esa recopilación permite analizar con todo detalle el periodo histórico de los Grimm, incluso en términos religiosos y filosóficos.
De hecho, si algo tienen claro los estudiosos es que los dos hermanos realzaron literariamente el material recogido, eliminando ingredientes groseros y ofensivos, y añadiendo un enfoque cristiano, acorde con los valores de la burguesía de su tiempo.
Aunque proliferan en librerías y bibliotecas versiones suavizadas de los cuentos de Grimm –cada vez más descafeinadas por el empuje de la corrección política–, la versión original no escatima detalles terroríficos.
Es obvio que los niños del romanticismo, y también los de generaciones posteriores, asimilaron esa faceta oscura de los cuentos como una valiosa lección.
Al fin y al cabo, esta lectura siempre ha servido para comprender que en la vida no siempre triunfan la amabilidad y los buenos sentimientos.
Pese al final feliz de los relatos, éstos contienen muchas advertencias sobre aquello que puede amenazar al niño en su presente y su porvenir.
“En los cuentos –escribe Carmen Bravo-Villasante– hay selvas umbrías, bosques oscuros e impenetrables, perversidad, envidia, crueldad; hay madrastra, como la de Blancanieves, que se come el hígado de un jabalí creyendo que es el de la niña, y luego muere atada a zapatos de hierro candente; madres que abandonan a sus hijos, como en Hansel y Gretel y Pulgarcito. No son cuentos de color de rosa. Claro que también los hay muy divertidos, donde reinan la astucia y la gracia”
Hay una pregunta que suele despertar curiosidad.
¿Por qué unos filólogos de tan elevada formación quisieron recopilar viejas leyendas infantiles? La respuesta es relativamente simple.
La filología, según explica Seth Lerer, era “una especie de cuento, y no es casualidad que los Grimm se sintieran fascinados por el folclore tanto como por la etimología.
La historia de las palabras es como un enigma que hay que resolver, y de hecho muchos cuentos de Grimm (y concretamente El Enano Saltarín [Rumpelstilzchen] giran en torno al hecho de conocer el nombre de un personaje (en este cuento, el nombre del enano significa “el cojito”). Y si el mundo del cuento de hadas era el mundo del bosque –con su oscuridad, sus caminos sin salida, y su maleza de naturaleza orgánica–, también lo era el mundo de la filología”.
Temas y valores
El inestimable mensaje de los cuentos se mueve entre la moralidad cristiana y la sabiduría popular.
Por medio de un lenguaje poético, los hermanos Grimm organizan sus relatos partiendo de un tema esencial: la identidad del niño en el seno de la familia.
Entre los valores resaltados, figuran el altruismo, el afán de aprendizaje, la valentía y la autoestima.
No podrás olvidar...
El bello lenguaje literario de esta obra inmortal.
“Si los argumentos son muy variados e interesantes –nos dice Carmen Bravo-Villasante–, no hay que olvidar el estilo y el espíritu que los Grimm dieron a sus narraciones, la concisión expresiva, rústica y sencilla, el aire folklórico y, al mismo tiempo, la intensa belleza y poesía. Todo el que intente traducir los cuentos de Grimm debe ser poeta. El elemento maravilloso de los cuentos ya de por sí es poético”.
Edad recomendada
Existen adaptaciones de los cuentos de Grimm para todas las edades.
La que recomendamos desde aquí, publicada por Editorial Juventud e ilustrada por Arthur Rackham, es adecuada para lectores de más de diez años.
(© Guzmán Urrero Peña)
Nota editorial
Huérfanos desde muy temprana edad, Jacob Grimm (Hanau, 1785-Berlín, 1863) y Wilhelm Grimm (Hanau, 1786-Berlín, 1859) tuvieron una juventud dificil y durante toda su vida se mantuvieron muy unidos.
Cursaron estudios de derecho y ejercieron de bibliotecarios en Cassel, y más tarde de profesores en la Universidad de Gotinga (Göttingen), de donde fueron expulsados por sus ideas liberales, y en la Universidad de Berlín.
Investigadores infatigables y atentos observadores emprendieron una labor de recolección de documentos sobre los mitos y leyendas heroicas de la antigua Alemania, así como de poesía medieval y de cuentos populares de la tradición oral.
Fruto de esta labor fueron estos Cuentos de Grimm, que tuvieron un éxito inmediato: ya en su tiempo se tradujeron a otros idiomas, y hoy son conocidos en todo el mundo.
Su investigación los llevó al estudio de la lengua: fundadores de la filología alemana y los más grandes representantes del método histórico en los estudios literarios, escribieron entre otras obras importantísimas una gran Gramática de la lengua alemana y un monumental Diccionario alemán.
(© Editorial Juventud)
Arthur Rackham (Londres, 1867-Limpsfield, Surrey, 1939), es uno de los artistas ingleses de la Edad de Oro de la Ilustración de libros para niños.
Su talento para dibujar, especialmente temas fantásticos, se manifestó a muy temprana edad.
De 1885 a 1892 trabajó en una oficina mientras asistía a clases de arte por las noches.
Se convirtió en artista profesional a los 25 años: se dedicaba a la caricatura de políticos famosos, actores y miembros de la familia real.
Cosechó sus primeros éxitos como ilustrador de libros para niños a partir de 1899 con Cuentos de Shakespeare, Los viajes de Gulliver y, en 1900 Cuentos de Grimm.
Las ilustraciones del libro Rip Van Winkle le situaron a la cabeza de los ilustradores de la era eduardiana.
Su fama internacional llegó con la ilustración de cuentos como Alicia en el país de las maravillas, Peter Pan o El viento en los sauces.
En 1933 vieron la luz El libro de las hadas y en 1933 una de sus obras preferidas, Cuentos de Andersen, ambas publicadas por Editorial Juventud.
Copyright del comentario © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.
Copyright de la cita de Carmen Bravo-Villasante (Historia de la literatura infantil universal) © Carmen Bravo-Villasante, Editorial Doncel. Reservados todos los derechos.
Copyright de la cita de Seth Lerer (La magia de los libros infantiles) © Seth Lerer.
Traducción castellana de Teófilo de Lozoya y Juan Rabasseda.
Ares y Mares, Editorial Crítica. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes, sinopsis y nota editorial © Editorial Juventud. Reservados todos los derechos.










