La carta esférica: diálogo con Arturo Pérez-Reverte

Arturo Pérez-ReverteStevenson, Conrad, Melville, Patrick O’Brian, Hergé… No creo que pudiera encontrar nadie una lista de referencias más apropiada para definir lo que es La carta esférica. Una lista que sirve también para explicar lo que en dicha novela ofrece Arturo Pérez-Reverte.

Hay, no obstante, muchas maneras de enfocar el contenido de La carta esférica. Se ha estrenado su adaptación cinematográfica, y esto nos facilita una buena ocasión para charlar con el novelista acerca de los libros, el mar, el cine y la vida.

El propio Arturo define su obra como un homenaje, un guiño a esa narrativa náutica que tan buenos ratos le (nos) ha hecho pasar. ¿Cuántos escritores habrá como él hoy en España? No los suficientes, desde luego.

Quiere la moda –la impuesta por los best-sellers, no la del lector bien formado– que haya pasado a un segundo plano ese tipo de literatura. Por eso, cuando Pérez-Reverte se refiere a un mundo portuario que ya se fue, no sólo nos da pistas sobre su juventud en Cartagena.

También busca cómplices que, como él, hayan disfrutado con los marineros de la mejor novela de aventuras, buscando la ruta de los vientos en páginas inolvidables.

Nos reunimos con él durante la presentación de la versión cinematográfica de La carta esférica, dirigida por Imanol Uribe.

Una vez iniciada la charla, lo primero que se me ocurre preguntarle tiene que ver con su imaginación. Alguna vez le he oído decir que Carmelo Gómez personificaba a la perfección a Márquez, el operador de Territorio Comanche. Y ahora Carmelo vuelve a la pantalla encarnando a otra criatura revertiana, el Coy de La carta esférica. ¿Tendrá esa doble identidad del actor algún efecto en el recuerdo que tiene Reverte de sus propias criaturas?

“Es una pregunta interesante –me responde–, porque realmente eso me ha pasado. Para mí, Carmelo siempre ha sido el Márquez de Territorio comanche. Además los dos nos hicimos amigos allí, en Sarajevo, cuando Gerardo Herrero rodaba su adaptación de ese libro. Y lo he visto siempre con los rasgos del cámara, del reportero que yo hubiera querido tener conmigo cuando estaba trabajando… Pero realmente un actor es eso: es aquel que te convence que puede ser otro. Eso es un buen actor. Entonces, el Márquez que Carmelo fue para mí hasta hace un año, cambió, y ahora es otro. Ahora Carmelo es Coy, y realmente me ha convencido. Ha sido lo bastante persuasivo para hacerme creer que él puede ser Coy además del otro personaje. Esa es la magia del cine y esa es, evidentemente, la magia de un buen actor”.

Vista la cosa desde la perspectiva del reciente cine español, la verdad es que la película de Uribe enfila una buena dirección. Y está claro que a Pérez-Reverte, después de tantos años criticando el ensimismamiento de nuestros realizadores, eso le parece de perlas.

La carta esférica –afirma, muy convencido– es una cinta como las de antes. Ya no se hacen películas así. Justamente por eso estoy tan contento. Tiene todos los ingredientes que me agradan, y sin caer en el tópico: chica, tesoro, barco, mar azul, aventura, compañeros fieles, enemigos malvados… Todo eso hace que, al ver la película, te den ganas de ser joven otra vez, y de salir a navegar. Viene a ser como aquel cine que muchos veíamos cuando éramos chicos, comiendo pipas –entonces no eran palomitas, eran pipas todavía–. Hablo de un cine que nos hacía desear embarcar y marcharnos. La carta esférica es ese tipo de cine, ese tipo de película, y por eso estoy tan satisfecho con ella”.

Muy oportunamente, sale a relucir un tema que a muchos nos apasiona: el del expolio de tesoros hundidos. Al fin y al cabo, de eso tratan la novela y la película.

Los productores deben de estar encantados con el hecho de que el estreno coincida con la polémica de la compañía Odyssey Marine Exploration. No sé ustedes, pero yo ando de lo más escandalizado con el hecho de que los dueños de Odyssey, rastreadores eficientes, hayan descubierto un buque hundido con un excelente botín.

Por supuesto, no me escandaliza el hallazgo, sino el hecho de que Odyssey se niegue a revelar la nacionalidad del pecio. El Ministerio de Cultura ha indicado a la Guardia Civil que investigue si el barco se encuentra en aguas españolas o tiene bandera española, porque en tal caso se habría cometido un delito de expolio.

“El tema –explica Pérez-Reverte– lo conozco bien, porque yo buceé, y pasé mucho tiempo en el mar. De hecho, en mi juventud… no digo que fuese pirata, pero también participé, en una cierta forma, en un pequeño expolio. Yo buceaba con dieciocho años, y en aquellos tiempos en que no había nada de lo que hay ahora. Me refiero a los actuales cazatesoros. Nosotros hacíamos incursiones submarinas, al margen de la legalidad vigente, y vendíamos ánforas”.

Quien metió al escritor en esa aventura de contrabandistas fue su amigo Paco el Piloto. Paco es el modelo del personaje que aparece con ese mote en La carta esférica. Junto al Piloto, nuestro joven Arturo sacaba ánforas romanas del fondo del mar. Y es que, por aquellos tiempos, las costas de Murcia eran un genuino yacimiento arqueológico, repleto de barcos naufragados y botines semiocultos en la arena.

“Es un tema que ha estado siempre ahí –añade–. Lo que pasa es que en España se ha puesto de manifiesto y ha tomado carta de actualidad con lo del Odyssey. Pero ha ocurrido siempre. Yo lo resumiría de una forma muy simple. En todo esto, España se diferencia de otros países, donde dicen: ‘Bueno, hay patrimonio arqueológico, trabaje usted, búsquelo, el Estado lo apoya, vamos al cincuenta por ciento, y tan contentos’. En España, el Estado ni come ni deja comer…”.

Una pausa valorativa da a entender que, bajo esas palabras, aflora la desconfianza que, desde antiguo y con fundamento histórico, siente el escritor hacia nuestros gobernantes.

“El Estado –dice Pérez-Reverte– no hace nada ni deja hacer. De hecho, este asunto ha estado bloqueado mucho tiempo. Hay un vacío legal, y se da una corrupción en todos los niveles administrativos. Locales, nacionales y de todo tipo. Eso ha hecho posible que intervengan muchos sinvergüenzas, conchavados a veces con quienes también son sinvergüenzas pero son sinvergüenzas oficiales. En España, este tema está descontrolado. La película coincide, venturosamente, con un momento en que eso está de moda, y está muy bien, porque lo que contamos aquí ocurrió hace treinta años y seguirá ocurriendo. Desgraciadamente”.

Sinopsis de La carta esférica

"Podríamos llamarlo Ismael, pero en realidad se llamaba Coy. Lo encontré en el penúltimo acto de esta historia, cuando estaba a punto de convertirse en otro náufrago de los que flotan sobre un ataúd mientras el ballenero Raquel busca hijos perdidos. Para entonces llevaba ya algún tiempo a la deriva, incluida la tarde en que acudió a la casa de subastas Claymore, en Barcelona, con la intención de pasar el rato".

Un marino sin barco, desterrado del mar, conoce a una extraña mujer que posee, tal vez sin saberlo, respuestas a preguntas que ciertos hombres se hacen desde siglos.

Cazadores de naufragios en busca del fantasma de un barco perdido en el Mediterráneo, problemas de latitud y longitud cuyo secreto yace oculto en antiguos derroteros y cartas náuticas, museos navales, bibliotecas...

Nunca el mar y la Historia, la ciencia de la navegación, la aventura y el misterio se habían combinado de un modo tan extraordinario en una novela, como en La carta esférica. De Melville a Stevenson y Conrad, de Homero a Patrick O’Brian, toda la gran literatura escrita sobre el mar late en las páginas de esta historia fascinante e inolvidable.

Ficha editorial

La carta esférica
Arturo Pérez-Reverte
Colección: Hispánica
Páginas: 600
Fecha de publicación: 20/6/2007
Género: Novela
Precio: 20.50 €
ISBN: 978-84-204-7207-2
EAN: 9788420472072

La crítica ha dicho

«Una brillante historia de aventuras: intriga romántica para todos los fans del thriller intelectual.» The Times

«Atrapa... Pérez-Reverte sabe cómo y cuándo entretejer escenas; cómo y cuándo modular la emoción de la historia.» The Daily Telegraph

«Oculta bajo la fórmula de un thriller marítimo, La carta esférica es una mirada reflexiva sobre la narrativa, la novela de género y la literatura en general… Una novela seductora y hermosa… Excepcional.» New York Magazine

«El relato es apasionante, está perfectamente documentado, es rico en suspense y golpes de efecto. Rinde homenaje a Conrad, Melville, Homero en lo que se refiere a su dimensión marítima más sugestiva y poética.» Il Messaggero

«Una gran novela marítima. Un himno a la aventura y a la literatura.» L´Express

«La carta esférica hace soplar una vez más y de forma maravillosa el viento de alta mar.» Le Monde

«Su don para el relato y esa erudición náutica que el mismo O’Brian hubiera envidiado.» Le Figaro Magazine

Copyright de imágenes y sinopsis © Santillana Ediciones Generales. Cortesía del Departamento de Prensa de Alfaguara. Reservados todos los derechos. Reservados todos los derechos.


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