
La editorial SM la califica como “una nueva experiencia lectora”, cosa bastante cierta ya que el autor accede, a lo largo de 284 páginas, a una curiosa combinación de texto e ilustraciones en blanco y negro.
Original concepto, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de una novela para un público joven (a partir de 12 años), y bello resultado... aunque no todo es positivo y los elogios deben ser matizados.
La invención de Hugo Cabret se publicita con una atractiva sinopsis: “Huérfano, relojero y ladrón, Hugo vive entre los muros de una ajetreada estación parisina de ferrocarriles. Si quiere sobrevivir, nadie debe saber de su existencia. Sin embargo, un día tiene un descuido y es descubierto por una excéntrica chica, amante de los libros, y por un viejo y amargado juguetero. Y ya nada será como antes. Un críptico dibujo, un valioso cuaderno de notas, una llave robada, un autómata y un mensaje oculto del difunto padre de Hugo son algunas de las claves de un intrincado misterio”.
La obra de Brian Selznick llega hasta nosotros con un envoltorio que ha cautivado a numerosos críticos y a un gran número de lectores. Desde luego, la idea de partida –una combinación de relato gráfico y álbum ilustrado– es muy notable.
El problema es que considero su contenido –el desarrollo literario– inferior a ese continente tan atractivo.
Las primeras páginas son trepidantes, mágicas y prometedoras. Pero la trama se va desinflando para llegar a un final precipitado y de escasa elaboración. Por otra parte, los protagonistas no trasmiten gran empatía, a tal punto que son los secundarios quienes se ganan nuestro interés.
El autor, centrado en dar lustre al grafismo de su novela, no desarrolla en demasía a los personajes. De hecho, en más de una ocasión, llegan a resultar tan sosos y desangelados que el propio autómata que aparece en la obra.
La acción del libro discurre paralelo a una película de cine mudo. Las imágenes animadas se sustituyen por esos dibujos que sustentan el desarrollo de gran parte de la entrega.
Y por supuesto, entre estos dibujos, se intercala el texto, usado aquí a la manera de aquellos rótulos explicativos de las películas silentes. Quizás por ello el autor ha optado por un texto más bien escueto, que en algunas páginas se reduce a un párrafo central.
Todo ello, pese a las deficiencias narrativas ya mencionadas, convierte a esta obra en una idónea fuente de inspiración para el cine. El encargado de traducir a imágenes la obra de Selznick es otro cinéfilo distinguido, Martin Scorsese.

Sinopsis
Escrito por el estadounidense Brian Selznick, la obra ha sido un éxito tanto en EEUU como en varios países europeos. Ambientada en el París de los años 30, el libro, con formato de novela gráfica, narra la fantástica historia de un joven que, sin saberlo, rememora la historia de los primeros pasos del cine francés.
La obra salió a la venta en España con una tirada inicial de 45.000 ejemplares, en una apuesta de la editorial SM por igualar el éxito cosechado en el extranjero. El texto va dirigido a niños a partir de 10-12 años, pero está recomendado para todas las edades, ya que se trata de un volumen muy especial.
En un original intento de crear un libro fuera de lo común, el autor juega con las palabras, las ilustraciones y las fotografías a lo largo de 526 páginas. Tanto los textos como los dibujos suponen eslabones imprescindibles de la cadena que conforma la historia de Hugo Cabret.
“No es exactamente una novela ni un libro de ilustraciones, tampoco es realmente una novela gráfica, un álbum de fotos, o una película, pero es una combinación de todas estas cosas”, explica Selznick.
Un autómata misterioso
El libro cuenta la historia del huérfano Hugo Cabret, que vive con la única ilusión de arreglar un antiguo autómata (figura mecánica que escribe y trabaja sola) porque está convencido de que la máquina guarda un mensaje de su padre.
En su camino se cruzará con un viejo juguetero al que roba las piezas que le faltan para completar el autómata y una niña, Isabelle, que le dará la clave para que la máquina funcione y pueda ver al fin cumplido su sueño.
Hugo irá descubriendo la magia del cine y de las máquinas que le rodean, especialmente la de los relojes que cuida y mantiene en la estación de tren en la que vive y que aparece como telón de fondo a lo largo de toda la historia.
Para escribir este cuento, Selznick se ha inspirado en Edison’s eve: A Magical Quest for Mechanical Life, de Gaby Word, un libro en el que se cuenta la historia de un autómata y donde el autor dedica un capítulo a uno de los primeros directores de cine francés, George Meliés, que precisamente coleccionaba este tipo de máquinas.
Aparte de las fotografías que aparecen en el cuento, sacadas de películas como El viaje a la Luna y La llegada de un tren a la estación, la mayoría de los elementos visuales que emplea Selznick son dibujos elaborados por él mismo, que, inspirándose en personas reales, fue creando para dar vida a sus personajes.
Lo primero que diseñó fue la imagen de Hugo Cabret; para ello se inspiró en un chico llamado Garret al que descubrió un día en el Museo de Historia Natural de Nueva York, mientras veía una obra de títeres en la que el autor actuaba.
Selznick cuenta como el joven, acompañado de su madre, acudió a su casa y allí, disfrazado, posó para sus dibujos.

El libro
La invención de Hugo Cabret nos presenta a un chico huérfano que dedica su tiempo a mantener en hora los relojes de la estación de tren en la que vive y a arreglar un antiguo autómata, trabajo que estaba llevando a cabo su padre y que no pudo terminar.
Hugo tiene fama de ladronzuelo: no sólo roba en las tiendas de la estación, en las que se ve obligado a sustraer comida y leche, sino que además, coge sin permiso juguetes para utilizar las piezas mecánicas y completar el arreglo de su autómata.
Un día, el viejo juguetero lo descubre y su vida cambia para siempre. Hugo Cabret entenderá el valor de la amistad y, a través de los libros y del cine, encontrará el secreto que esconde el autómata y sacará a la luz, sin pretenderlo, la historia real de las personas que lo rodean.
A lo largo de la historia van apareciendo otros personajes: Isabelle, la niña que guarda la llave del secreto de Hugo; Etienne, un amante del cine que introducirá a Hugo en el mundo del séptimo arte y que le ayudará a descubrir el misterio que esconde el autómata.
La Invención de Hugo Cabret está editada como si fuese una pantalla de cine. Para contar la historia, Brian Selznick juega con la combinación del blanco y el negro, y el conjunto que forman la introducción al libro, los textos y las ilustraciones está ideado de tal manera que da la sensación de que el lector esté dentro de una sala oscura, delante de una tela blanca preparado para ver ante sus ojos la proyección de una de las primeras películas de cine.
La riqueza de la obra se completa con las continuas referencias que el autor hace a hechos, personajes y películas reales, como un accidente ocurrido en la estación de tren de París, la existencia del cineasta Georges Mèliés y la aparición de las primeras películas, inspiradas en la magia y los sueños.
El autor
Brian Selznick (1966, New Jersey, EEUU), apasionado de los niños, de la literatura infantil y de la pintura, vive entre Brooklyn (Nueva York) y San Diego (California).
Sus primeros estudios los realizó en The Rhode Island School of Design y tras graduarse comenzó a trabajar en la librería infantil Eeyore’s en Nueva York. Allí aprendió todo lo que sabe sobre libros para niños de mano de su jefe Steve Geck. Mientras trabajaba en la librería, también alimentó su pasión por el arte gráfico, pintando las ventanas de la tienda para fiestas y eventos.
Su primer libro The Houdini Box, que escribió e ilustró él mismo, fue publicado en 1991 mientras trabajaba en la librería. Desde entonces, ha ilustrado muchos libros para niños, incluido Frindle de Andrew Clements, The Doll People de Ann Martin y Laura Godwin, Amelia and Eleanor Go for a Ride de Pam Muñoz Ryan y The Dinosaurs of Waterhouse Hawkins de Bárbara Kerley, con el cual recibió el Premio Caldecott Honor 2001.
Entre los libros que ha escrito, se encuentran El Chico de las mil caras (The Boy of a Thousand Faces) y El Rey Robot (The King Robot) aunque La Invención de Hugo Cabret es su obra más completa y a la que más tiempo ha dedicado.
Copyright del artículo © Begoña Pérez Ruiz. Reservados todos los derechos.
Copyright de imágenes, sinopsis y nota editorial © Grupo SM. Reservados todos los derechos.
Escrito por el estadounidense Brian Selznick, la obra ha sido un éxito tanto en EEUU como en varios países europeos.
El director Martin Scorsese ha mostrado su interés por rodar una película con la historia del protagonista.
Madrid, 22 de septiembre.- Hoy sale a la venta en toda España La Invención de Hugo Cabret, del estadounidense Brian Selznick, publicado por Ediciones SM. Ambientada en el París de los años 30, el libro, con formato de novela gráfica, narra la fantástica historia de un joven que, sin saberlo, rememora la historia de los primeros pasos del cine francés.
La obra sale con una tirada inicial de 45.000 ejemplares, en una apuesta de la editorial SM por igualar el éxito cosechado en EEUU y varios países europeos. El texto va dirigido a niños a partir de 10-12 años, pero está recomendado para todas las edades, ya que se trata de un volumen muy especial.
En un original intento de crear un libro fuera de lo común, el autor juega con las palabras, las ilustraciones y las fotografías a lo largo de 526 páginas. Tanto los textos como los dibujos suponen eslabones imprescindibles de la cadena que conforma la historia de Hugo Cabret. “No es exactamente una novela ni un libro de ilustraciones, tampoco es realmente una novela gráfica, un álbum de fotos, o una película, pero es una combinación de todas estas cosas”, explica Selznick.
Un autómata misterioso
El libro cuenta la historia del huérfano Hugo Cabret, que vive con la única ilusión de arreglar un antiguo autómata (figura mecánica que escribe y trabaja sola) porque está convencido de que la máquina guarda un mensaje de su padre.
En su camino se cruzará con un viejo juguetero al que roba las piezas que le faltan para completar el autómata y una niña, Isabelle, que le dará la clave para que la máquina funcione y pueda ver al fin cumplido su sueño.
Hugo irá descubriendo la magia del cine y de las máquinas que le rodean, especialmente la de los relojes que cuida y mantiene en la estación de tren en la que vive y que aparece como telón de fondo a lo largo de toda la historia.
Para escribir este cuento, Selznick se ha inspirado en Edison’s eve: A Magical Quest for Mechanical Life, de Gaby Word, un libro en el que se cuenta la historia de un autómata y donde el autor dedica un capítulo a uno de los primeros directores de cine francés, George Meliés, que precisamente coleccionaba este tipo de máquinas.
Fondo3_800x600_2 Modelos reales
Aparte de las fotografías que aparecen en el cuento, sacadas de películas como El viaje a la Luna y La llegada de un tren a la estación, la mayoría de los elementos visuales que emplea Selznick son dibujos elaborados por él mismo, que, inspirándose en personas reales, fue creando para dar vida a sus personajes.
Lo primero que diseñó fue la imagen de Hugo Cabret; para ello se inspiró en un chico llamado Garret al que descubrió un día en el Museo de Historia Natural de Nueva York, mientras veía una obra de títeres en la que el autor actuaba. Selznick cuenta como el joven, acompañado de su madre, acudió a su casa y allí, disfrazado, posó para sus dibujos.
Éxito en EEUU
El lanzamiento de la obra, publicada ya en EEUU, donde se encuentra entre los cinco libros más vendidos del año, y otros países europeos, ha sido un éxito. Su repercusión ha sido tal, que el director de cine Martin Scorsese ha mostrado su interés en llevar próximamente la historia a la gran pantalla.
El libro
LA INVENCIÓN DE HUGO CABRET
AUTOR: Brian Selznick
EDITORIAL: SM
PÁGINAS: 533
PRECIO: 20,50
La Invención de Hugo Cabret nos presenta a un chico huérfano que dedica su tiempo a mantener en hora los relojes de la estación de tren en la que vive y a arreglar un antiguo autómata, trabajo que estaba llevando a cabo su padre y que no pudo terminar.
Hugo tiene fama de ladronzuelo: no sólo roba en las tiendas de la estación, en las que se ve obligado a sustraer comida y leche, sino que además, coge sin permiso juguetes para utilizar las piezas mecánicas y completar el arreglo de su autómata.
Un día, el viejo juguetero lo descubre y su vida cambia para siempre. Hugo Cabret entenderá el valor de la amistad y, a través de los libros y del cine, encontrará el secreto que esconde el autómata y sacará a la luz, sin pretenderlo, la historia real de las personas que lo rodean.
A lo largo de la historia van apareciendo otros personajes: Isabelle, la niña que guarda la llave del secreto de Hugo; Etienne, un amante del cine que introducirá a Hugo en el mundo del séptimo arte y que le ayudará a descubrir el misterio que esconde el autómata.
La obra de La Invención de Hugo Cabret está editada como si fuese una pantalla de cine. Para contar la historia, Brian Selznick juega con la combinación del blanco y el negro, y el conjunto que forman la introducción al libro, los textos y las ilustraciones está ideado de tal manera que da la sensación de que el lector esté dentro de una sala oscura, delante de una tela blanca preparado para ver ante sus ojos la proyección de una de las primeras películas de cine.
La riqueza de la obra se completa con las continuas referencias que el autor hace a hechos, personajes y películas reales, como un accidente ocurrido en la estación de tren de París, la existencia del cineasta Georges Mèliés y la aparición de las primeras películas, inspiradas en la magia y los sueños.
Brian Selznick (1966, New Jersey, EEUU), apasionado de los niños, de la literatura infantil y de la pintura, vive entre Brooklyn (Nueva York) y San Diego (California).
Sus primeros estudios los realizó en The Rhode Island School of Design y tras graduarse comenzó a trabajar en la librería infantil Eeyore’s en Nueva York. Allí aprendió todo lo que sabe sobre libros para niños de mano de su jefe Steve Geck. Mientras trabajaba en la librería, también alimentó su pasión por el arte gráfico, pintando las ventanas de la tienda para fiestas y eventos.
Su primer libro The Houdini Box, que escribió e ilustró él mismo, fue publicado en 1991 mientras trabajaba en la librería. Desde entonces, ha ilustrado muchos libros para niños, incluido Frindle de Andrew Clements, The Doll People de Ann Martin y Laura Godwin, Amelia and Eleanor Go for a Ride de Pam Muñoz Ryan y The Dinosaurs of Waterhouse Hawkins de Bárbara Kerley, con el cual recibió el Premio Caldecott Honor 2001.
Entre los libros que ha escrito, se encuentran El Chico de las mil caras (The Boy of a Thousand Faces) y El Rey Robot (The King Robot) aunque La Invención de Hugo Cabret es su obra más completa y a la que más tiempo ha dedicado.
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