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Tolkien según Peter Jackson
Una de aquellas personas influidas por Tolkien en su juventud fue el director Peter Jackson, conocido por su habilidad para evocar visualmente el mundo de los sueños, fantasías, y pesadillas en películas como Criaturas celestiales y Agárrame esos fantasmas.
Jackson esperaba que alguien se hiciera cargo, pero como nadie se atrevía, decidió ser él quien llevara a la pantalla el mito moderno de Tolkien. “Empecé con un objetivo: introducir a los espectadores en el fantástico mundo de la Tierra Media de una forma que fuera creíble e impactante”, explica. “Me propuse recopilar todos los grandes momentos de los libros y utilizar la tecnología moderna para ofrecerle al público algo nunca visto en el cine”.
Desde el principio, Jackson sabía que se trataba de una tarea gigantesca y era consciente de que si seguía adelante tendría que darlo todo y un poco más. “Hasta ahora he dedicado siete años de mi vida a este proyecto, dejando mi corazón en cada pequeño detalle. Creo que eso es lo menos que le debemos a Tolkien y a sus legiones de fans del mundo entero. Se merecen el mejor de nuestros esfuerzos”.
Jackson empezó a trabajar en la trilogía de guiones con sus compañeras Fran Walsh y Philippa Boyens, un proceso que duró tres años.
Para la primera entrega, La Comunidad del Anillo, prestaron especial atención a las vívidas descripciones que Tolkien hace de los personajes y lugares, e intentaron reconstruir un mundo real y apasionante que introdujera al público en la aventura y el suspense del desarrollo de los acontecimientos.
“Desde el principio no quería hacer una película de fantasía convencional”, comenta Jackson. “Quería algo que pareciera mucho más real. Tolkien escribe de manera que todo cobra vida, y nosotros queríamos reflejar desde el principio esa sensación realista de un mundo antiguo hecho realidad, y seguir construyéndolo según avanzaba la historia. Constantemente nos apoyábamos en el libro, no sólo cuando escribíamos el guión, sino también en el rodaje. Cada vez que rodábamos una escena, justo antes, tanto el equipo como yo releíamos esa parte del libro. Y siempre valía la pena, siempre nos inspiraba”.
“He de decir”, añade Jackson, “que ha sido igualmente importante para nosotros que las películas gustaran, emocionaran y sorprendieran también a aquellas personas que jamás han leído los libros y que no saben nada sobre Hobbits, Enanos y Elfos. El mundo de Tolkien resulta muy atractivo para cualquiera que esté preparado para experimentar algo especial”.
Jackson sabía que no podía trasladar cada línea de la épica Trilogía a imágenes, y que sería necesario hacer algunos cambios en el guión de tan querida novela, pero se comprometió a ser tan fiel como fuera posible.
“Cuando no sabía cómo continuar, cerraba los ojos e imaginaba a los personajes en mi cabeza, del mismo modo que millones de lectores de todo el mundo han visto cómo estos libros cobraban vida en sus mentes. Haciendo esto sentía que conocía a los personajes y las escenas antes de empezar a rodar”.
Cuanto más leían a Tolkien los guionistas, más matices descubrían sobre los personajes, las tierras y las aventuras por las que pasan. “Cuanto más tiempo permaneces en el mundo de Tolkien”, dice Philippa Boyens, “más complejo se vuelve. Todo estaba allí esperándonos, las posibilidades eran tremendas”.
Dentro de esas posibilidades, Jackson quería destacar los temas del Bien contra el Mal, la naturaleza contra las máquinas, y la amistad contra las fuerzas de la corrupción. “Todos los grandes temas de la humanidad están presentes en La Comunidad del Anillo. El más obvio es el del Bien contra el Mal, pero esta historia también habla de cómo la amistad perdura y sobrevive incluso en un mundo de tremendo caos y cambio. Queríamos que estos temas formaran parte de la primera de las películas”.
“Lo que queríamos hacer al adaptar El Señor de los Anillos era destacar esos temas; y ya que no podíamos ser totalmente fieles al libro, puesto que tiene más de 1.000 páginas, hemos intentado incorporar aquellos aspectos que más interesaban a Tolkien, y haciendo de ellos la base de las películas”.
Según Boyens, la clave para adaptar a Tolkien estaba en imaginar que los personajes eran reales, como si de verdad hubieran vivido en la Tierra hace 7.000 años, en un mundo de magia, árboles que hablan y poderosos Elfos. “Cada personaje de Tolkien tiene una historia personal maravillosa y un apasionante viaje que realizar. Nos hemos fijado en cada uno de ellos de manera individual para poder destacar su evolución”.
Copyright de las imágenes, sinopsis y notas de producción © MMI New Line Productions, Inc. The Lord of the Rings and the names of the characters, events, items, and places therein, are trademarks of The Saul Zaentz Company d/b/a Tolkien Enterprises under license to New Line Productions, Inc. All Rights Reserved. Cortesía de Aurum Producciones S.A. Reservados todos los derechos
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