De profundis y ensayos, Oscar Wilde, Losada, 2005, ISBN 9789500353373.
De Profundis es la célebre carta que Óscar Wilde escribió en la cárcel de Reading, donde denunció, en su confesión, el desatino y el desmesurado castigo que le es impuesto, con el cual la sociedad limpió su conciencia.
Wilde murió proscrito en París, en 1900; en 1905 se publicó una versión censurada de la carta, pero el texto completo se conocería recién en 1949.
Comentario
"Oscar –escribe Blas Matamoro– es, evidentemente, un efecto del deseo materno. Subraya esta circunstancia prenatal la existencia de un primogénito, Willie, que hereda el nombre del padre y, supuestamente, resulta del querer paterno, aunque ya matizaremos este particular.
La carrera literaria de Oscar empieza con una invocación a la madre, una carta muy cuidadosa que le escribe con trece años, en 1868.
La señora quería una niña y nació Oscar. Hasta los diez años, Oscar será tratado como una niña y vestido de mujer. La madre lo ha cargado de identidades desde antes de nacer y decide que su vástago es grande, hermoso, saludable, brumoso y ossidnico, siempre joven y siempre pagano.
Retengo lo de ossiánico, o sea perteneciente a Ossián, un poeta medieval cuyos cantos apócrifos lo hicieron famoso en el primer romanticismo gracias a una impostura del escritor Macpherson. Algo de apocrifia y de artificio radical habrá siempre en la vida de Wilde. Algo que, por compensación, lo llevará al imposible hallazgo de lo natural y lo auténtico. (...) Vale la pena pensar en el segundogénito como escritor. En nuestro tiempo existen casos sugestivos. Aparte de Oscar Wilde, Antonio Machado, Thomas Mann, Henry James.
Y, ampliando el panorama, escritores que han sido niños de mamá antes que de papá.
A la lista anterior añadamos, por ejemplo, a Marcel Proust y Rainer María Rilke. (...) El doctor Wilde tiene unas «casas chicas» y unos hijos bastardos que se conocen, sin saber su vínculo, con los niños legítimos.
Aparecerán tras la muerte del buen señor, que habrá dilapidado su fortuna entre tanta exigencia multifamiliar. Para siempre, el tema del huérfano, del expósito, del hijo irregular o del rechazo por la familia legítima, quedará en el imaginario de Oscar y aparecerá en sus cuentos y obras de teatro. En quien desconoce su origen hay un proyecto de fundador. Y Cristo, último objeto de la devoción wildeana, también es un (divino) bastardo, hijo de María con alguien que no es su marido legal.
Podríamos preguntamos si la homosexualidad de asear tiene algo que ver con esta extravagancia familiar de su padre. En todas sus relaciones homosexuales, Wilde siempre buscó a un muchacho que reclamaba protección. Tal vez, el hermanito pobre de la casa chica. O, tal vez, un vínculo padre-hijo que no vivió con su padre, el derrochón doctor Wilde. En cualquier caso, la función de padre convencional falla en su experiencia".
Copyright de texto e imágenes © Losada. Reservados todos los derechos.
Copyright de la cita © Blas Matamoro. El texto aparece publicado en Cine y Letras con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.
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