Aunque no es muy popular entre los lectores de habla hispana, la escritora inglesa Edith Nesbit (1858-1929) ocupa un lugar de privilegio en la historia de la literatura infantil.
No en vano, fue elogiada por Rudyard Kipling, y ha influido en novelistas como C.S. Lewis, el autor de las Crónicas de Narnia, y J.K. Rowling, la creadora de Harry Potter.
Sun duda, la obra maestra de Nesbit es su colección de Historias de dragones.
De todas ellas, El libro de las bestias (El dragón y la manticora) es la más notable.
El libro de las bestias está protagonizado por Lionel, un niño sumamente despierto al que proclaman rey.
Felizmente, lo que fascina a Lionel de su nueva vida no es el poder, sino la posibilidad de disfrutar en la enorme biblioteca real.
Uno de los volúmenes que toma entre sus manos, El libro de las bestias, tiene esta mágica cualidad: sus ilustraciones cobran vida.
Así, de las páginas del libro salen volando una mariposa de hermosos colores, un pájaro azul… y un gigantesco dragón.
La bestia devora a numerosas personas, incluido un equipo de fútbol al completo.
Para acabar con su amenaza, Lionel recurre de nuevo al libro mágico, del que salen dos nuevas criaturas: una manticora y un valiente hipogrifo.
Este relato, excepcionalmente adaptado por Inga Moore en la edición que publica Lumen, es el más popular de cuantos forman la antología Historias de dragones, un volumen que debiera figurar en las bibliotecas de todos los amantes de la literatura infantil.
“El dragón –ha escrito Fernando Savater– aúna en su bulto escamoso la ferocidad y la desdicha, el sortilegio y las fuerzas telúricas, el último obstáculo que empece la conquista del tesoro y la resignación desventurada de quien se ve por los siglos atado a una riqueza que no puede gozar más que como guardián; trepidante fruto de las entrañas de la tierra, su aliento es fuego, sus alas le convocan a las alturas, y algo en su silueta y ciertas de sus apariciones le certifican bestia marina”.
Temas y valores
Edith Nesbit elabora sus historias respetando las normas del cuento clásico.
En ellas hay magia, aventura y humor.
Por otro lado, la escritora transmite a través de sus personajes los valores que a ella tanto le importaron en vida: la tolerancia, el afán de aprender, la autoestima, el afán de superación y la generosidad.
No podrás olvidar...
En su adaptación de El libro de las bestias, Inga Moore demuestra por qué es una de las ilustradoras más prestigiosas del panorama editorial.
Sus personajes tienen el aire de los libros de principios de siglo, sin perder un encanto que los convierte en intemporales.
En cuanto a la colección de relatos Historias de dragones, sólo cabe insistir en la mayor virtud literaria de E. Nesbit: su poder de fascinación.
Edad recomendada
Historias de dragones, versión íntegra de los cuentos de Nesbit, es una buena lectura para niños a partir de los diez años.
En cambio, El libro de las bestias está diseñado para lectores de menor edad.
Los adultos pueden leer esta adaptación a niños de tres o cuatro años.
También es una soberbia alternativa aquellos que comienzan a leer por sí solos.
(© Guzmán Urrero Peña)
El libro de las bestias
En el año 1900 vio por primera vez la luz una colección de relatos infantiles titulada Historias de dragones, escrita por Edith Nesbit.
Esta serie de relatos, protagonizada por criaturas fantásticos, llena de imaginación y ternura, cautivó en su momento tanto a niños como a adultos.
Ahora, un siglo más tarde, la ilustradora Inga Moore ha elegido una de esas narraciones, El libro de las bestias, y la ha enriquecido con sus bellísimas ilustraciones.
Ella misma se ha encargado de adaptar el texto, con gran sensibilidad y respeto a la obra original.
(© Editorial Lumen)
Historias de dragones
De entre todos los cuentos que E. Nesbit escribió para niños destacan estas curiosas Historias de dragones, porque, sin olvidar los elementos característicos del cuento tradicional, las sazona y enriquece con ingredientes propios, como toques de humor, pequeñas ironías, descripciones joviales o metáforas muy cercanas por su cotidianidad.
A veces, la recreación es tal, que sólo nos parece posible en un mundo industrializado, ávido de técnica e inventos.
¿Qué decir, si no, de ese dragoncito, desplazado e infeliz, cuya bebida favorita es el petróleo y que, siendo el último representante de una raza a punto de extinguirse, sólo alcanza la felicidad al convertirse en el primer avión?
(© Grupo Anaya)
Nota editorial
Nacida en el seno de una familia victoriana de clase media alta, E. Nesbit quedó muy pronto huérfana de padre.
Pese a los continuos viajes a causa de la enfermedad de su hermana, Edith se educó en un ambiente acomodado.
En 1880 se casó con Hubert Bland, con el que tuvo cinco hijos.
La enfermedad de éste y la estafa de un socio llevaron al matrimonio Bland a una situación económica desesperada, lo cual determinó a la autora a escribir para sacar la familia adelante.
Con el trabajo literario consigue recuperar la posición económica y, hasta la muerte de Hubert en 1914, tuvo una vida feliz.
Este acontecimiento cambiaría su rumbo.
Tras un año en blanco y presionada por las dificultades económicas, Edith vuelve a la pluma estimulada por la ayuda de su nuevo matrimonio en 1917 con Thomas Tucker, marino mercante y antiguo amigo de los Bland.
Copyright del comentario © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.
Copyright de la cita de Fernando Savater (Misterio, emoción y riesgo) © Fernando Savater, Editorial Ariel. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes, sinopsis y nota editorial de Historias de dragones © Grupo Anaya S.A. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes, sinopsis y nota editorial de El libro de las bestias © Editorial Lumen. Reservados todos los derechos.
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