"Me gustan las chicas suaves y llamativas, duras y cargadas de pecados", confiesa Philip Marlowe. Y así es Velma Valente, la pelirroja que conquista al famoso detective privado y lo envuelve en una intriga en la que el crimen se mezcla con un robo de joyas y un sucio negocio de drogas.
Adiós, muñeca (Farewell, My Lovely, Nueva York, Alfred A. Knopf, 1940; Londres, Hamish Hamilton, 1940) fue la segunda novela que escribió Chandler y en ella su talento narrativo alcanza plenamente su madurez.
Por estas páginas desfilan algunos de sus personajes más memorables: el general Sternwood y su psicótica hija Carmen, el pornógrafo Geiger, el gigante Malloy, los policías corruptos... Todos ellos deambulan por Bay City, ese barrio elegante de Los Ángeles en el que el sueño americano se ha convertido ya en un escenario de pesadilla.
"Su segunda novela –escribe Philip Durham– Adiós, muñeca (1940) se inspiró en [los relatos] "El hombre que amaba a los perros" (Black Mask, marzo de 1936), "¡Busquen a la muchacha!" (Black Mask, enero de 1937) y "El jade del mandarín" (Dime Detective Magazine, noviembre de 1937)".
"Es imposible transmitir en una sola cita –escribe Julian Symons– el instinto casi perfecto de Chandler para el diálogo, que destaca en casi todos sus libros posteriores [a El sueño eterno], ya sea en los que hablan de estrellas de cine o agentes de publicidad, gente acomodada, gángsters o policías".
"Las críticas de Adiós, muñeca –escribe Frank MacShane– fueron muy favorables, pero es comprensible que Chandler se sintiera complacido por lo que escribió Morton Thompson en el Hollywood Citizen News: «Estoy perfectamente dispuesto a arriesgar la reputación de crítico que puedo tener hoy y pueda tener mañana en el futuro literario de este autor. Chandler escribe con una asombrosa concentración en las tareas del artista Trata de no perderse jamás un truco. Sus frases: todas ellas, muestran un esfuerzo intenso, un constante mejorar y pulir, una incesante actividad creadora. Su construcción es una paradoja de suavidad y brusquedad de técnica. Tiene buen gusto en el relato, en el drama y en la comedia. Emplea este sentido constantemente y relata su historia lo mejor que puede. Su libro, y él mismo, hacen honor a su profesión»".
Raymond Chandler nació en Chicago en 1896.
Viajó muy joven a Inglaterra, donde estudió en la Dulwich School.
A su regreso a Estados Unidos, ejerció diversos oficios: empleado de banco, periodista, dependiente de una mantequería y, finalmente, alto ejecutivo de una compañía petrolífera, de la que fue despedido en 1932.
Desde entonces se dedicó a escribir, publicando sus primeros relatos en la revista Black Mask. A raíz del éxito obtenido por sus novelas, trabajó como guionista en Hollywood.
Falleció en la Jolla (California) el 26 de marzo de 1959.
Copyright de texto e imagen inferior © 1985 Editorial Bruguera. Reservados todos los derechos.
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