El lápiz fue el último cuento que escribió Raymond Chandler, poco antes de morir. Los chantajistas no esperan había sido el primero. Y Gas de Nevada uno de sus relatos más perfectos.
En los tres textos que componen este libro, pues, cabe todo Chandler, en su espléndida madurez de escritor tardíamente llegado a la novela negra, un género que él fecundó con su talento.
Aquí aparecen las colinas de California, la luz de neón, los tahúres, las rubias desamparadas y el detective solitario.
Y también la maravillosa prosa de Chandler y su capacidad para destilar la violencia a través de un lirismo desesperado.
Hablamos del relato titulado Marlowe Takes on the Syndicate (Marlowe se hace cargo del sindicato, "London Daily Mail", 6-10 abril, 1959, publicado también como Wrong Pidgeon (Incauto equivocado); "Manhunt", febrero, 1961. Reeditado como The Pencil (El lápiz).
En palabras de Frank MacShane, durante esos momentos finales de su vida, "estaba trabajando en The Pencil [El lápiz], el primer cuento corto de Marlowe que escribiera veinte años atrás. Se basaba en asesinatos cometidos por un sindicato del crimen organizado. «La idea básica es demasiado seria para hacer frases ingeniosas -escribió-, y esto tiende a coartarme. Sin embargo, es una idea muy buena y, que yo sepa, nunca se ha desarrollado». La historia no convence debido a la improbabilidad de que Marlowe identifique a los dos «matones», los asesinos anónimos, procedentes de otro lugar, que matan a su víctima y desaparecen. Posee el ímpetu, ya que no la magia, de los primeros relatos de Chandler, pero está llena de sus propias preocupaciones. (...) Aparte de The Pencil, Chandler no hacía ningún trabajo serio. Organizó un programa de televisión de Philip Marlowe, que fue escrito por E. Pack Neuman y protagonizado por Philip Carey. Hamish Hamilton estaba interesado en publicar una colección de cartas de Chandler, pero la tarea de clasificarlas y revisarlas requería un temperamento distinto del de Chandler".
Raymond Chandler nació en Chicago en 1896.
Viajó muy joven a Inglaterra, donde estudió en la Dulwich School.
A su regreso a Estados Unidos, ejerció diversos oficios: empleado de banco, periodista, dependiente de una mantequería y, finalmente, alto ejecutivo de una compañía petrolífera, de la que fue despedido en 1932.
Desde entonces se dedicó a escribir, publicando sus primeros relatos en la revista Black Mask. A raíz del éxito obtenido por sus novelas, trabajó como guionista en Hollywood.
Falleció en la Jolla (California) el 26 de marzo de 1959.
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En esta nueva serie de maravillosas invenciones, Ray Bradbury ya no es, solamente, el poeta de la ciencia ficción, el autor de algunas obras ya clásicas en la historia del género.
Pequeño Gran Hombre (1964) es una memoria ficticia, una narración de aventuras con toques de humor, una novela con mucho de histórica y de homenaje a la vez al viejo Oeste norteamericano.
Seabury Quinn nació el día de año nuevo de 1889 en Washington. A los once años, tras la lectura de Drácula, comenzó a interesarse en las leyendas sobrenaturales, religiones primitivas, misticismo, brujería, necromancia y ritos fúnebres, temas en los que llegó a ser un auténtico erudito.
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