Hijo de un comerciante de Liverpool asentado en la India, el escritor inglés Philip Meadows Taylor, nacido en 1808, publicó su primera obra, Confesiones de un asesino Thug, en 1839.
No obstante esta primera entrega, en la que Meadows Taylor utiliza recursos propios de la ficción y de la literatura de aventuras para relatarnos unos poco menos que increíbles, aunque contrastados, hechos reales, su carrera literaria se centró en la novela picaresca de ambientación histórica, con títulos como Tippo Sultan, Ralph Darnell y Seeta, sobre la conquista inglesa de la India y las revueltas de los colonizados.
Meadows Taylor ejerció como superintendente de la Policía de Bolarum durante un periodo de tres años de su estancia en la India, cargo que aprovechó para hacer acopio de una excelente documentación para su obra sobre la misteriosa secta de los thugs y sus estrangulamientos rituales.
La hermandad de los thugs o phansidars («los que actúan mediante engaños»), cuyos sicarios se ganaban la confianza de sus víctimas antes de asesinarlas, inició sus siniestras acciones a comienzos del siglo XIV inspirándose en la devoción por la diosa Bhowani, o Kali, terrible diosa de la destrucción en el panteón hindú. La vasta organización que llegaron a cimentar fue desmantelada finalmente hacia 1850, gracias a los «arrepentidos», después de haberse cobrado la vida de unas cuarenta mil víctimas anuales durante los últimos tres siglos.
"Lord Cornwallis –escribe Norman MacKenzie– conquistó Seringapatam, capital de Mysore, el año 1799. Poco después varios reinos vecinos de Mysore, situados en la India Meridional, cayeron bajo control británico. Fue entonces cuando los espantados administradores y soldados ingleses descubrieron la existencia de bandas de estranguladores que infectaban las carreteras de la India meridional en invierno, estación en que el tráfico de viajeros alcanzaba su mayor intensidad. Alrededor de un centenar de estranguladores fueron capturados en las cercanías de Bangalore. (...) Hasta 1816 no hubo ninguna prueba de que aquellos asesinatos guardasen entre sí cualquier tipo de relación. Ese año, Richard Sherwood, cirujano de Fort St. George, en Madrás, consiguió una serie de delaciones sobre los asesinos rituales que aterrorizaban los caminos de la India. Su informe sobre la secta fue lo que condujo posteriormente a unas investigaciones sistemáticas que permitieron destruirla (...). El Dr. Sherwood tituló su trabajo Of The Murderers Called Phansigars. (...) A menudo la secta recibía protección de las autoridades locales, con quienes compartía el botín arrebatado a los viajeros asesinados. Sus miembros vivían como campesinos corrientes. Los asesinos no atacaban nunca a los europeos, por miedo a las represalias; operaban casi siempre a cientos de millas de sus hogares y su blanco preferido eran los grupos de viajeros que transitaban por las carreteras" (Sociedades secretas, Luis de Caralt, 1971)
Ficha editorial
Confesiones de un asesino Thug
Meadows Taylor
Traducción de José Luis Moreno–Ruiz
Colección: Avatares / AV–041
Año: 2000
ISBN: 84–7702–329–8
Págs: 416
Precio: 19,23 €
Copyright de la nota editorial © Valdemar. Reservados todos los derechos.
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