El escritor Waldemar Bonsels (1880-1952) es el padre literario de la abeja Maya, un personaje que muchos conocerán a través de la serie japonesa de dibujos animados, realizada en 1975.
Durante varias generaciones, el libro original en el que se basa esa producción televisiva fue una lectura esencial entre los niños europeos.
Bonsels no quiso especializarse en literatura infantil.
De hecho, el texto de Las aventuras de la abeja Maya (Die Biene Maja, 1912) está destinado a lectores de todas las edades.
En sus páginas se advierte la herencia del romanticismo alemán y esa relación con la naturaleza que propugnó este movimiento estético. La protagonista recorre un paisaje exuberante –el estanque de la floresta, la orilla del arroyo… –, y en palabras del autor, “se deja arrastrar por el abigarrado torbellino de vida”.
Conoce a otros insectos, en su mayoría amistosos y agradables, pero también descubre el peligro al caer en la tela que teje la araña o al ser testigo del combate entre abejas y avispones.
No es difícil advertir que, en su fábula, Bonsels identifica la saludable sociedad de las abejas con Alemania.
Sin embargo, esta interpretación nunca interfiere en la deriva del relato, que adquiere un aire de cuento de hadas en su tramo final, sobre todo desde el momento en que un elfo se encuentra con la abejita.
En su época, Las aventuras de la abeja Maya tuvo una extraordinaria repercusión, que se mantuvo en décadas posteriores.
En 1963 llegó incluso a estrenarse una ópera, escrita por Bruno Bjelinski, que aumentó la fama del libro y de su autor.
La primera película inspirada en la novela es obra de Wolfram Junghans, y se estrenó en 1924.
Cuatro años después, llegaba al público hispanohablante la primera traducción española, Maya, la abeja, cuyo título cambió en posteriores ediciones, aludiendo a las aventuras del simpático insecto.
A mediados de los años setenta, el personaje recuperó el favor popular gracias a la teleserie japonesa Las aventuras de la abeja Maya (Mitsubachi Māya no Bōken, 1975).
Cuenta Carmen Bravo-Villasante que, allá por 1896, Heinrich Wolgast, publicó un libro de valor extraordinario, titulado La miseria de nuestra literatura juvenil.
En sus páginas, el autor subraya la importancia de la educación estética de la juventud, y pone en primer término la necesidad de que los pequeños lectores accedan a la poesía.
Al mismo tiempo, Wolgast “llega a la conclusión de que toda obra poética o en prosa para los niños y jóvenes debe ser una obra de arte”.
Bravo-Villasante cita varios ejemplos de este movimiento educativo, estético y literario.
Como ejemplo representativo, menciona a Ernst Kreidofs: “En 1898 publica Cuentos de flores (Blume-Märchen), que, aunque acusan la influencia del dibujante inglés Walter Crane y de los dibujos florales a lo Kate Greenaway, sin embargo son muy originales”.
Es en esta corriente donde, asimismo, se sitúa la obra que nos ocupa.
“Aunque en apariencia no se vea la relación –escribe Bravo-Villasante–, sin embargo nace de este movimiento estético el libro Maya, la abeja (1912), de Waldemar Bonsels.
Las descripciones poéticas de la naturaleza y lo bello de la acción novelesca hacen que esta obra de arte de la literatura infantil sea merecedora de su éxito”.
Temas y valores
El fin educativo del libro se evidencia en los valores que transmite: la iniciativa personal, el respeto a los demás, el esfuerzo, la valentía y la generosidad.
No podrás olvidar...
El modo en que Maya logra escapar de la telaraña donde cae prisionera.
En ese capítulo del texto queda resumido el espíritu aventurero que impulsa toda la trama.
Edad recomendada
Las aventuras de la abeja Maya es un libro que está especialmente indicado para lectores de ocho años de edad en adelante.
(© Guzmán Urrero Peña)
Sinopsis
Maya es una abeja de naturaleza excepcional.
Ya en su primer día de vida se dice: «Jamás volveré a la colmena, para llevar miel o preparar cera.
Quiero recorrer el mundo.
Yo no soy como las otras abejas; mi corazón está hecho para la alegría y las sorpresas, para las emociones y las aventuras.
No me atemoriza ningún peligro.
¿Acaso no tengo fuerza, valor y un aguijón? ¡Es delicioso vivir!».
Así emprende su aventura, el aprendizaje en el mundo de los insectos, su organización y sus costumbres, sin perder nunca su curiosidad, su bondad y su amor a la vida y sin dejar de maravillarse por la belleza de la naturaleza.
Y antes de finalizar su viaje verá cumplido su deseo: conocer al hombre.
(© Editorial Juventud)
Nota editorial
El alemán Waldemar Bonsels (1880-1952) escribió Las aventuras de la abeja Maya en 1906.
El libro fue publicado en 1912, con un tiraje de un millón de ejemplares, y traducido a veintiocho idiomas.
Copyright del comentario © Guzmán Urrero Peña. Reservados todos los derechos.
Copyright de la cita de Carmen Bravo-Villasante (Historia de la literatura infantil universal) © Carmen Bravo-Villasante, Editorial Doncel. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes, sinopsis y nota editorial de Las aventuras de la abeja Maya © Editorial Juventud. Reservados todos los derechos.
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