Chicas muertas supuso la tarjeta de presentación de Richard Calder, una obra que revela a un autor de estilo embriagador cuya imaginación desbordante es capaz de enamorar, impactar y escandalizar a partes iguales.
Calder despliega en esta primera novela sus mejores armas a lo largo de una trama hipnótica y una sucesión de escenarios inquietantes.
Un nanovirus de transmisión sexual que infecta el cromosoma X provoca que las muchachas nacidas con el genoma modificado sufran profundos cambios. Su piel se polimeriza y desarrollan un apetito sexual insaciable, irresistiblemente seductor para todos aquellos que necesitan desatar su lujuria extrema.
A las aquejadas de este mal se las conoce como chicas muertas. Una de ellas, Primavera, escapa con un compañero de escuela, Ignatz Zwakh, de un Londres convertido en un gueto de refugiados y familias de chicas muertas. Iggy está locamente enamorado de Primavera, a la par que «enganchado» a la voraz sexualidad de la joven, mientras que ella lo necesita para sobrevivir en un mundo desquiciado.
Chicas muertas es la primera novela de Richard Calder, la más osada y quizá la más personal de este autor atractivo y delirante. Retrata un futuro cercano en el que el egoísmo y la incomunicación generan nuevas necesidades, satisfechas mediante la producción de seres artificiales o la manipulación de seres humanos para dar híbridos que permitan dar rienda suelta a cualquier tipo de deseo latente. Erótica, mórbida y alucinante, Chicas muertas dio paso a una trilogía que Calder completó con Dead Boys y Dead Things.
Sugerente, atrevida y provocadora, una obra para disfrutar con todos los sentidos.
El autor
Richard Calder nació en Londres en 1956. Después de trabajar en una emisora independiente de televisión y para el departamento de prensa de la embajada estadounidense, trasladó su residencia a Tailandia.
Su primera novela, Chicas muertas, apareció en 1992 y causó un verdadero revuelo en el género; desde entonces viene desarrollando una de las obras más personales de las letras inglesas, destacando por su estilo barroco y personajes inmersos en entornos donde la moral se desestima en aras de la supervivencia. Tras unos años en las Filipinas, ha vuelto a su antiguo Este, el East End londinense.
Presentación
"A primera vista –escribe Albert Solé–, la patética huida envuelta en peripecias sangrientas de los dos jóvenes enamorados acosados por las potencias hostiles del mundo adulto que son Ignatz y Primavera es, meramente, el prolegómeno inevitable de un recorrido enmarcado dentro del bildungsroman en el que los protagonistas irán cubriendo etapas hacia la edad adulta y el conocimiento del universo que los rodea para, tras haber superado uno tras otro todos los obstáculos de rigor y mostrado a la mirada del lector los aspectos más vistosos de la teratología dentro de la cual se mueven, recalar finalmente en la solución que metamorfoseará los aspectos más claramente ofensivos y equivocados de cuanto había estado tratando de hacerles la vida imposible, indigna y/o inasequible.
Es, evidentemente, una remodelación del viaje más allá del horizonte de sucesos, la búsqueda de la singularidad oculta en el centro del cosmos o la caza del arma irresistiblemente efectiva que permitirá hacerse con el control de la situación".
Ficha técnica:
Richard Calder, Chicas muertas (Dead Girls, 1992)
Gigamesh Ficción, núm. 22
Colección dirigida por Alejo Cuervo
Traducción de Albert Solé
Prólogo de Albert Solé
Ilustración de portada de Juan Miguel Aguilera
ISBN 978–84–932702–5–4
P.V.P. 16,00 €
208 págs.
Copyright de texto e imágenes © Ediciones Gigamesh. Cortesía de Gigamesh. Reservados todos los derechos.
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