Siddhartha Mukherjee ha ganado el premio Pulitzer con este ensayo excepcional, en el que relata la historia del cáncer con un formidable talento narrativo. Apasionante, informado y revelador, este libro es un clásico instantáneo.
Quienes leyeron La enfermedad y sus metáforas, de Susan Sontag, saben qué tipo de eufemismos empleamos para referirnos a una enfermedad como el cáncer. Mukherjee los evita, y nos aproxima a la realidad de este mal con la habilidad de un ensayista de primera categoría.
En el hospital donde Mukherjee se inició como oncólogo había siete residentes de esta especialidad. "Sobre el papel –recuerda– parecíamos una fuerza formidable: graduados de cinco facultades de Medicina y cuatro hospitales universitarios, acumulábamos entre todos sesenta y seis años de formación médica y científica y doce títulos de posgrado. Pero ninguno de esos años ni de esos títulos podía habernos preparado para este programa de capacitación. La Facultad de Medicina, las prácticas y la residencia habían sido abrumadoras en lo físico y lo emocional, pero los primeros meses de la especialización deshicieron esos recuerdos como si todo hubiera sido un juego de niños, el jardín de infancia de la formación médica. El cáncer era una presencia que lo consumía todo en nuestra vida".
¿En qué punto nos encontramos en nuestra batalla contra el cáncer y cómo hemos llegado hasta aquí? ¿De qué forma ha ido cambiando nuestra imagen de esta enfermedad y cómo ha influido esa evolución en la propia trayectoria del mal? ¿Estamos ganando o perdiendo la «guerra contra el cáncer»?
"Este libro –nos dice el autor– es el fruto del intento de responder a esas preguntas.
Me sumergí en la historia del cáncer para dar forma a la enfermedad de perfiles cambiantes con la que me enfrentaba. Utilicé el pasado para explicar el presente".
Esta magistral obra, ganadora del Premio Pulitzer, responde a dichos interrogantes partiendo de una reciente consideración: el cáncer no es sólo un fenómeno médico. Se trata también de un fenómeno social que ocupa un complejo espacio cultural y político. Su historia no puede contarse exclusivamente como un ensayo científico sino también como un relato profundamente humano. Este guarda testimonios de lucha y optimismo, de descubrimientos revolucionarios y terribles decepciones, de héroes y víctimas, y de la incansable búsqueda de una cura.
La intensidad de esa batalla es descrita vívidamente por el autor: "En El pabellón del cáncer, la novela de Aleksandr Solzhenitsyn, Pável Nikolaievich Rusánov, un juvenil cuarentón ruso, descubre que tiene un tumor en el cuello y es trasladado en un santiamén al pabellón de cancerosos de un hospital sin nombre en el gélido norte. El diagnóstico de cáncer —no la enfermedad, sino los meros estigmas de su presencia— se convierte en una sentencia de muerte para Rusánov. La enfermedad lo despoja de su identidad. Lo viste con la bata de los pacientes (un uniforme de tragicómica crueldad, no menos pestilente que el mono de los presos) y asume un control absoluto de sus actos. Recibir un diagnóstico de cáncer —comprueba Rusánov— es ingresar en un gulag médico sin fronteras, un estado aún más invasivo y paralizante que el que se ha dejado atrás. (Tal vez Solzhenitsyn, con este hospital oncológico de un totalitarismo absurdo, haya procurado trazar un paralelo con el Estado exterior también absurdamente totalitario, pero por mi parte, cuando una vez le pregunté a una mujer que tenía cáncer cervical uterino invasivo qué pensaba de ese paralelo, recibí esta sarcástica respuesta: «Por desdicha, no necesité ninguna metáfora para leer el libro. El pabellón de cancerosos era mi Estado restrictivo, mi prisión»)".
Una labor épica
Siddartha Mukherjee ha realizado una labor épica en la que aborda el cáncer con la precisión de un biólogo celular, la riqueza en detalles de un novelista, el registro de un historiador y la pasión de un biógrafo.
Desde Atosa, la reina de Persia, que dio instrucciones a un esclavo para que le extirpara un pecho, hasta Carla, una de sus pacientes, Siddhartha Mukherjee aborda en este fascinante libro más de 5.000 años de descubrimientos, obstáculos, victorias y muerte.
"El cáncer –escribe Mukherjee– forma parte de nuestro genoma: los genes que sueltan las amarras de la división celular normal no son ajenos a nuestro cuerpo, sino versiones mutadas y desfiguradas de los genes mismos que llevan a cabo funciones celulares vitales. Y el cáncer imprime su marca en nuestra sociedad: a medida que prolongamos la duración de nuestra vida como especie, desencadenamos inevitablemente un crecimiento maligno (las mutaciones de los genes del cáncer se acumulan con el envejecimiento; así, la enfermedad tiene una relación intrínseca con la edad). En consecuencia, si la inmortalidad es nuestra aspiración, también lo es, en un sentido bastante perverso, la de la célula cancerosa".
Ficha técnica
El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer
Colección: Taurus Pensamiento
Páginas: 640
Publicación: 28/09/2011
Formato: 15 x 24
Encuadernación: Rústica
Precio: 23,00 €
ISBN: 9788430606450
EAN: 9788430606450
Copyright de texto e imágenes © Taurus. Santillana Ediciones Generales. Reservados todos los derechos.
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