Alexander Nikolayevich Afanásiev (1826-1871) fue un folclorista excepcional, cuyo mayor empeño consistió en recopilar cuentos tradicionales rusos.
Publicada en ocho entregas (1855-1867), su colección es comparable a la que atesoraron los hermanos Grimm.
Es interesante señalar que, durante su juventud, Afanásiev se acercó a dos áreas, el periodismo y la enseñanza de la historia, que definieron su carrera profesional.
En 1849 ingresó en el Archivo Central de Asuntos Extranjeros.
En una época en la que la burguesía rusa se había afrancesado, defendió e investigó con denuedo la cultura local, y es en ese marco nacionalista donde hay que ubicar su extraordinaria colección de relatos tradicionales.
Afanásiev llegó a reunir más de seiscientos cuentos de hadas.
Aunque en un gran número él mismo se encargó de recogerlos, sobre todo en la provincia de Vorónezh, otros proceden de fuentes diversas: por ejemplo, los archivos de la Sociedad Geográfica Rusa, de la que llegó a ser elegido miembro por la sección de Etnografía.
Otros relatos llegaron a Afanásiev gracias a otra recopilación, la del folclorista Vladimir Dahl.
“Amaba profundamente el cuento –nos dice Vladimir Propp– y comprendía bien su belleza poética. Entre otras pruebas, así lo demuestra su prólogo para las dos primeras ediciones de los cuentos. Esa solícita actitud hacia el cuento popular, y no planteamientos abstractamente teóricos, fue el estímulo interno que guió a Afanásiev al crear su recopilación de cuentos”.
Lamentablemente, su labor no se vio recompensada como ésta merecía. Las autoridades zaristas siempre sospecharon de él y maltrataron su labor.
En 1860 arrestaron al editor de sus cuentos, y él mismo fue cesado del Archivo General de Asuntos Extranjeros en 1862.
Enfermo de tuberculosis, Afanásiev padeció muchas penurias, hasta el extremo de verse obligado a malvender su propia biblioteca.
En todo caso, si algo resume la tarea de este gran estudioso es el empeño por defender la autenticidad del folclore ruso.
“Afanásiev –escribe Maria Tatar– adoptó no sólo la cultura campesina que originaba las narraciones, sino también el lenguaje con que se tejían esos cuentos. A semejanza de Pushkin (…) esperaba que el resurgir de los cuentos de hadas impulsara el triunfo del idioma ruso sobre el francés, que había sido adoptado por la aristocracia. El dramaturgo Máximo Gorki también subrayó, algunas décadas más tarde, el poderoso lenguaje poético de los cuentos de hadas de la colección de Afanásiev”.
El público infantil pudo acceder a esta obra maestra gracias a una decisión editorial.
“Al igual que los Grimm –añade Tatar–, que esperaban llegar a un público más amplio al publicar una versión abreviada de Cuentos de niños y del hogar, Afanásiev publicó también una versión condensada con el título Cuentos de hadas rusos para niños.
Eliminó los cuentos obscenos y todo lo inadecuado para niños, y sustituyó por ruso clásico los dialectos”.
Temas y valores
Dentro del tono de realismo mágico que suele ser habitual en los cuentos tradicionales rusos, la recopilación de Afanásiev consigue transmitir valores universales, como la valentía, el altruismo y el sentido de la justicia.
No podrás olvidar...
El repertorio de criaturas prodigiosas que pueblan estos cuentos.
No olvidemos que en ellos se inspiraron compositores como Rimsky-Korsakov y Stravinsky a la hora de llevar a cabo algunas de sus obras más conocidas.
Edad recomendada
Esta colección de cuentos es recomendable para lectores de más de diez años.
No obstante, los adultos pueden compartir su lectura con niños de menor edad.
Existen adaptaciones y refundiciones, pero recomendamos la versión íntegra publicada en cuatro volúmenes por la editorial Anaya.
(© Guzmán Urrero Peña)
Sinopsis
Esta colección de cuentos, recopilados y publicados por Afanásiev en el siglo XIX, constituye un tesoro para los amantes de la literatura popular.
A diferencia de otros repertorios del mismo estilo, estos cuentos carecen de adornos literarios que alteren su forma.
Es por ello por lo que mantienen su frescura original y su autenticidad.
En el primer volumen se recogen cuentos de animales y cuentos maravillosos.
La bruja Yagá, la zorra astuta que engaña al resto de animales, el culebrón de nueve cabezas... En el segundo volumen se recogen cuentos maravillosos, cuentos de animales y cuentos de costumbres, todos ellos cargados de fantasía, humor y picaresca.
La oca de los huevos de oro, el zurrón mágico, culebrones y zares... En el tercer volumen predominan los cuentos de hadas.
Esto se debe a que la folclorística de mediados del siglo XIX les daba una importancia especial, considerándolos los más antiguos y valiosos.
Pero el valor de estos cuentos reside en su capacidad de interpretar los elevados ideales vitales del pueblo.
El cuarto volumen contiene relatos inspirados en bilinas (romances que narran hechos históricos) y cuentos de costumbres, todos ellos de creación popular.
Pintan con extraordinario sentido de observación y mucho arte colisiones que terminan con la confusión y el castigo del malvado y del explotador y, en ocasiones, incluso con su ruina o su muerte.
Gracias a Afanásiev vio el lector por primera vez el cuento ruso en toda su riqueza y toda su diversidad, en su belleza genuina, sin afeites ni amaños.
A diferencia de la mayoría de las personas que se dedicaron antes que él a recopilar y publicar obras de la creación popular, Afanásiev puso empeño en conservar todas las peculiaridades de las anotaciones iniciales de los cuentos, sin permitirse ningún retoque literario de dichas anotaciones y limitándose al papel de redactor y editor.
Al lector no le costará reconocer arquetipos y similitudes muy interesantes con la tradición oral de nuestro país.
(© Grupo Anaya)
Nota editorial
Alexander Nicolayevich Afanásiev (1826-1871) fue el mayor de los folkloristas rusos de la época, y el primero en editar volúmenes de cuentos de tradición eslava que se habían perdido a lo largo de los siglos.
Cursó estudios de derecho en la universidad de Moscú, y fue en 1850 cuando Afanásiev se dedicó enteramente a su pasión de folklorista de la llamada Vieja Rusia, recorriendo provincias enteras y obteniendo relatos de todas partes de Moscovia.
Sus principales fuentes fueron los cuentos de la Russia Geographical Society y algunas contribuciones de Vladimir Dal.
Afanasiev murió pobre, desahuciado en Rusia, enfermo de tuberculosis, y obligado a vender su biblioteca a la edad de 45 años.
Copyright del comentario © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.
Copyright de la cita de Maria Tatar (Los cuentos de hadas clásicos anotados) © Ares y Mares, Editorial Crítica. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes, sinopsis y nota editorial de Cuentos populares rusos © Grupo Anaya. Reservados todos los derechos.
39 días atrás
628 días atrás
672 días atrás
748 días atrás
748 días atrás
1044 días atrás
1044 días atrás
1044 días atrás
1044 días atrás
1047 días atrás
1047 días atrás
1047 días atrás
1053 días atrás













































































