"La pequeña oruga glotona", de Eric Carle

La pequeña oruga glotona

Si bien La pequeña oruga glotona es el título más conocido de Eric Carle, este autor e ilustrador es responsable de numerosos libros infantiles.

De hecho, su bibliografía abarca más de cuarenta títulos, editados en diversas lenguas.

Por desgracia, no todos han sido publicados en español.

Carle nació en Syracuse, Nueva York, en 1929. A los seis años, se trasladó a Alemania, tierra de sus padres. Fue allí donde desarrolló sus estudios artísticos (Se graduó en la prestigiosa Akademie der bilderden Kruste, en Suttgart).

Desde niño, gracias a su padre y a sus primeros profesores, se vio inclinado hacia el dibujo y el arte.

No es de extrañar, como él mismo afirma, que su único pasatiempo coincida con su actividad ptofesional: crear libros infantiles.

Sin duda, podemos notar ese entusiasmo en cada una de sus creaciones.

Con todo, sus primeros trabajos no se inscriben dentro de la literatura para niños.

Cuando regresó a Nueva York en 1952, se dedicó durante muchos años al diseño gráfico.

Por fortuna, un día se cruzó en su camino un educador, Hill Martin Jr., que se había visto cautivado por un anuncio creado por Carle.

Martin quería que éste se ocupara de ilustrar un cuento suyo –hoy clásico– titulado Bear, Brown Bear, What do you see?

A Carle le gustó esta experiencia y pronto empezó a idear sus propias historias, embellecidas con sus peculiares ilustraciones.

Su primera obra personal fue 1, 2, 3 al zoo: un sencillo ejercicio, diseñado para que los niños cuenten del 1 al 10 apoyándose en la imagen de diferentes animales.

Desde luego, 1, 2, 3 al zoo es uno de sus libros más claramente didácticos.

Pertenece a la misma categoría sus libritos de cartón troquelados, idóneos para que los bebés descubran formas, colores, palabras… Sin embargo, dicha obra no es un simple juego para aprender a contar.

Su historia está plagada de detalles sugerentes, de ésos que siempre nos fascinan en Eric Carle.

Sus reconocibles y originales collages impresionistas –así suelen denominarse– están presentes tanto en 1, 2, 3 al zoo como en el resto de su bibliografía.

Desde el punto de vista estético, son fácilmente reconocibles.

El fondo de la ilustración es blanco, lo que resalta el cromatismo de los personajes.

Las formas, claras y bien perfiladas, son muy propias del imaginario intantil.

Carle, que heredó de su padre el amor a la naturaleza, hace de los animales los principales protagonistas de la mayoría de sus cuentos.

Él mismo reconoce su predilección por las criaturas más pequeñas.

Así, en 1, 2, 3 al zoo, un pequeño ratoncito es el personaje central de todo el viaje.

Les invito a que disfruten buscándolo, casi camuflado, entre los animales de cada vagón del tren.

Como queda de manifiesto, hablo de un libro original, aunque sencillo si lo comparamos con su segunda entrega, La pequeña oruga glotona.

A mi modo de ver, ahí es donde Carle despliega en mayor medida su talento creativo.

Podría ser una simple historia sobre la transformación de una oruga en mariposa.

Pero créanme: la singular maquetación del libro y sus expresivos dibujos la convierten en una obra maestra.

A medida que avanza el relato, la oruguita va perforando, literalmente, diversas partes del libro.

Y es que, como buena glotona, se traga toda la comida que encuentra en su camino, empezando por frutas y terminando, el último día, por una festín en el que no faltan la tarta de chocolate, el pastel de cereza, salchicha, pepinillo, sandía…

El libro no es tan didáctico como 1, 2, 3 al zoo. Pero no se equivoquen. Esta pequeña joya puede alimentar la mente de los bebés tanto como la comida que engulle la oruguita del cuento.

No en vano, las ilustraciones de Carle les informan de qué es cada elemento que aparece en la historia: “Esta es la luna”, “Este es el sol”, “Esta es la oruguita”… El colorido es el representativo de cada alimento devorado por la protagonista.

También queda definido con claridad el paso del tiempo, pues la protagonista avanza por las páginas comiendo algo cada día.

Lo mismo sucede con las cantidades, que son incrementadas a medida que transcurre la historia… hasta que la pequeña oruga sufre un tremendo dolor de barriga de tanto comer.

También es de sumo interés el pequeño viaje al que Carle nos invita: un trayecto por la naturaleza, y más en concreto a través de la vida de una oruga que se transformará en mariposa.

La técnica de Carle es muy colorista. Como bien dice el artista, en este tipo de obras la combinación de colores siempre es más importante que el empleo de un solo color.

Carle nunca utiliza el ordenador en sus ilustraciones. Si bien hay autores con técnicas parecidas, como el gran Leo Lionni (padre de esos clásicos que son Frederick y Nadarín) o Steve Jenkins (con sus increíbles libros sobre la vida animal), la magia de Carle a la hora de dar vida a sus criaturas es de su exclusivo patrimonio .

El artista es asimismo cofundador de The Eric Carle, Museum of Picture Book, un museo que abrió sus puertas a finales del 2002, y que no sólo exhibe los trabajos del propio Carle, sino que ofrece otras muestras del arte del libro ilustrado, con exposiciones procedentes de todo el mundo.

Dicho museo fue creado, según indica su página web, “para que los niños y sus familias aprecien y entiendan la importancia de los libros ilustrados”.

Está ubicado en Amherst, Massachussets, donde Eric Carle ha vivido y trabajado durante más de 25 años.

Muy adecuados para prelectores con edades a partir de los 18 o los 24 meses, los libros de Eric Carle son publicados en España por la editorial Kókinos, en cuyo catálogo figuran los siguientes títulos: El grillo silencioso, La pequeña oruga glotona, La mariquita gruñona, Papá, por favor, consígueme la luna, El camaleón camaleónico, Don Caballito de Mar, Diez patitos de goma, Mi primer libro de las formas, Mi primer libro de los colores, 1, 2, 3 al zoo, La araña hacendosa, El mensaje secreto de cumpleaños y ¿Quieres ser mi amigo?

Copyright de la ilustración © Eric Carle, Editorial Kókinos, 2007. Reservados todos los derechos.


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