"Bestiario", de H.P. Lovecraft

BestiarioCon soberbias ilustraciones de Enrique Alcatena, el libro Bestiario, de H.P. Lovecraft, nos permite redescubrir las pavorosas criaturas que poblaron las pesadillas del famoso escritor.

¿Es posible imaginar a un zoólogo o a un paleontólogo clasificando a los seres que Lovecraft ideó? Algo de ello hay en este Bestiario. Combinando los textos originales de Lovecraft con la clasificación establecida en el juego de rol “La llamada de Cthulhu”, recorreremos a continuación ese inquietante panorama que Enrique Alcatena ilustra en el mencionado volumen.

Cthulhu

Cthulhu es el más poderoso de los Primordiales, pese a estar preso en el fondo del mar en su morada de R’lyeh, en un estado semejante a la muerte.

Sólo duerme en espera de que llegue el momento propicio para despertar y volver a adueñarse de toda la Tierra.

Cthulhu es un ser de un tamaño descomunal, Lovecraft lo describe como “una montaña que camina bamboleante”.

De cuerpo ligeramente antropomórfico, su cabeza parece la de un pulpo con unos tentáculos a modo de barba. Su cuerpo gomoso está repleto de escamas y dispone de unas extremidades con grandes garras, así como de unas grandes alas de murciélago a su espalda.

Bestiario

Incluso dormido, es terriblemente poderoso gracias a un grupo de servidores humanos o híbridos, como los Profundos, que le adoran fielmente en todo el mundo. Las armas convencionales sólo pueden separar o herir su cuerpo de manera temporal, ya que se regenera con gran facilidad.

A lo largo de los tiempos, ha adoptado entre sus siervos humanos diversos nombres: Tulu, Thu Thu... con el fin de hacer su nombre más recordable y pronunciable asemejándolo a la fonética humana.

El propio Lovecraft cuando creó a su “Cthulhu” lo hizo partiendo de la idea de un nombre que no tuviera que ver con nada humano y ni siquiera él se puso de acuerdo en su pronunciación, a veces defendía una especie de “Cluh-luh” y otras “Khlul-hloo”.

August Derleth lo veía como la representación del agua, más en concreto como el dios elemental de este elemento.

Azathoth, el sultán demoníaco

Soberano de los Otros Dioses, habita en el centro del Universo, donde su cuerpo sin forma baila sin cesar el son ridículo y monótono de una flauta, acompañado en su baile por otros dioses menores. Es un dios ciego y necio que se sirve de Nyarlathotep para imponer sus terribles mandatos.

Nyarlathotep, el Caos Reptante

Es el mensajero de los Otros Dioses y el único, entre ellos, que posee una personalidad auténtica y dispone de miles de formas diferentes para hacerse ver (como puede ser el “Hombre Negro” de los aquelarres, un faraón egipcio, un monstruo enorme con un largo tentáculo rojo sangre en lugar de cara...). Le gusta llevar la locura a la humanidad, cosa que siembra al cumplir las órdenes de los Otros Dioses o sus propios caprichosos deseos.

Yog-Sothoth, el Todo-en-Uno, Uno-en-Todo

Vive en la intersección de los planos que componen el universo, a él no le afectan los conceptos de espacio y tiempo, y puede hallarse en el pasado y el futuro a la vez. Su forma es un conjunto de globos iridiscentes unidos y siempre fluctuantes, de tamaño variable, aunque bastante grande siempre.

Desea salir de su encierro fuera del universo mundano y entrar en nuestro plano para devorar toda la vida. Viene a tener tanto poder como Azathoth al poder viajar o llevar a cualquiera a cualquier espacio o tiempo, lo que le ha dado el sobre nombre de la Puerta y la Llave.

Shub-Niggurath

La Cabra Negra de los Bosques Con Un Millar de Retoños; nunca apareció físicamente en las historias de Lovecraft, si bien se la menciona en muchos horribles rituales como diosa de la fertilidad. Su forma es una espantosa masa nubosa inmensa de la que cuelgan tentáculos, bocas babosas y pezuñas negras.

Nodens

Suele ser amistoso con los humanos, así como posee una presencia física no aterradora al dejarse ver como un venerable anciano montado en un extraño carro formado por una gran concha marina y guiado por animales fabulosos.

El Wendigo

Creado por Algernon Blackwood a partir de las leyendas indias, y luego rebautizado por Derleth como Ithaqua.

A veces, el propio August Derleth ha especulado con que no sea la misma criatura. Acecha en las grandes zonas boscosas de las regiones septentrionales del continente americano. Es la representación elemental del viento y espíritu de la naturaleza virgen; de tamaño colosal y aspecto poco definido. Atrapa a sus víctimas llamándolas por su propio nombre y llevándoselas a volar con él a gran velocidad y gran altura, por lo que no es raro encontrar los cuerpos de éstos congelados y como si hubieran caído de muy alto. Entre los indios de Alaska tiene servidores que le veneran con sacrificios.

Hastur, el Innombrable

Aquel cuyo Nombre No debe ser Pronunciado; creación de Chambers y no de Lovecraft. No olvidemos que éste último usó en el ciclo de Cthulhu criaturas que no eran suyas sino de otros autores o de leyendas ancestrales (como los gules).

Su apariencia física se desconoce, pero todo apunta a que es un ser de lo más monstruoso. Es medio hermano de Cthulhu, aunque ambos estén en conflicto permanente y sus sectarios se opongan unos a otros. Vive cerca de la estrella Aldebarán, en la constelación Tauro, y está relacionado con el Lago de Hali, el Signo Amarillo y Carcosa. Posee el poder de volar a través del espacio. Entre su legión de servidores están los abominables Tcho-Tcho.

Yig, Padre de Serpientes

Conectado de algún modo con Quetzalcoatl, de ahí que sea una criatura aún temida, incluso venerada, por los indios de la frontera entre Estados Unidos y México. Su maldición provoca la locura así como malformaciones a los niños. Los hombres serpientes también le adoran.

Ángeles descarnados de la Noche

Su apariencia demoníaca es de lo menos atrayente. Lo peor de todo es que no poseen rostro alguno. Su cabeza está coronada por dos cuernos, curvados uno hacia el otro. Poseen un cuerpo gomoso y de un color poco agradable pese a su forma antropofórmica.

Sus extremidades acaban en horribles garras que les sirven para atrapar a sus víctimas humanas. Poseen unas enormes alas de murciélago y una enorme cola espinosa que no deja de moverse como si fuera una serpiente. No son seres muy inteligentes, por lo que se limitan a cumplir órdenes superiores, o a aliarse con criaturas como los gules.

Atrapan a sus víctimas agarrándolas entre sus garras por el estómago y se las llevan volando hasta territorios míticos perdidos, como la zona de Leng, donde los arrojan desde el cielo para que mueran abandonados a su suerte.

Los Antiguos

Poseen un aspecto ajeno a lo humano, mezcla de vegetal y animal. Se asemejan a un barril con aristas, con brazos horizontales delgados. De la parte superior y la base de este cuerpo surgen una extraña formación de brazos en forma de estrella de mar. Además poseen unas alas membranosas prensiles, que se ocultan con facilidad. Su tamaño es bastante grande y superan los dos metros de altura.

Son anfibios, poseen la capacidad de vivir en el agua y de volar incluso por el espacio. Pese a su aspecto, poseen una gran inteligencia, lo que les convierte en una raza extraterrestre muy avanzada tecnológica y científicamente (incluso se especula con la posibilidad de que la humanidad sea el resultado de uno de sus fallidos experimentos).

Llegaron a la Tierra hace miles de años y tras numerosas guerras con otras razas extraterrestres se refugiaron en una base de la Antártida, donde aún tienen una ciudad subterránea congelada por un glaciar. Crearon a los espantosos Shoggoths para que les sirvieran como esclavos, pero éstos se rebelaron y acabaron matando a muchos de sus creadores, causando la decadencia y casi completa aniquilación de los Antiguos.

Byakhee

Donde mejor se les describe es en el relato “El ceremonial”, Lovecraft dice de ellos que son una mezcla malsana y antinatural de cuervos, topos, buitres, hormigas y seres humanos descompuestos. Sus alas les permiten volar por el espacio interestelar y sirven de montura a los humanos que adoran a Hastur, el Innombrable.

Dholes

Son gigantescas criaturas a modo de enormes babosas de gran voracidad capaces de acabar con mundos enteros. Sólo han visitado la Tierra en contadas excepciones. Sus cuerpos viscosos y blancuzcos pueden escupir una baba pegajosa a modo de arma y para cazar a sus víctimas. No suelen salir a la superficie por el día, prefieren hacerlo cuando no hay luz.

Gran Raza de Yith

Como los Antiguos, son una raza extraterrestre mitad vegetal, mitad animal, e igualmente poseen una gran inteligencia lo que les procura un desarrollo y avance cultural importante. Poseen una altura aún mayor que los Antiguos, fácilmente los tres metros, con un cuerpo central a modo de cono iridescente.

De la punta del cono salen cuatro miembros cilíndricos flexibles, que a veces se contraen hasta desaparecer y otras se extienden hasta casi tres metros.

En el extremo de dos de ellos tienen enormes garras y pinzas; en el del tercero tienen cuatro apéndices rojos en forma de trompas, y en el cuarto una especie de globo amarillento irregular, con tres grandes ojos oscuros. Por encima de la cabeza tienen cuatro protuberancias grises en forma de tallos, con apéndices parecidos a flores, mientras que de la parte inferior de ésta cuelgan ocho antenas verdosas.

La base del cono era bordeada por una sustancia gomosa gris que servía para dotar a la criatura de movimiento mediante expansiones y contracciones.

Aunque sus cuerpos son originarios de la Tierra en su época más remota, las mentes que los ocupan son de seres extraterrestres que huyeron de su lejano planeta, como volverán a huir a los cuerpos de una especie de escarabajos del futuro de la Tierra, sucesores de los humanos como dominadores del planeta.

Esta huida futura es protagonizada en el pasado de la Tierra (mucho antes del hombre) cuando la Gran Raza es exterminada por los Pólipos volantes, mucho antes de la aparición del hombre sobre el planeta. Son los únicos seres inteligentes que han vencido al tiempo y poseen el poder de enviar su mente adelante o atrás, usando un cuerpo ajeno pero adecuado con el que intercambiarse.

Les interesa mucho la historia, tanto pasada como futura y usan su poder de intercambio de mente para obtener datos sobre cualquier cultura antigua o moderna, terrestre o extraterrestre. Como raza avanzada, poseen una estructura social rígida y justa, además no son guerreros, aunque poseen armas defensivas y han sufrido guerras contra los Antiguos y los Hongos de Yuggoth.

Gules

Estos “demonios” de apariencia humana están presentes en muchas de las leyendas y mitos humanos más antiguos, orientales y occidentales. Como la figura del vampiro, son monstruos cuyo origen se pierde en el tiempo. Son de cuerpo humanoide, aunque su faz es más bien canina por sus fauces, nariz y orejas.

Poseen pezuñas en lugar de pies y fuertes garras. Su piel es gomosa y de un color repugnante, como mortecina. Muchos de ellos fueron hombres, que se transformaron en monstruos semejantes por verse atraídos por el mundo de lo muerto (cementerios, criptas...) o por nacer fruto de la horrible unión de una de estas criaturas con un humano. Suelen vivir en túneles debajo de grandes ciudades, túneles que frecuentemente se comunican con cementerios, ya que estos seres se alimentan de cadáveres humanos. En la literatura de Lovecraft puede hallárseles también, como a los Ángeles Descarnados, en las Tierras de los Sueños.

Hombres Serpiente

Como su propio nombre indica, su aspecto es antropomórfico. Su piel es viscosa y posee escamas, como la de las serpientes, y su cabeza tiene forma de ofidio. Son una raza que pertenece a la época más remota de la Tierra, floreció como cultura antes de la llegada de los dinosaurios.

Eran criaturas inteligentes y altamente avanzadas que construyeron impresionantes ciudades de basalto negro. Se dice que “la ciudad sin nombre” es obra de esta raza. Además de sus avances científicos, eran una raza de grandes hechiceros, con poderes sobrenaturales gracias a muchos de los seres a los que servían, como el dios Yig.

Mi-Go, los Hongos de Yuggoth

Su cuerpo parece el de un insecto o un crustáceo, de un color rosado y de metro y medio de largo, aunque su naturaleza parece más bien vegetal. Poseen unas alas membranosas que les permiten volar por el espacio interestelar. Además tienen varios juegos de patas articuladas y algo que asemeja una cabeza, pero que tiene forma de elipsoide cubierto por muchas pequeñas antenas.

Pueden caminar erectos sobre sus patas traseras o usar todas sus patas para moverse. Son una raza extraterrestre que disponen de una base importante en el planeta Yuggoth (Plutón para nosotros), así como una colonia minera en la Tierra. Entre ellos no se comunican por sonidos, sino por el cambio de colores de sus cabezas, aunque son capaces de hablar idiomas humanos con los hombres que les sirven en sus propósitos.

Adoran a Nyarlathotep y a Shub-Niggurath entre otros y usan humanos que les rinden culto. Son altamente avanzados en sus técnicas quirúrgicas, así, por ejemplo, son capaces de extraer un cerebro humano sin dañarlo y almacenarlo con vida en un tubo mecánico al que conectan dispositivos que les permiten ver, hablar y escuchar, de esta forma pueden llevar a las mentes humanas de viaje por el espacio.

Pólipos Volantes

Son una raza extraterrestre ancestral y horrible. Su forma no es fácilmente definible y no son enteramente materiales. Pese a no tener alas, vuelan con facilidad. Llegaron a la Tierra hace millones de años para devorar todo animal que caía en su territorio.

Construyeron enormes ciudades de basalto provistas de altas torres sin ventanas, aunque fueron expulsados de éstas por la Gran Raza de Yith que les recluyó bajo la superficie, hasta que mucho tiempo después regresaron para vengarse de la Gran Raza causando la destrucción de la civilización de ésta. Aún viven en profundos pozos de nuestro subsuelo, devorando todo organismo vivo que encuentran. Se alían con los grandes vientos, lo que les permite desplazarse y originar ruidos silbantes, así como crear tormentas.

Profundos

Son una raza anfibia marina que adoran a Cthulhu y a sus soberanos los grandes Profundos: Padre Dagon y Madre Hydra. Su forma es vagamente antropoide, aunque su cabeza parece la de un pez con enorme ojos saltones que no pestañean nunca. De piel brillante y resbaladiza, de un color verde grisáceo poco atractivo. Además poseen una espina dorsal escamosa y sus extremidades acaban en garras palmeadas y membranosas para nadar mejor.

A los lados del cuello poseen agallas palpitantes. Pueden andar erguidos o a cuatro patas, siempre con poca elegancia. Poseen grandes grupos de seguidores entre los humanos, que incluso tienen relaciones carnales con ellos de las que surgen híbridos inmortales que nacen con aspecto humano, pero con los años adquieren el aspecto de un Profundo, lo que les fuerza a vivir en el mar.

Shoggoths

Es uno de los monstruos más terribles de Lovecraft. Su aspecto es el de una masa informe de materia indefinida, que a veces sugiere plástico y otras vapor, de un color negro iridiscente y un olor fétido. Su presencia espantosa es de un tamaño enorme y se mueve a gran velocidad. Lovecraft los describe como “una congestión informe de burbujas protoplásticas, vagamente luminiscentes y con millares de ojos temporales formándose y deshaciéndose como pústulas de luz verdosa por toda la masa”.

Carecen de voz, pero imitan la de sus amos creadores contra los que se rebelaron: los Antiguos, por ello pueden gritar cosas como: “¡Tekeli-li!”

Sinopsis

«De pronto empecé a sentir terror al mirarlos mientras pasaban. Miré el espacio cercano de donde saldrían bañados por la luna, y tuve pensamientos extraños acerca de la contaminación irreparable de aquel espacio. Tal vez se tratara de los peores seres de Innsmouth. El hedor se volvió abrumador, y los ruidos crecieron hasta llegar a ser una babel bestial de graznidos, aullidos y ladridos sin la menor sugerencia de habla humana. Ahora la horda estaba muy cerca… el aire vibraba saturado de gruñidos roncos y el suelo se sacudía con sus pisadas de ritmo extraterrestre. Casi se me cortó el aliento, y dediqué todas las fuerzas de mi voluntad a mantener los párpados cerrados.» Profundos. La sombra sobre Innsmouth, 1931.

Veintidós criaturas nos conducen al mundo perturbador del gran maestro de la narrativa fantástica. Las estampas de Enrique Alcatena nos revelan las bestias más inquietantes y extraordinarias del universo de H. P. Lovecraft en un descenso magistral hacia los abismos del terror.

Enrique Alcatena (ilustrador)

Profesor de literatura inglesa y norteamericana, y dibujante autodidacta, Alcatena comienza a dedicarse profesionalmente a la historieta y la ilustración en 1975. Ha colaborado con las editoriales Bastei (Alemania); DC, Marvel y Dark Horse (EE.UU.); Albin Michel (Francia); DC Thomson y Fleetway (Inglaterra), y Eura (Italia), entre otras.

El universo gráfico de Alcatena, tiene raíces en las estampas japonesas del Ukiyo-e, las miniaturas persas, los grandes ilustradores de principios de siglo xx, como Nielsen, Rackham, Clarke y Sime, así como los dibujantes de superhéroes Kirby, Infantino, Craig Russell y Windsor Smith.

Influido de niño por la mitología griega, descubre otros universos de leyenda, otros mitos: los ciclos infinitos de la India, las laberínticas cosmogonías de Egipto y las sagas nórdicas.

Más tarde conoce a los grandes escritores del género fantástico: Lord Dunsany, Jorge Luis Borges y Clark Ashton Smith, los grotescos dickensianos de Peake, los finos e irónicos tours de force de Vance y los folletines de Moorcock y Howard. Y, por supuesto, a H. P. Lovecraft, quien es fuente inagotable de inspiración en su carrera de artista. Actualmente, reside y trabaja en Buenos Aires.

Ficha editorial

Bestiario

Howard Phillips Lovecraft

Libros del Zorro Rojo

Traducción: Elvio E. Gandolfo

16,5 x 24 cm; 68 pp.

Cartoné encuadernado en tela con sobrecubierta

ISBN: 978-84-96509-93-1

Copyright de ilustraciones (Enrique Alcatena) de "Bestiario" © Libros del Zorro Rojo. Cortesía del departamento de comunicación de Libros del Zorro Rojo. Reservados todos los derechos.


logonegrolibros

Términos de uso y Aviso de privacidad. ISSN 2530-7169 (Ilustración: Kellepics, CC)

  • Entre el corazón y el cerebro
    Escrito por
    Entre el corazón y el cerebro Actuar siguiendo los dictados del cerebro o los del corazón es una dicotomía a la que recurren muchas personas. Por “corazón” hay que entender “emoción”, “sentimientos”, “sensibilidad”. Es una metáfora clásica esta del corazón, aunque…
  • Huesos de santos
    Escrito por
    Huesos de santos Uno de los tal vez mayores agentes de la vida humana sea, por paradoja, el intento de matar la muerte. Explorar el pasado, obtener una historia, honrar a los ancestros queridos o queribles (muchos de…

logonegrociencia

Comfreak, CC

  • La edad del universo
    Escrito por
    La edad del universo Los cálculos sobre la antigüedad del universo ofrecen horquillas de más y menos que, para la medida del tiempo humano, resultan inimaginables. Las mediciones aceptan que hubo un big bang, o sea una…

Trestesauros500

Vlynn, CC

  • Forma, función y errores de cálculo
    Escrito por
    Forma, función y errores de cálculo En la revista Investigación y Ciencia (nº 290, 2000, págs. 24-31), el ingeniero Robert Silman analizaba los problemas estructurales de la Casa de la Cascada, diseñada por Frank Lloyd Wright (1867-1959) en septiembre de 1935,…

Cartelera

Cine clásico

logonegrofuturo2

Imagen © Richard Kingston (young rascal)

logonegrolibros

MystycArtDesign, CC

logonegromusica

Fradellafra, CC

  • Lavandera estrena a Chopin
    Escrito por
    Lavandera estrena a Chopin Unos cuantos millones de seres humanos deben (debemos) a Chopin el haber descubierto la música. A veces, ciertamente, en malas compañías: películas cursis, radionovelas y, en último lugar, malos pianistas. Son los que, no contentos…

logonegroecologia

Coffy, CC

  • Pandas en el museo
    Escrito por
    Pandas en el museo Algunos animales han entrado en el libro Guinness de los récords, pero pocos lo han hecho por méritos científicos. El oso panda Chu-Lin, que nació en el Zoo-Aquarium de Madrid el 4 de septiembre de…

etimologia