Antony Beevor ha alcanzado justa fama universal con sus libros de historia del siglo XX, entre los que sobresalen los bestsellers Stalingrado; Berlín. La caída y La guerra civil española, traducidos a más de treinta idiomas.
El secreto de su éxito está en su portentosa capacidad para dotar de carne y sangre, de vida, a las criaturas históricas que pueblan sus libros. El puntilloso rigor del documentalista se convierte, por el arte de Beevor, en brillante narración donde no se sabe qué admirar más, si su solvencia histórica o la irresistible adicción literaria que suscita.
Ahora, el genial escritor vuelve a maravillarnos con su narración del Día D.
Tras largos años de trabajo en archivos que sus predecesores no pudieron consultar (más de treinta, en media docena de países), ha escrito lo que nos parece una obra total sobre la experiencia de la guerra: los preparativos de la invasión de Normandía por las fuerzas aliadas, la disciplinada resistencia de los soldados alemanes, el enfrentamiento, terrible, en las cabezas de playa, el penoso avance en territorio francés con batallas tan fieras como las que se libraban en el frente oriental, el calvario de los civiles franceses masacrados por ambos bandos, las miserables disensiones entre los jefes militares, o la visión, casi insoportable, de la exacción más terrible de la guerra: los heridos, los desnudos y los muertos.
"La historia –escribe Jacinto Antón– nos la han contado mil veces, especialmente Cornelius Ryan en El día más largo, en el que se basó la película (vienen a la cabeza los clic–clic de los grillos metálicos de los paracaidistas y la cara de estupefacción ante lo que se le viene encima de Curd Jurgen en el papel de Blumentritt), y Spielberg en Salvar al soldado Ryan, claro. Pero Beevor hace que suene nueva y diferente. Aporta novedades sorprendentes: la presencia de civiles franceses, hombres y mujeres, luchando en las filas alemanas y liquidados por las tropas aliadas; las atrocidades de éstas con los prisioneros germanos. Pero lo más impresionante es su forma de hacernos sentir presentes en aquel día ensangrentado: los cuerpos como de cera de los caídos flotando en la orilla en el vaivén de las olas o el sip–sip de las balas de ametralladora contra la arena húmeda" (El País, 05/06/2009)
Antony Beevor, educado en Winchester y Sandhurst, fue oficial regular del ejército británico. Abandonó el ejército tras cinco años de servicio y se trasladó a París, donde escribió su primera novela.
Sus ensayos, traducidos a más de treinta idiomas y publicados en castellano por Crítica, han sido galardonados con varios premios, especialmente Stalingrado (2000), merecedor del Samuel Johnson Prize, el Wolfson History Prize y el Hawthornden Prize, y Berlín. La caída, 1945 (2002), que han conocido una docena de ediciones en castellano.
Otras obras del autor son La batalla de Creta (2002), ganadora del Runciman Prize, París después de la liberación (1944–1949) (2003), El misterio de Olga Chejova (2004), La guerra civil española (2005), Un escritor en guerra. Vassili Grossman en el ejército ruso, 1944–1945 (2006) y El Día D. La batalla de Normandía (2009).
Ficha editorial
Fecha de publicación: 23/09/2010
780 páginas
ISBN: 978–84–9892–134–2
Código: 969051
Formato: 15,5 x 23 cm.
Tomo 1
Encuadernación: Rústica con solapas
Colección: Memoria Crítica
Traductores: Joan Rabasseda | Teófilo de Lozoya
Copyright de texto e imágenes © Crítica. Reservados todos los derechos.
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