
Escrito por un autor irlandés, Derek Landy, Skulduggery Pleasant llega a las librerías con el objetivo de hacerse un hueco en nuestro tiempo de lectura.
La saga ya va por su novena entrega, y también está prevista una versión cinematográfica.
No les voy a engañar. Skulduggery Pleasant no es alta literatura. Tampoco su trama resulta original, pero ofrece puro divertimiento, y como tal, se disfruta de principio a fin.
La que parece va a ser la típica historia fantástica del Bien contra el Mal, gana en este caso un inesperado atractivo.
Y lo consigue gracias al buen hacer del autor, que añade a su creación una gran dosis de humor. De hecho, más de un momento supuestamente dramático es expresado aquí con gracia e ironía.
El comienzo de la novela, su primera frase, es ya una delicia: “La repentina muerte de Gordon Edgley sorprendió a todo el mundo, empezando por él mismo”.
Derek Landy ha trabajado como guionista de películas de terror, y eso se nota en su obra y sus personajes.
Porque no hay que perder detalle de los seres que pueblan su novela. Empezando por su protagonista, el propio Skulduggery Pleasant.
La novela nos situa en el Dublín actual, pero con un curioso giro. Conviven en la capital irlandesa dos mundos paralelos: el puramente real y el mundo de las sombras y de los subterráneos, donde habitan zombis, magos y cosas peores.
En este segundo mundo nadie tiene un nombre común. Nadie emplea el nombre que se le dio al nacer.
Cada cual se impone uno nuevo que sirve a la vez para describir y proteger a su dueño.
Ya ven que los apelativos cobran una importancia vital en la trama.
Esto sucede porque la novela se hace eco de la creencia egipcia según la cual cada persona posee varios nombres, y ha de mantener oculto el verdadero para que nadie que lo conozca pueda dominarlo con ardides mágicos.
Skulduggery Pleasant encierra varios significados en inglés.
De una parte, Skulduggery podría significar tramposo, poco limpio, pero también encantador y divertido.
Por otro lado, Pleasant puede ser sofisticado, inteligente, incluso cínico.
Sin duda, he aquí un personaje con varias caras, aunque héroe al fin.
Está claro que su autor ha construido este personaje peculiar tomando retazos de diversa procedencia (cine, literatura, cómics…).
En ocasiones, Skulduggery me recuerda a Solomon Kane. Los relatos de Solomon Kane fueron escritos en los años veinte. Cuentan las aventuras de un espadachín inglés, austero y puritano, que lucha contra el Mal.
Este personaje literario forma parte del subgénero de terror calificado como “Detectives de lo oculto”. Kane, como Skuldugerry, es un investigador de lo sobrenatural.
Ambos dedican su existencia a luchar contra las fuerzas oscuras (monstruos, brujas, magos…). Cada uno de ellos, por supuesto, recurre a sus propios medios.
Kane combate a espadazos, mientras que Pleasant se sirve de la magia. La frialdad y seriedad del primero chocan con el cinismo y la aparente despreocupación de Skulduggery.
Kane es la creación del gran escritor de literatura popular Robert E. Howard, más conocido por otro de sus personajes, Conan el bárbaro.
Ni que decir tiene que Derek Landy deja traslucir en su libro una gran pasión por el género fantástico.
Incluso en la narración hay continuas referencias –u homenajes– a ese gran autor de la literatura de horror que fue Howard Phillips Lovecraft.
Eso me lleva a pensar que es más que probable que Landy, conocedor de Lovecraft, también haya leído a R.E. Howard, coetáneo y amigo del creador de los mitos de Cthulhu.
Pero Pleasant recoge influencias muy diversas.
En ocasiones, recuerda al personaje de cómics El motorista fantasma: ese espíritu sobrenatural que vuelve de la muerte, con un cráneo llameante en lugar de cabeza, y con grandes ansias de justicia y venganza.
Y es que Skulguggery, como se explica en una parte de la novela, no siempre fue un esqueleto andante.
El elenco de personajes que lo siguen resulta de lo más singular, y está bien trabajado desde un punto de vista literario: Stephanie, China Sorrows, Abominable… En resumidas cuentas, esta novela les hará pasar un rato de lo más divertido.
La acción es un auténtico correcalles, con un ritmo de película, lo que denota el oficio de su autor como guionista.
39 días atrás
628 días atrás
672 días atrás
748 días atrás
748 días atrás
1044 días atrás
1044 días atrás
1044 días atrás
1044 días atrás
1047 días atrás
1047 días atrás
1047 días atrás
1053 días atrás













































































