Cuarentena, de Greg Egan

Greg EganCuarentena, de Greg Egan, empieza como una novela de investigación policiaca, pero con una diferencia: Nick Stavrianos es un hombre de su tiempo, acostumbrado al uso de la tecnología de microimplantes más avanzada para todo tipo de propósitos.

Cuarentena es una de las escasísimas novelas que han sabido dar forma de ficción a la teoría cuántica. Greg Egan ofrece en ella una visión fascinante del impacto de las nuevas tecnologías, al mismo tiempo que desarrolla una trama salpicada con algunas de las especulaciones más sugerentes que ha dado la ciencia ficción.

La fiebre de la burbuja ha provocado revueltas e inspirado nuevas religiones desde que el 15 de noviembre del 2034 un escudo impenetrable encerró el Sistema Solar. Treinta y tres años después, un detective privado investiga la desaparición de una niña en una institución mental; tras eliminar todas las posibilidades, sólo queda lo imposible: salió atravesando las paredes, como en un fenómeno de efecto túnel.

Nick Stavrianos abandonó el cuerpo de policía tras el asesinato de su esposa a manos de los Niños del Abismo, la secta más violenta surgida después del Día de la Burbuja, cuando el Sistema Solar resultó aislado por una esfera de origen y propósitos desconocidos.

Muchos años después, mientras trabaja como detective privado, la pista de una niña desaparecida en circunstancias extrañas lo conduce a la ciudad de Nueva Hong Kong, en el norte de Australia. Allí encuentra los primeros indicios de las actividades de una asociación llamada el Conjunto, cuyas maquinaciones pueden hacer peligrar la mismísima estructura de la realidad.

Su investigación pasa a ser además un viaje a la esencia de la realidad, durante el cual se pone de manifiesto la naturaleza cuántica del universo. Cuarentena transmite desde sus páginas el desafío y la frescura de las grandes novelas del género que han sido capaces de anticipar el shock del futuro, la sensación de vértigo producida por una revolución continua de intensidad cada vez más acuciante.

Un tour-de-force

Egan, escribe Carlos Pavón, “pasó la mayor parte de 1990 escribiendo la presente novela, Cuarentena. Era su primera novela de ciencia ficción y su segundo libro publicado (tras An Unsual Angle, una novela de juventud escrita a los 17 años y publicada seis años más tarde, en 1983, por la editorial australiana Norstrilia Press). Constituye la primera entrega de lo que su autor denominaría después el Ciclo de la Cosmología Subjetiva, que se completa con Ciudad permutación y El Instante Aleph. En ella, a partir de los postulados sobre mesurabilidad de la mecánica cuántica, Egan desarrolla una intrincada trama en la que un peculiar y metódico investigador privado sigue la pista de una joven desaparecida de un instituto psiquiátrico”.

“La novela –añade Pavón– contiene muchos de los rasgos que caracterizan al autor: personajes racionalistas hasta extremos enfermizos y/o empáticamente distantes; la presencia de tecnologías increíbles y sus truculentas aplicaciones; situaciones tan extrañas como lógicamente consistentes; puntos de vista perturbadores; secundarios impagables, e ideas que podrían ser paladeadas sólo por el propio vértigo que producen”.

“Hoy, en 1999 y con cuatro novelas del género a su cargo, Egan goza de un amplio reconocimiento y es sin lugar a dudas el artífice de alguno de los capítulos más destacados de la ciencia ficción contemporánea. No es, sin embargo, un autor muy popular entre el público norteamericano; aunque ha sido nominado varias veces a los premios más emblemáticos del género (Hugo y Nebula), nunca ha obtenido ninguno de ellos. Sí ha merecido, en cambio, el John W. Campbell Memorial, concedido por jurado, y el premio Ditmar en Australia en dos ocasiones”.

A juicio de Pavón, “Egan hace gala de un estilo sencillo, directo y fácilmente asimilable, pero no está interesado en ofrecer narraciones reconfortantes, ni escribe el tipo de ciencia ficción diseñada para ratificar creencias caducas o afianzar nuestra visión del mundo. No ofrece placebos, sino auténticas medicinas. Medicinas que saben mal, que tienen efectos secundarios y que, si uno no está terminalmente enfermo, pueden llegar a curar".

"Desde sus primeros e ingenuos esfuerzos, hasta sus relatos más escrupulosamente dañinos, Greg Egan salpica sus historias con toques de desesperación, atmósferas de incertidumbre y latidos de desasosiego que, hurgando en la llagas del ser humano, logran aproximarnos a él y brindarnos una especie de aliento irónico. «Somos patéticos, ¿y qué?», parece preguntarse una y otra vez".

"Y eso es precísamente lo que ofrece Cuarentena: un modo de hacer ciencia ficción que analiza los temas abordados hasta sus límites epistemológicos; personajes no necesariamente diseñados para que nos identifiquemos con ellos; una literatura para mentes inquietas, que derriba mitos e intenta, desde el disfraz".

Ficha técnica

Greg Egan, Cuarentena (Quarantine, 1992)
Gigamesh Ficción, núm. 1
Colección dirigida por Alejo Cuervo
Traducción de Albert Solé
Prólogo de Carlos Pavón
Ilustración de portada de Juan Miguel & Paco
ISBN 978–84–930663–0–7
P.V.P. 11,50 €
256 págs.

Copyright de texto e imágenes © Ediciones Gigamesh. Cortesía de Gigamesh. Reservados todos los derechos.


  • Twitter, we have a problem!
    Twitter, we have a problem! La ciencia y la tecnología no sólo nos revelan cosas nuevas sobre el universo y nos dan herramientas para hacer cosas que antes parecían imposibles (curar infecciones, volar, comunicarnos a distancia instantáneamente…). También…
  • Vacío
    Escrito por
    Vacío Richard Dadd, tras asesinar a su padre en 1843 y ser recluido en un centro psiquiátrico, empleó nueve años en pintar esta extraordinaria composición que ha sido considerada una de las obras más representativas del…

BBC, PBS, KCET

  • El secreto del Dr. Octopus
    El secreto del Dr. Octopus En los cómics, el doctor Octopus fue siempre un personaje muy aburrido. Sin embargo, en el filme Spider-Man 2 (2004), de Sam Raimi, resulta bastante interesante: inteligente, simpático y buen tipo... hasta que tiene un…
  • ¿Para qué sirven las abejas?
    Escrito por
    ¿Para qué sirven las abejas? Si me lee un apicultor o un aficionado a la repostería, seguramente se llevará las manos a la cabeza. "¿Que para qué sirven las abejas? –repetirá, molesto, con los ojos encendidos– ¿Pero es que hay…

Loren Kerns, CC

  • Memoria y olvido
    Escrito por
    Memoria y olvido Allá por los años ochenta del pasado siglo me tocó escribir para el diario La Razón de Buenos Aires una nota sobre la inauguración de las estatuas de Indalecio Prieto y Francisco Largo Caballero en…
  • Don Miguel y don Guillermo
    Escrito por
    Don Miguel y don Guillermo El tiempo, la diosa Casualidad o las ocultas leyes de las cosas, hicieron morir el mismo año a dos grandes barrocos: Cervantes y Shakespeare. Todo sigue yendo bien si nos atenemos a sus libros, a…

Cartelera

Cine clásico

  • Celuloide de ocho patas
    Escrito por
    Celuloide de ocho patas En esta sofisticada época de terrorismos digitales y peligros electrónicos, lo cierto es que todavía existe gente que se subiría un camión de Al Qaeda si en el suelo hubiese una tarántula. La aracnofobia, como…
  • "Hardware: Programado para matar" (Richard Stanley, 1990)
    Escrito por
    "Hardware: Programado para matar" (Richard Stanley, 1990) En 1990, un año antes de que se estrenara la cinta sobre cyborgs más espectacular y exitosa hasta la fecha –Terminator 2–, esta modesta producción de serie B cautivó a más de un aficionado, y de hecho,…
  • La biología siniestra de H.R. Giger
    Escrito por
    La biología siniestra de H.R. Giger A consecuencia de las heridas sufridas al caer por unas escaleras, el artista Hans Rudi Giger fue hospitalizado de urgencia. Por desgracia, no pudo reponerse. Sandra Mivelaz, administradora del H.R. Giger Museum, abierto en la…

LWYang, CC

  • Bailar
    Escrito por
    Bailar En esa frontera de la niñez a la adolescencia que son los trece años, larguísimos y llenos de conflictos internos, aprendí a bailar. Los sábados por la tarde, en el enorme patio de mi casa,…

Michael Miller, CC

  • Peace, Love & Death Metal
    Escrito por
    Peace, Love & Death Metal Hace poco menos de quince días, le contaba a un amigo que uno de mis planes para el próximo puente de la Inmaculada era encadenar dos conciertos de dos de mis grupos favoritos, ya que,…
  • Pequeño gran Mendelssohn
    Escrito por
    Pequeño gran Mendelssohn Siempre hay que volver a elogiar en Mendelssohn la conseguida conciliación entre una sensibilidad romántica y una mentalidad clásica, el sentimiento controlado por la inteligencia o, si se prefiere, una inteligencia sentimental hecha sentimentalidad inteligente.…

"Mammoths: Ice Age Giants", Museo de Historia Natural, Londres