Producto de la vasta cultura y la asombrosa erudición de Jorge Luis Borges, este libro atractivo y peculiar es una especie de bestiario moderno en el que se recoge gran parte de «los extraños seres que ha engendrado, a lo largo del tiempo y del espacio, la fantasía de los hombres».
Por las páginas de El libro de los seres imaginarios (1967) desfilan –provenientes de muy diversas fuentes, cuyo lenguaje transmuta y enriquece el inimitable estilo del maestro argentino– desde las criaturas alumbradas por las numerosas mitologías y doctrinas que han dado forma, durante siglos, a los sueños, deseos y miedos de los hombres (el basilisco, el centauro, el Uroboros, las valquirias...), hasta las engendradas por autores como Lewis Carroll, Kafka, Wells o Flaubert.
«En Borges –escribe Blas Matamoro– se repite la alusión lúdica, a propósito de considerar las ideas filosóficas o religiosas tan sólo por su elegancia o belleza formal, por su singularidad o maravilla. (...) Tampoco, en consecuencia, es ajena su literatura a un prolongado ejercicio de narcisismo. Sus cuentos son, frecuentemente, sólo una sucesión de fíchajes eruditos, producto de lecturas insólitas, de clásicos olvidados, de la historia filosófica de Mauthner y de los infalibles artículos de la Enciclopaedia Britannica y el Diccionario Enciclopédico Hispano–Americano. Se evoca al niño pedante, atosigado de lecturas tempranas, recitando de memoria en la sala familiar, ante las damas de la hora del té, versos e historias, respondiendo a la curiosidad informada de las visitas, demostrando saber más que los inquisidores.»
«La enciclopedia –escribe Borges– es quizá el más deleitable de los géneros literarios. Al menos lo ha sido. Las enciclopedias actuales no son generalmente nada más que simples herbarios de estadísticas y de necrologías, destinadas no tanto a la lectura como a una consulta rápida y a un olvido inmediato. Las antiguas, desde la Historia Naturalis de Plinio, que es uno de los monumentos de la Edad de Plata latina, las Etimologías de San lsidoro de Sevilla y el Triple Espejo de Vincent de Beauvais, aspiraban, por el contrario, a darnos la suma de los conocimientos humanos. Diderot y d'Alembert coronan esta tradición.»
«El imaginario público de Borges –añade Matamoro–, receptor de sus citas y transcripciones, cuando no de fragmentos de libros apócrifos o de citas apócrifas de libros reales, es una prolongación del salón de Palermo o de Avenida Quintana donde corrió por primera vez su erudición de chico encerrado en una opípara biblioteca. Los dedicatarios de sus cuentos, en la inmensa mayoría de los casos, son damas aristocráticas como las amigas de su madre, y siguen poblando el ámbito virtual en que él ansía ver ubicados a sus lectores. Marta Mosquera Eastman, Wally Zenner, Emma Risso Platero, Silvina Bullrrich, Esther Zemborain de Torres, Victoria, Angélica y Silvina Ocampo, Mandie Molina Vedia, Elvira de Alvear, la misteriosa S. D., dama inglesa a quien ofrece ...el corazón central intocado por el tiempo, por la alegría, por la adversidad...»
Ficha editorial
El libro de los seres imaginarios
Jorge Luis Borges y Margarita Guerrero
Colección: El libro de bolsillo
Bibliotecas de autor: Biblioteca Borges
11 x 17,5 cm.
248 Páginas
Rústica Fresado
ISBN: 978–84–206–3389–3
Código: 3460022
8,17€ IVA no incluido
8,50€ IVA incluido
Octubre 1998
Copyright del comentario © Blas Matamoro. El texto aparece publicado en "Cine y Letras" con el permiso de su autor. Reservados todos los derechos.
Copyright del texto (nota editorial) © Alianza Editorial. Reservados todos los derechos.
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