Grazia Deledda (Nuoro, 27 de septiembre de 1871 – Roma, 15 de agosto de 1936) ha escrito una verdadera joya literaria, donde se encuentran en plena madurez, en vigoroso relieve, todas las facultades de gran novelista que posee esta mujer excepcional. Su renombre no pertenece ya sólo a Italia, sino al mundo entero.
Sus libros se han traducido a todos los idiomas, y desde Nostalgias y Cenizas, los editoriales españoles se apresuran a publicar las novelas de Grazia Deledda apenas aparecen en italiano.
Nació el año 1871 en Nuoro, en la Cerdeña brava, violenta y luminosa. Su padre era un agricultor rico y un laudable poeta diatectal. En la biblioteca paterna, Grazia Deledda aprendió pronto a amar los libros, a sentir el noble acuciamiento de describir las gentes, la luz, las costumbres trágicas que la rodeaban o que conocia a través de relatos y leyendas populares.
Toda la obra de Grazia Deledda es una revelación constante, siempre atractiva, de su tierra natal, la olvidada, la casi ignorada mejor dicho, antes de ella descubrirla con el fervor realista que lo hace. Italia no veía en Cerdeña más que una isla maldita, nidal y refugio de seres feroces.
Haciendo por su país lo que Verga y Capuana hicieran por Sicilia, Fogazzaro por Lombardía y Venecia, Gabriel D'Annunzio por los Abruzzos, Grazia Deledda empezó á revelar, a los italianos, primero, a toda Europa, después, las gentes sardas de ruda existencia, de pasiones encendidas, de venganzas inexorables, unidos para las solemnes ceremonias religiosas y agitándose en el marco incomparable de su tierra áspera. Estos hombres sombríos, esas mujeres ardientes, tan a ras de una Naturaleza enérgica y cálida, esos primitivos intactos, cuyas pasiones desbordadas ignoran las barreras de otra justicia que la de sus prejuicios tradicionales, sorprendieron al alma decadente del mundo a fines del siglo XIX.
A los quince años publica Grazia Deledda su primera novela. Es una breve narración, dramática y delicada al mismo tiempo, que se titula Il sangue sardo, y que aparece en una revista romana de modas.
Desde entonces, esta mujer infatigable, entusiasta de su arte y de su pueblo, no ha cesado de producir. "Ho cominciato a lavorare troppo gióvane –dijo en una ocasión– per mi ora mi si crede piú vecchia di quel che sono. ¡He lavorato molto!"
Ciertamente. Ha trabajado mucho. (...) A su primera novelita suceden Fior di Sardegna, I Racconti Sardi, Le Anime oneste, por los años de 1894 a 1896.
La novela Le Tentazione, publicada en la Nuova Antología, la consagra en Italia. La novela Elias Portolu (traducida al castellano por la Casa Calpe), reproducida en francés por la Revue de deux mondes, la señala al resto de Europa como uno de los grandes novelistas de la época presente.
Su producción aumenta: Il Tesoro, La Giustizia degli Uomini, Il Vecchio della Montagna, La Regine delle Tenebre, Dopo il divorzio, Cenere, L'Edera, L'Ombra del passato, Il Nonno... En todas ellas y en muchas más, como la esencia perdurable y generosa de Grazia Deledda, el talento agudísimo de la autora expande como elemento primordial del atractivo deleitoso de la lectura.
Su estilo personalísimo, apropiado a los temas preferentes, producto de una observación profunda y una sinceridad clara, es sencillo, espontáneo, sin retoricismo ni rebuscamiento.
Todo mana con gracia espontánea y feliz de este espíritu, impregnado desde la niñez de cuanto quiere decir, y leyéndole se siente el encanto inolvidable de saborear algo fuerte y original.
A partir de 1900, Grazia Deledda abandona –pero no del todo– la Cerdeña. Contrae matrimonio con un empleado del Ministerio de la Guerra. Se instala en Roma, Con frecuencia pasa temporadas en su isla natal. Sus hijos, Sardus y Francesco, van creciendo.
Y la gran novelista, la pintora vigorosa de las pasiones rudas y feroces, es una excelente mujer de hogar, toda ternura, timidez y modestia. El último libro de Grazia Deledda se titula La danza della collona. Es inútil buscar en él tipos y costumbres sardos. Se refiere a una gran ciudad del Continente, y describe los contrastes dramáticos entre la raza soez de los nuevos ricos y la de los nobles en decadencia social. Más que nunca, la vida de Grazia Deledda es ahora apartada y tranquila en su villa romana, situada en uno de esos barrios nuevos que ella describe tan fielmente en su última novela.
Ya sus dos hijos son hombres, y no la precisan de modo tan directo. Tiene más horas libres para sus tareas literarias.
Ama, con la inteligencia y la juventud, a cuanto es vivo, fresco y afable, a cuanto puede servir de aliento y de enseñanza en la vida y en el arte, y que luego va reflejando m obras como El novio desaparecido, que aún tardará seis meses en ser traducido á los restantes idiomas y que, por primera vez en la historia literaria de Grazia Deledda, es una obra que aparece antes en un idioma distinto de su italiano sabroso y rítmico. Pero no será tampoco la última.
[Tomado del prólogo de "El novio desaparecido", La Novela Semanal, 26 d abril de 1924]
Obras
Fior di Sardegna (1892)
Racconti sardi (1895)
Anime oneste (1895)
Elias Portolu (1903)
Cenere (1904)
L'edera (1912)
Canne al vento (1913)
Marianna Sirca (1915)
La madre (1920)
Cosima (1937)
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